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"BETONIYÖ", DISTOPÍA ADOLESCENTE Y EL FRACASO DE LA BELLEZA

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sábado, 4 de abril de 2015

PRESENTACIÓN A "ACTAS DE (MALA) FE", POR PAULO SAN PÁRIS





El ágora fecunda: edictos, 
iluminaciones y alucinaciones
en cuanto a las Actas de (Mala) Fe del poeta Leonidas Rubio

Paulo San Páris


Hay
Una tierna curva que al dolor adeuda
La aventura de su torrente de luz
Una lupa que une los errores
Como entrañas supinas que arrojó la suerte…


Sinuosidad, O. Elytis. 



    Ayer no lo sabía
    pero ayer es otro. 

Postal de verano, L. Rubio.


Un acta de fe, entendemos, es un acto de la jurisprudencia ligada al ámbito civil que guarda relación con que un notario da fe, a través de sus sentidos, de un hecho, y con ello entrega una constancia; de este modo se transforma, el acta, en una prueba de manera incontestable del hecho que constituye su objeto, sin que sea discutible ni siquiera en una sede judicial, salvo ante querella de falsedad. Si lo pensamos en el ejercicio poético que nos aventura el poeta, elevar un acta puede ser de natalidad o defunción, pero acta de constancias al fin y al cabo, desde allí entendemos que la posición de observador del poeta es contemplativa, pero no deseo usar esta palabra en su sentido bucólico, sino en un sentido culturizante y dialogante. Es por ello que creemos que Actas de (mala) fe pretende, en su estado prístino, hacer una poética de la ética.

Actas de (mala) Fe (Editorial Mosquito, 2014) contiene casi 300 páginas que están agrupadas en cinco secciones: Leyenda del deseo, Zona Cero, Cartomancia a Alejandro Gutiérrez, Las Flores son para mañana y Actas de (Mala) Fe, consecutivamente. Esta última sección es la que homónimamente titula al macizo léxico. 

Leyenda del deseo está marcada inicialmente por textos de carácter ligados al Génesis. Marcan el comienzo de un nuevo mundo. El autor está consciente de su posicionamiento y de la multiculturalidad del libro, vale decir, también en este punto en que los textos ligados al acápite bajo el título de ECLOSIÓN, se toma el origen del mundo señalado en diversas versiones del comienzo de la humanidad. Cabe destacar que el poeta versifica este origen en voz de culturas que ya han desaparecido, como los Selkman. 

Los segmentos de VESTIGIO y JERARQUIAS DE VUELO, respectivamente, tocan temas ligados a la alquimia sexual. El primero de ellos son movimientos musicales: Adagio, Canon, Rondó, Solemne, etc. Que indagan sobre las posibilidades libertarias de los antepasados. En Jerarquías… el juego es aún mayor y con una intensidad y densidad poética impresionante. El poeta instala la voz de su hablante versificando entrevistas a niños que entendemos por los títulos de los textos, son niños vulnerables. Al comienzo de esta sección se deja entrever una breve nota a pie de página que señala lo que decimos: los poemas de esta sección son entrevistas realizadas a niños que de alguna manera sufren una marginalidad social, y a los que el poeta realiza un estudio de campo. Singularmente nuestro hablante interpela a los sujetos bajo tres preguntas: 

“1.- ¿Cuándo fue tu primer miedo?
2.- ¿Belleza o conocimiento? 
3.- Si te privaran de todos tus deseos, menos uno ¿Cuál sería?” 

(Rubio, 2014)

Los sujetos de estudios son individualizados con alias y responden a las preguntas, respuestas que pasan por el tamiz del poeta que impregna una locución poética versificada, en lo que no sabemos si las respuestas sean fidedignas o estén trasmutadas por la resignificación poética. De cualquier modo, es innegable que el juego se vuelve sumamente interesante.

