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"BETONIYÖ", DISTOPÍA ADOLESCENTE Y EL FRACASO DE LA BELLEZA

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martes, 29 de abril de 2014

ESE ADORABLE MARCIANO LLAMADO MOBY






1

Moby es un músico que pone a prueba la capacidad de asombro. Con el germen del placer y el displacer convierte todo en materia musical como quien rellena un globo para que reviente, y nunca revienta. La clave de su arte es el eclecticismo, aunque sería preferible decir la promiscuidad. Todos los lenguajes, todos los géneros. Si bien empezó con la escena techno pop y los formatos urbanos/nocturnos, su impulso creativo es la ruptura, literal o musicalmente: romper el esquema.



2

Moby es el nieto de Herman Melville, quien es autor de una obra aún incomprendida, pese al cine: Moby Dick. Su nombre de pila es Richard y su apellido materno es Hall. Nació en 1965 en el reino del blues y el góspel, la música viciosa y desgarrada, el delirio místico, el grafitti y la poesía sucia: Harlem. Moby es hijo de toda esa lacra. Su oficio tiene como punto de partida la noche evasiva de las discotecas, el alcohol, las sustancias y el sexo compulsivo, donde el ritmo y las palabras se atropellan en la ceremonia bailable de la energía sin control. De ese destino logró emerger y en sus primeros discos consagró pistas que registran su ADN musical, su pecado original, la distorsión fecunda y genital de la fiesta de borrachos que se funde con la resaca del perdido. Pero no es ese. Al menos no entero.




3

Moby no es un amargado pero vive como si lo fuera, resistiendo a todo, soportándose y reinventándose. Sexualmente incalculable, siempre rodeado de bellas mujeres musicalmente brillantes de todas las razas y todas las edades. Lo han fastidiado por una presunta imagen gay que no puede asumir porque no lo es. Ha dicho que si tuviera un hijo quisiera que fuera gay porque así es más probable que sea feliz. Eso porque Moby se ha pasado casi toda la vida entre amigos y bares gays en Nueva York donde no hay nada que temer aparte de una ceja rota en una pendencia a algún pequeño accidente que de seguro la penicilina puede resolver. Moby sabe que la vida no está hecha de lo que nos gusta o nos disgusta hacer en la cama, sino de preguntas trascendentes que molestan, fastidian, distraen. Pero el sexo es parte de esa carga destructiva que alimenta un texto fácilmente cantable, amigable, paliativo del cansancio. Inevitablemente después de ser oído se pega al recuerdo como un chicle en el zapato. El tic sexual es orgánico, al punto que algunas de sus canciones (Go! Go! Go!) son sólo ritmo y marean. A veces dan asco.


4

La música de Moby es post-apocalíptica. Es la banda sonora de un mundo que fue destruido, que ha colapsado. Después del gran desastre cuando todos los géneros hayan sido olvidados y no queden registros donde aprender sobre ellos, cuando se hayan perdido los libros y los discos, las tribus de sobrevivientes recompondrán la música con ese mestizaje brutal y desquiciado de la música de Moby. Su sonido es el futuro paisaje arcaico, la banda sonora de los nuevos mitos salvajes.




5

La cabeza de Moby vibra en otra frecuencia. No es un hombre del presente. Algunos guiños gráficos de sus discos así lo indican: creaturas extraterrestres o humanos más bien anti-terrestres provistos de escafandras y lentes protectores, encapsulados, bajando de naves sin origen. Su música a veces es plástica o demasiado ferruginosa, se alimenta también de ecos entre máquinas averiadas, resonancias o vibraciones en bóvedas ruinosas de garajes o multitiendas abandonadas donde la gente se refugia después de un desastre nuclear. Su lírica es irritada e irritante, melancólica, resentida, convaleciente. Su sola presencia es una provocación emocional. Por eso los primeros compases de ese himno de la decepción que es Extreme Ways comienza como si fuera una sirena dramática, una alarma de catástrofe.



6

La imagen de Moby es la de un ser excéntrico, es decir, alguien que ha perdido por completo el centro; un ser extravagante, es decir, alguien que vaga de manera extrema; un ser extraordinario, es decir, alguien extraído de su orden. Una especie de niño envejecido y disfuncional que ha quedado calvo, que se viste casualmente humilde o con poleras cambucho, que se desplaza desgarbado y parece estar suspendido en el tiempo.



7

Si a principios de la década de los 70 del siglo XX fue Pink Floyd el conjunto que excedió la escena musical rompiendo los moldes tecnológicos y auditivos del mercado musical, Moby es el sujeto que se planta ex post, desde el otro lado, en un momento en que las barreras tecnológicas ya no existen y sólo queda el resultado del exceso auditivo. Por eso su música no es algo que se esté haciendo. Es algo que se hará, es algo que se hizo y viene llegando en un cinturón espacio-temporal de agujero negro.



8

Moby es el sujeto que no cree en la carrera musical sino en los golpes de suerte y en el poder de los ciclos. Sus 3 primeros álbumes (Moby; Ambient y Everything is wrong) crearon un grupo de fans compuesto de nerds y cazadores de sensaciones más o menos envasadas. Está bien. Ellos son otra forma de la melancolía y el apetito estético. Pero con Animal Rigths en 1996 Moby les dijo que no se pertenece más que a sí mismo y a sus sueños emporcados. Creó un álbum de oscuridad deslumbrante. Sí, he dicho oscuridad deslumbrante. Es imposible no rendirse ante Ánima, Soft, Alone o Face it. Son el discurso sonoro irrefutable porque son sinceros hasta el desmadre. No hay impostación posible. El lenguaje duro de las guitarras crudas dialoga con la vocalización estridente, los teclados envejecidos, y surge el acontecimiento sonoro. Luego le siguen discos perfectos: Play, 18, Hotel y Wait for me. En el registro del concierto acústico en Montreal 2010 reformula un manojo de sus canciones con un concepto entrañable (interpretadas con las entrañas) y ofrece una versión íntima de Helpless de Neil Young, a propósito de señales sutiles. Nadie puede preciarse de conocer a Moby si no ha escuchado ese álbum. Nadie puede insinuarse conocedor de la música popular contemporánea si no ha comprendido ese registro. Su voz plana y sin matices, de volumen dificultoso, engarza de modo natural con sus aliadas voces femeninas siempre irreprochables. Ya en el teclado, ya en la guitarra, Moby siempre se está ofreciendo a pecho abierto y se está superando a sí mismo al precio de sí mismo. Me importan una pelusa de ombligo quienes quieran entrar a su música desde la inteligencia. Si Moby no es emoción totalitaria no sé qué otra cosa pueda ser.




9

Moby es ambient, pop, techno, new age, rock, punk, blues, góspel, balada, psicodelia, hipster, clasicismo, soul, country, barroco, minimalismo, virtuosismo, disco, rap, vómito, caricia, escupo, lágrima, sudor, beso, mordedura, herida, cicatriz, lengua, puño, ano, piel, hielo, acero, flor, navaja, garganta, cerebro, elocuencia, tartamudez, miedo, coraje, odio, ternura, nostalgia, olvido, lucidez, borrachera, poema, garabato, relato, película, agua, lodo, grito, susurro, bomba, semilla.


10

Moby es sólo comparable con Moby.


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