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"BETONIYÖ", DISTOPÍA ADOLESCENTE Y EL FRACASO DE LA BELLEZA

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sábado, 21 de marzo de 2015

POESÍA CHILENA ACTUAL DE MUJERES EX-CÁTEDRA (5)


Para ver nota introductoria y nota dedicada a Ana-Rosa Bustamante, seguir el enlace:

Para ver nota dedicada a Lila Calderón, seguir el enlace:

Para ver nota dedicada a Mónica Montero F., seguir el enlace:

Para ver nota dedicada a Marcela Reyes H., seguir el enlace:



5.- Silvia Rodríguez B.


Nació en San Javier en 1964. Es poeta y dirigente gremial de la SECH filial Talca, actividad en la que busca dar representatividad a una organización anquilosada y de nula convocatoria, que casi no tiene presencia viva en las regiones, particularmente en la Séptima Región del Maule. Sus principales títulos publicados han sido: "Versóvulos" (1998), "Profeta de Bares" (2002), "Diario de una cesante" (2008) y "Año Bi.Si.Esto" (2011). Ha sido incluida en numerosas antologías regionales y en 2 antologías de edición española (2002 y 2003). Mantiene en desarrollo una obra narrativa inédita.

En "Versóvulos" hay un tratamiento crudo del lenguaje, desprovisto de resignación. Una hablante cronista de su desarraigo intenta allanar, copar los espacios para reivindicar su ser mujer. Se atribuye la ira, el deseo, la creatividad sólo desde ahí. Hay un ejercicio de idealización y de contra-idealización del ser femenino. El primero en relación a proclamarse depositaria de privilegios en el uso de su libertad y su cuerpo y el segundo en el sentido de sentirse inmune para replicar agresión hipotética que se le atribuye a los otros y a sí misma: "Es entonces cuando me diluyo a media mañana / y me sumerjo en acantilados nocturnos / en el bramido de los sueños para dialogar / con la bestia que llevo dentro". El ambiente de este libro es urbano, nocturno, de bares, hoteles parejeros, aceras, lugares donde "hay tantos seres que dialogan sin decirse nada /  con la pupila perdida en el vacío". "Versóvulos" es un libro primario, de emociones y realizaciones desprolijas, que traza las reglas del juego en la creación de un personaje que su autora irá potenciando.

"Diario de una cesante" es el registro de una experiencia de desempleo que coincide con el cese laboral de la autora después de 20 años de servicio de una empresa del Estado que fue privatizada en el gobierno de Ricardo Lagos, con la consiguiente reducción de personal. El libro está anunciado como un diario pero no es tal. Es más bien una bitácora. Así consigna: "Aguada vago infinita / sin tierra ni puerto / donde lamerme las heridas / de este finiquito". La cuarteta en verso menor se resuelve en la última palabra para un aterrizaje forzoso en las circunstancias de una hablante que ha sido despedida. No es una hablante neutra sino en primera persona singular, con el yo comprometido en su contingencia: "Hay días en que soy / una apariencia de mujer / abnegada y humilde / Pero desde ayer / soy quiltra / que aperra". En el libro se incluyen fotografías de la autora desnuda en paraderos de locomoción o caminando en la acera con papeles en la mano, presumiblemente currículum de presentación. Se acompañan adheridos manualmente en una hoja en blanco, dos boletos de microbus urbano. Asimismo el libro se complementa con una performance de la autora en que se instaló en el principal paseo peatonal de Talca con un lavatorio de agua para ofrecer a los transeúntes un lavado de pies. La sinópsis de la personaje evangélica Magdalena tiene doble significación: es la humildad de la honesta y la estigmatizada a la vez, porque Magdalena es una despreciada, una ilegal, una marginal. El ser profético habla desde su humildad pero también desde su delirio y su autocompasión. No en vano en su brazo hay una marca a fuego que dice "profeta de bares".

En "Año Bi.Si.Esto" hay un desarrollo poético más arriesgado, visionario, delirante pero surreal, es decir, potenciado en el ejercicio consciente del acto creativo. Se trata de un libro que cierra un ciclo de maduración y se anuncia polifónico ya desde su título articulado en base a significantes forzados a convivir y a intervenirse. Es un libro de poemas unitarios con el sutil hilo conector del insomnio, la alucinación, el silencio, la contemplación, la soledad, materiales todos de antigua nutrición poética, por cierto, pero que logran en este sitio una identidad propia, con una voz lejana a toda cursilería y desapegada de todo afán convencional por la forma.

Para explorar más a fondo algunos aspectos de la labor creativa y la identidad de esta personaje-poeta-performancista hemos incurrido en la arriesgada idea de registrar un diálogo. No el mejor que hemos tenido, porque las cosas tienen su momento y ya habían sido habladas. Pero es un asomo justo para otros que vengan, como vendrán, a poner atención en esta mujer que lee sus poemas parada en una silla, que hace de su escritura una continuación de su cuerpo y en su perfil de cierta red social se define como "vendedora de humo".





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¿Cómo ves, en perspectiva, el desarrollo de tu poesía entre "Versóvulos" y "Año bi.si.esto" es decir, un arco que va de 1998 a 2011?