El siguiente acápite de esta sección, HUELLAS ENTRE RIELES, tiene el sentido develador de homenajear el pasado y la memoria. Y cómo esta puede ser a veces una neurosis traumática. El acápite señala referencialmente a su antepasado, su abuelo, y las enseñanzas y vicisitudes de su formación, el lirismo del sujeto; tajantemente, en su comienzo declara: 

“Mi abuelo el emigrante caminó tres días por los rieles
Huyendo sin saber de qué,
Llevando el traje viejo de su raza…” 

(Rubio, 2014)

Más adelante continúa señalando su sentencia:

“Yo si sé de qué huía mi abuelo.
Se delató al hablar de la luna atrapada en la ventana.
Yo sí sé de qué huía mi abuelo:
Es que no existe el amor
Pero a veces muere” 

(Rubio, 2014)

El cuarto acápite de la sección, EL MAL OJEADO, nos remite a textos corazonados bajo la forma de la memoria, la apetencia erotizada de las cosas que recoge a través del juego del pasado con un yo infantil. El último acápite de la sección, NIÑOS TERRIBLES, se cierra con una serie textos de homenaje a diversos personajes infantes que han marcado, creemos, la vida del poeta. Las referencias son exactas para su distinción. Notamos homenajes a Rimbaud, Demian (Herman Hesse, 1919), Tadzio (Muerte en Venecia, Thomas Mann, 1912), etc. En este apartado encontramos textos de carácter autobiográfico como A la edad en que alcanzaba entre mis piernas con la boca el cual nos entrega una visión personal y situacional histórica de su memoria. Finaliza el segmento total con el poema En pleno sepulcro que parece ser un ejercicio tanático de enfrentarse a figuras memorables. El poeta se incluye dentro de este panteón autojerarquizado señalando en el fragmento 5:

“Aquí yace Leonidas
Muerto de deseos.
Le lloran sus palabras” 

(Rubio, 2014)


Cabe destacar a modo informativo que el periodo de gestación de los poemas de esta sección fue entre 2007 y 2010. Algunos de estos textos fueron incluidos dentro de una edición de la Municipalidad de Talca, bajo el sello del premio Stella Corvalán. Esta versión a la que tenemos acceso es una edición definitiva y corregida. El mismo poeta señala de esta sección su finalidad rotunda: 

Esta sección quiere girar en torno a la sexualidad entendida metafísicamente, con la infancia como fuente de inocencia salvaje e instinto primordial sujeto a la desintegración en el proceso de incorporación social. El cuerpo se sobrepone exaltando la percepción del placer como forma de expansión de la conciencia. Por eso no le es extraño el lenguaje visionario y mítico. Las dos primeras secuencias tienen sus primeros esbozos en poemas de alrededor del año 2000, cuando leía "Rosa Alquímica" de William B. Yeats” 

(Rubio, malafepiedranegra.blog.spot, 2014)

La segunda sección titulada Zona Cero, recala en textos dedicados al desastre del terremoto del 27F. Recordemos que nuestro poeta estuvo en pleno epicentro durante la fatídica fecha. De esa experiencia nacen una serie de entrevistas que el poeta versifica con un hablante más transparente y direccional. El poeta es un cronista y recopilador. No se queda con su impresión personal, sino que hay un afán de resguardar la autenticidad de los hechos con relatos de personas que sufrieron el acontecimiento telúrico, lo que también guarda una similitud procedimental con lo realizado en los trabajos de Jerarquías de vuelo. El acápite se abre con una serie de Coordenadas, que posee una obertura explicativa y situacional. Le siguen Bitácora del deseo y Cartografía sísmica, estos textos son poemas que tienen un tono arrebatado, efervescente; el hablante enardece los acontecimientos para de esta forma tensionar el ambiente poético. El poeta mismo señala, refiriéndose al penúltimo acápite de esta sección:

Como curiosidad puedo consignar que el poema final [sic, por penúltimo] de 'Memorial del epicentro' fue conversado con el poeta y amigo Américo Reyes, del que prácticamente es co-autor.” 
(Rubio, malafepiedranegra.blog.spot, 2014) 

La tercera sección titulada Cartomancia a Alejandro Gutiérrez es la de menor extensión: sólo ocho textos la componen; en ella el poeta busca posicionarse como un tarotista arrojándole las cartas a un personaje real, Alejandro Gutiérrez, poeta curicano que está dentro de los anales de la poesía curicana vinculado a ella en las primeras décadas del siglo XX. El poeta señala lo siguiente: 

Este personaje fue amigo de mi abuelo Francisco Leonidas Rubio González, quien guardó originales mecanografiados suyos que se conservan en un archivo familiar.” 

(Rubio, malafepiedranegra.blog.spot, 2014)

Siguiendo a nuestro autor en esta apuesta, creemos pertinente conjeturar que el poeta comienza a crear movimientos frente a cada sección del libro. Pasa de ser un periodista poético a un especie de tarotista poético; entonces el hablante instalado, es vidente, es periodista, es cronista, y ahora tarotista. 

