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jueves, 7 de abril de 2016

"QUEER" EN LA PERSPECTIVA DE WILLIAM BURROUGHS


Dentro de la literatura anglosajona el autor más arriesgado en proyecto creativo -después de Whitman, durante Eliot y antes de Dennis Cooper- es sin duda William Burroughs. Su caso está lleno de paradojas. Es el miembro del grupo beatniks de mayor edad y a la vez es el que publica más tarde. Su obra luce como narrativa pero lleva a cabo la ruptura de géneros más avanzada que la literatura contemporánea conozca, desde el fenómeno de las vanguardias poéticas francesas.

La literatura anglosajona estaba en deuda con este proceso, salvedad hecha en Joyce y Eliot que no pertenecen a un movimiento sino que son casos aislados. Lo que hace diferente el episodio beat es que las obras se continúan mutuamente y en su gestación acusan la influencia mutua deliberada, con un claro propósito de diálogo abierto a partir de personajes, situaciones y formas de lenguaje empleadas. Pero la presencia de Burroughs cruza todas las otras propuestas como fierro al rojo vivo. Burroughs es el sujeto que no admite disociar cuerpo, vida y escritura y no descansa hasta integrar esas materias, no como metáfora sino como el cambio de vida pregonado por Rimbaud. En Burroughs el deseo homosexual se convierte en conducta o identidad a partir de la experiencia de la escritura. Antes de Yonqui o Queer el deseo es sustrato del anecdotario biológico de su vida pero no de su expresión como disparo trascendente. Ese disparo es real: es la muerte de la cónyuge producto de su negligencia con una escopeta. El hecho mismo es una performance, un episodio de teatro de la crueldad que Artaud habría envidiado. Al mismo tiempo es una teatralización a la inversa o una consumación de lo teatral en un acto de autentificación vital, ya que con el homicidio involuntario de la esposa asesina también su actuación en el esquema familiar de la heterosexualidad. 

Burroughs es un loco semiclínico, perverso y arrogante. El homicidio es su parto literario y luego la escritura será su nueva escenificación del jugar con fuego, al tiempo que su penitencia. Escribió Nova Expres y Naked Lunch utilizando el método del doblaje, es decir, en la ruptura misma del texto, literal y materialmente. La plástica explosiva que desarrolló más tarde con el ejercicio de tiro al blanco contra una lata de pintura, es consumación y continuidad del action painting de Pollock, donde el gesto de la plasmación perdura intacto en el resultado. Su experiencia con la droga, el sexo marginal, la delincuencia y las armas fueron una forma simbólico-psíquica de literalizarse. Entró buscando paraísos artificiales entre el spleen y el orgasmo eterno con ojos de punto fijo en el vacío. Luego del ritual de iniciación del homicidio pasa a la suplantación de su persona en personaje, un otro más auténtico que el Yo. Se retrata con armas y se viste de caballero. Presume de eso. Su obra es traducible sólo como aproximación, al igual que ocurre con la poesía. El ritmo y la desarticulación sintáctica son parte del contenido, sin ruptura fondo/forma. Lo multidisciplinario surge por extensión natural, como en Jean Cocteau pero más apresurado. Son los Leonardos de nuestro tiempo. No por nada Burroughs inventó una maquinaria inútil, el acumulador de orgones, (para orgon, ver Wilhem Reich) que talvez un día será el prototipo de un arma de destrucción masiva o una cámara de resucitación. Tuvo una vida larga que no se merecía y al menos 3 ciclos de escritura. Sólo el primero es beat y cuando deja de serlo, el movimiento mismo declina para fundirse en el hipismo. Su última etapa lo convierte en rock star sin haber tocado jamás un instrumento. Y el colofón erótico de su vida es en sí mismo una coronación lírica: a los 74 años conoce por intermedio de Ginsberg a un muchacho de 17, el entonces pecoso/delgado/angelical y ahora calvo/informe Mark Ewert, que a fines de los años 80 había cruzado varios Estados para llegar a Naropa con el fin de consumar una experiencia artística por aprendizaje pederástico con cualquiera de los dos íconos vivientes del beat, al más puro estilo helénico. Hasta avanzada edad Burroughs duerme esporádicamente con Mark, por cierto, compartiendo la cama con un rifle cargado que causaba miedo al efebo (ver A Man Within, Yony Leiser, documental 2010). Eros y Thánatos en el mismo lecho. La última performance del viejo yonqui.





En cuanto a "Queer" cabe decir que es una obra tránsfuga: la escribe en 1952 pero la publica en 1985. En el prólogo de la edición definitiva dice que la causa del homicidio imprudencial de su esposa fue la intervención de un "Espíriru Feo" que lo habría poseído. De ese modo se reinventa a partir del remordimiento. La escritura es para Burroughs una expiación, una penitencia y a la vez una suerte de exorcismo. Lo que pena en Burroughs es la abismante falta de credibilidad de su discurso moral. Tanto en el prólogo de Yonqui como en sus obras más ideologizadas (Nova Expres, La Revolución Electrónica) y para qué decir en sus entrevistas, prevalece la imagen tragicómica de un sujeto intentando interpelar la sociedad de consumo pero que en la realidad fue pésimo padre, homicida, drogodependiente durante buena parte de su vida y promotor-consumidor de prostitución adolescente hasta su muerte. El hecho simple y llano de esta múltiple condición delictual es irrefutable y cruza todo su discurso político convirtiéndolo en parodia de sí mismo, donde la posición política no surge tanto de la reivindicación de la marginalidad como de las entrañas mismas en que se articula aquélla. William Burroughs poseía una inteligencia sobresaliente. Lo que hace con ella es construir un personaje grandilocuente que trama una costra de lenguaje encubridor sobre la masa de su incoherencia. William Burroughs es fascinante como autor en la misma medida en que es repugnante como ser humano. La transición entre una y otra arista de su vida está registrada en "Queer".



Nota pd: En lo personal, la traducción de la expresión queer como "marica" me parece pobre y de mal gusto pero la edición más actual de esta obra viene etiquetada de eso modo y no hay remedio. Hasta dónde sé William Burroughs fue el primero en utilizar esta expresión y por lo tanto da comienzo a este movimiento, cuestión que ignoran -entre otras muchas- lo activistas de éste. 



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Descargas gratuitas:

"Queer", traducción de Mariano Casas: 

Prólogo de "Queer" por Oliver Harris:

"Yonqui", traducción de Martín Lendínez:

"Cartas del Yagé", Ediciones Signos:

"Nova Expres", sin datos de edición:

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ver también en este blog:
http://malafepiedranegra.blogspot.cl/2014/07/apuntes-sobre-los-beatniks.html

Esta película tiene una característica:
cuando parece que ya no puede ser más mala, se pone peor.
Sólo eso la hace recomendable:
https://www.youtube.com/watch?v=GdQAMcDyvEk&nohtml5=False

Enlace recomendado:
http://revistaperronegro.com/2015/07/19/william-burroughs-ayahuasca-y-viaje-en-el-tiempo/

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