Versóvulos es visceral. Este libro aún me duele ya que en ese tiempo me dolía demasiado la vida. La temática del libro es lo erótico, pero también existe una carga existencial.

¿Cuál es el nexo entre la sexualidad desatada de tu poesía y tu vida?

No creo que la palabra exacta sea “sexualidad”; yo lo percibo más como “erotismo”.  A través del erotismo sitúo a la mujer en un pedestal en el que ella también siente y usa sus atributos femeninos para enamorar, pero también para usar al otro entregándose sin necesidad de un vínculo amoroso, es decir, por mero placer. En resumen disfrutar de un encuentro fortuito.

¿Qué significa ser una profeta de bares?

Vaya pregunta, quedo atrapada en mí misma. Ese libro se escribió efectivamente en diversos bares de la ciudad. Fue una bohemia demasiado profunda y por muchos años pensé que sería eterna. Fue demasiada noche, demasiado insomnio y también por qué no decirlo, demasiada desesperación, donde lo único que me salvaba era escribir.

Háblame de tu experiencia poética corporal. Refiérete a:

1.- el desnudo en la vía pública. 

La acción de desnudarme nació a raíz del libro Diario de una Cesante. Fue escrito en dos años, tiempo aproximado que duró un constante aplanar calles buscando trabajo. Vivir la cesantía significó soledad. Creo que toda persona que pasa por esta situación se siente solo y rechazado. No encontraba cómo expresar esta soledad, por lo que después de una profunda reflexión concluí que lo mejor era el desnudo, ya que al cesante, después de tanto ir y venir no le queda ni siquiera cuerpo para continuar, la ropa se deteriora, los zapatos se van envejeciendo. Es estar sola y desnuda ante el mundo.

2.- el tatuaje en tu brazo

Nunca me habían gustado los tatuajes. Intervenirme el cuerpo jamás se me había cruzado por la mente, pero estuve un par de meses sin escribir nada. Sentía que ya no le pertenecía a las palabras, que mi vida estaba lejos de ellas. Necesitaba hacer algo para romper el embrujo. Así que después de debatir conmigo misma llegué a la conclusión que si no podía escribir en el cuaderno o en el computador me escribiría el cuerpo. En primera instancia pensé escribirme un verso, pero un verso a través del tiempo puede perder sentido. Después pensé en tatuarme el nombre de alguno de mis libros, pero ¿cuál? Son todos importantes para mí, luego eureka, mi seudónimo Profeta de Bares


Háblame de tu experiencia con la acción de arte (performance), especialmente en relación a:

1.- el lavado de pies en el paseo peatonal

Esta acción de arte nació con el libro Diario de una Cesante.  Esta cesante sintió que la ciudad la ignoraba al no entregarle una oportunidad para trabajar. Percibía demasiado individualismo e indiferencia ante quien busca trabajo. Por ello decido exorcizar la ciudad realizando un acto de humildad.

2.- la cadena y los pasillos de boletos de micro en la experiencia poética de "cesante"

Los boletos fueron una instalación de rollos de papel de tres metros de largo por uno y medio de ancho aproximadamente. Estos rollos estaban cubiertos con boletos, que significan el gasto en locomoción que hace un cesante para buscar trabajo.

Hay un episodio que hizo que fueras llamada la Stella Díaz Varín de Talca. Cuéntamelo.

Cierto poeta de Santiago * se ganó un proyecto para venir a la provincia y realizar un documental con los poetas de la región. El caso es que esa noche específica, después de la conversa laboral, nos fuimos a la casa de un amigo y nos pasamos en las copas. Estábamos bebiendo y conversando de nuestros viejos poetas. Como yo estaba bebida no podía pronunciar el apellido de Huidobro; nos reíamos, en eso me percato que este poeta de Santiago estaba grabando (a la mala) lo que estaba ocurriendo, y le pegué a él y a su cámara, porque lo encontré desleal. Luego del golpe lo increpé. Debo decir que tengo muy buen puño, porque el poeta en cuestión, que me triplica en peso, quedó de posaderas en el suelo sobándose la mandíbula. Pero mi naturaleza no es en absoluto violenta. Lamento mucho ese incidente.

Desarrollas una actividad gremial, un activismo literario y la instrucción de talleres dirigidos a personas en riesgo social. ¿Qué lugar ocupa este tipo de experiencias en tu acción poético-creativa?

Los talleres en las cárceles me han servido como experiencia de vida, me han permitido palpar y sentir el dolor ajeno. No hago de los temas de los internos e internas en los centros mi tema, ya que considero que no puedo apoderarme de sus vivencias para construir mis creaciones. Por eso digo que me ha servido como experiencia de vida. Es difícil ya que se trabaja mucho con las emociones. Debo reconocer que muchas veces me quedo pegada con ciertas situaciones y cuesta mucho aceptar que no se puede hacer más para ayudar. Pero mi rol es otro y lo cumplo hasta dónde soy capaz, responsablemente.


* Se refiere a José Ángel Cuevas. (Nota del entrevistador).

Silvia Rodríguez junto al autor del blog, Plaza de Talca, septiembre de 2014

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Por la entrevista:
© Leonidas Rubio
© Silvia Rodríguez B.
(Se autoriza reproducción sólo citando la fuente
y en consulta con los dueños de derechos de copyritgh)

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