La penúltima sección llamada Las Flores son para mañana encontramos textos de carácter tanático, ligados a un religare lárico. Los cruzan puntos de convergencia como del ámbito del intimismo: lo familiar. Interesante de esta sección es la autopercepción corporal, la identidad que genera el cuerpo y el Eros presente a través de la naturaleza y la identidad sexual:

“…El beso ácido de la ruda, el cosquilleo 
de su aroma en las manos de las viejas parteras, 
las hojas restregadas, resentidas 
hasta alcanzar la intensidad del glauco…”

(Rubio, 2014)

Resuena en este poema la palabra glauco, poco común, poco utilizada, muy de la dominancia del poeta de la luz, Odisseas Elytis, de quien creemos Rubio tendrá una correspondencia y lectura, sin lugar a dudas. Aparecen en todos los textos las correspondencias de otro, William B. Yeats, de quien el poeta no niega un intimismo lector.

Finalmente, llegamos a la sección que entrega homónimamente, como hemos dicho, el título del libro: Actas de (mala) Fe. Esta es la sección más extensa del libro. Lleva la adjetivación mala como una resignificación del registro formal Actas de fe, y que nosotros hemos partido esta presentación delimitando su significado desde la jurisprodudencia, el juego visual y textual. Como decimos, provoca una reorganización del sentido y del significado de la sección. Podemos entonces entender que se elevan actas de fe, pero también de mala fe. El poeta confiere a esta última una significancia mayor en la obertura explicativa, señalando que la mala fe, es cotidiana, artera y holística, está presente y tiene sus variantes, como malas lenguas, malas prácticas, mala causa, mala hierba, mala leche, etcétera. Es decir, el poeta introduce esta adjetivación necesaria como un doble juego. Tal vez sea una burla al lenguaje jurídico, tal vez un guiño a la recepción popular del adjetivo “Mala”. Los poemas tocan temas dinámicos y todos distintos, funcionan como poemas desplegables en tiradas y secuencias como también independiente cada uno de ellos. Podemos intencionar la lectura y fijarnos en las correspondencias literarias y culturales del poeta, Yeats, Artaud, Sócrates, Whitman, Cocteau, Lizard, Debussy, Phillip Glass. 

Memorable de esta sección es el poema, Lamento de Adriano, el cual trata sobre la congoja del emperador Adriano frente a la muerte de su consorte Antinoo:

“Más de una vez irrumpió en el salón
Y se echó a mis pies mejor que un cachorro…
…No termino de entender esa página de historia
Que dirá muerte…
…Me amó más que a su belleza
Y eso es decir fronteras no mesurables en mapa.
Obedeció 
el llamado del cielo.” 

(Rubio, 2014)

Elytis señala que los poetas siempre indagan en la poesía de la oscuridad. Dice el poeta que “los europeos y los occidentales hallan siempre el misterio en la oscuridad, en la noche, mientras que los griegos lo hallamos en la luz, que es para nosotros algo absoluto… El sol y el mar están indisolublemente ligados a la luz, la transparencia, la increíble hermosura de las islas griegas”. Hacia allá nos conducen las Actas, hacia dictar iluminaciones y alucinaciones, hacer y rehacer nuestros propios edictos frente a la fe, ya sea mala o buena, hacia sancionar la oscuridad de los momentos y entretejer la memoria, no como un estado perjudicial, sino como aquel mismo ángel de Doré que encontramos en la portada del libro, cuyo trabajo ilustró la edición de 1866 del Paraíso perdido de J. Milton. Este ángel que cae sentenciado por la caverna de las manos, y que de alguna forma también es un llamado a registrar lo que es necesario para cada uno de nosotros: la memoria y la identidad en un acta elevada a las manos abiertas siempre por el recuerdo. Eso es actuar con ética del recuerdo, con ética de la memoria, con ética del pasado, eso finalmente, es hacer una poética de la ética.


Leído en la presentación del libro "Actas de (mala) fe" de Leonidas Rubio, 
en la Feria Internacional del Libro y la Lectura de La Serena; febrero, 2015.









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Paulo San Páris nació en La Serena en 1987. Ha publicado los libros de poesía Sogol Gaza (2010, autoedición),Travestia (2012, Editorial Torrente del Pánico), Lucila, Marca Registrada (2013; Caleidoscopio Editores) y Lucila, Marca Registrada (2014; 2da Edición; Borde Libros Ediciones). El 2014 recibió el Premio Stella Díaz Varín de poesía inédita por su obra ISOHILE, de próxima aparición.



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