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viernes, 23 de junio de 2017

HUMOR NEGRO Y SURREALISMO EN LA POLÍTICA DE CHILE ACTUAL


El ex Presidente Sebastián Piñera y actual candidato de Derechas -en sus variopintas formas neoliberales, liberales, anarco-individualistas, corporativistas, clericales, etc- , en próspera campaña por un segundo mandato, hace un chiste en un acto público:

"Me acaban de sugerir un juego muy entretenido, es muy sencillo. Todas las mujeres se tiran al suelo y se hacen las muertas, y todos nosotros nos tiramos encima y nos hacemos los vivos".

La broma es de inmediato aprovechada por sus adversarios de la izquierda -en su variopintas formas socialdemócratas, socio-liberales, neo-comunistas, ultraizquierda, populistas, academicismo de género, academicismo neo-trostkista, farándulas progre, etc.- para hacer un operático coro de fustigaciones, manifestando, aliños más, aliños menos, que el chiste encubre una apología de la violación. Naturalmente la guaripola de la campaña mediático-operática fue la Presidente de la República, ausente en la atención pública desde el verano, cuando fue la crisis de los megaincedios. La Presidente señala -y cómo no- en su cuenta de twiter:

"Una violación es expresión de la mayor violencia contra las mujeres. Bromear con eso es despreciarnos a todas y no es aceptable."

Con el correr de los días se hace conocido que el chiste pertenece a un humorista y comunicador social que en realidad, lo ha repetido varios veces desde hace 15 años.

El asunto es banal, es pobre y es ruidoso, como casi toda la política chilena actual, pero se puede hacer una observación: la incorrección política del humor negro. En realidad, con esta broma, espetada sin razón de ser y espontáneamente, el candidato y ex Presidente viene a ser el gran continuador de una línea subterránea de humor negro y giros surrealistas en la política chilena reciente. El capítulo anterior más sonado podría ser el regalo de una muñeca de goma -un juguete erótico poco estimulante pero emblemático del juego sexual no convencional- al Ministro de Hacienda en un acto público de empresarios con el mensaje "para que caliente la economía", que también fue cuestionado operáticamente por los órganos ideológicos del variopinto "progresismo". En esa oportunidad la acusación era que tanto el ministro como el candidato de un sector del oficialismo -que va dividido actualmente en dos candidaturas a la deriva- "se rieron" haciendo gala del contenido "machista" de la broma.



Otro capítulo de surrealismo anárquico se produjo en el parlamento hace poco más de un año atrás, cuando el diputado socialista Marcelo Schilling respondió a un grupo de mujeres que se manifestaban en la gradería del parlamento durante una sesión, momento en el cual el diputado, creyendo que su micrófono estaba apagado, les espeta la frase: "¡fuera viejas culiás!" (apócope de "culiadas", ver diccionario de chilenismos).

Volvamos al chiste de Piñera. Hay que aclarar que más que broma es un juego de palabras, un retruécano, esto es "Una figura retórica de construcción que consiste en la contraposición de dos frases formadas por las mismas palabras con el orden invertido en una de ellas, con el fin de que presenten un significado contradictorio o antitético." (RAE).

Como tal, la expresión "se tiran al suelo" se corresponde con "nos tiramos encima" así como "se hacen las muertas" se corresponde con "nos hacemos los vivos". No puede inferirse la "apología de la violación" si no es mediante un alambicado ejercicio ideológico que hace suponer la falta de voluntad en la acción, pese a que los verbos empleados la dan por descartado ya que 1.- se propone como un juego, 2.- los verbos "tirarse" y "hacerse" contienen el pronombre en posición enclítica suponiendo la acción voluntaria del sujeto, sin cuya concurrencia -la voluntad- no se puede completar la acción. También, como es un retruécano, se puede combinar con cualquier género del sujeto, a gusto de la fantasía: ellos se tiran al suelo y los otros se tiran encima, o ellas y ellas o al revés más literal: "ellos se hacen los muertos y ellas se hacen las vivas encima", lo cual por cierto habría sido mucho más divertido. Sin ir más lejos -aunque se llega- es una broma que tiene una apelación al infantilismo como motor de fantasía sexual en el adulto -en su sano juicio y no el tonto grave, se supone-, dado que entre los niños es común el juego de "el montoncito". También son comunes las expresiones populares "meterla doblado" o "no le aguantes la puntita que la mete toda" con muchas variantes, donde queda consignado en todos los casos el componente de la búsqueda de contacto sexual por medio de la astucia o la seducción del imprevisto que gatilla la voluntad sexual y cambia el contexto de la escena imaginaria.

La sobrerreacción de los voceros y actores -¿actuantes?- políticos del oficialismo y otros -en sus variopintas expresiones- pone en evidencia no sólo el doble estándar, como señala certeramente la  dirigente Cecilia Pérez, sino sobre todo, señala la falta de capacidad de humor negro, es decir la tontería grave, el moralismo y el germen de la censura, en otro capítulo de lo que fue sindicado por Ortega y Gasset como "la irrupción de una nueva beatería de izquierda". Baste pensar que una diputada del Partido Comunista que tiene línea dura y directa con Cuba fue una de las pregoneras de esta campaña mediática con su acostumbrado uso de la victimización y el histrionismo emocional, al decir "hasta cuándo aguantamos que la violación sea un tema de tallas!". Pues bien, tranquila, como es un retruécano de humor negro, habría que volver a explicar para los entendimientos más lentos, que sólo comunica una acción que se completa por medio de la imaginación y el ingenio imprevisto, sugiriendo un juego en el que media la voluntad, puesto que de lo contrario no sería juego. Agreguemos que el humor negro se caracteriza por el sarcasmo físico y el doble sentido de carácter sexual y no es un referente menor de la literatura sino un rasgo distintivo de varios géneros de ella. Eso sin mencionar que entre las tradiciones literarias -tradiciones de ruptura como decía Paz- que mejor consignan la psicología y la fantasía sexual, como el surrealismo y las vanguardias post románticas, se deja sentado desde el Marqués de Sade en adelante que entre la violencia sexual y el acto amoroso lo único que media es el ejercicio de la voluntad. Dicho de otra forma, una persona recibiendo azotes en el acto sexual tanto puede ser un abuso como puede ser un ejercicio de placer: mismo acto, mismas personas, sólo definidas por el ejercicio de voluntad o fantasía puesto en la acción, dado que es imposible "hacerse el muerto" involuntariamente.

Por cierto, es comprensible que una diputada comunista y otra socialista -que es cubana- tengan tan mal sentido del humor negro, puesto que el régimen de la isla -que ellas admiran- mantuvo incomunicado durante 3 meses en una mazmorra al artista plástico Danilo Maldonado por una acción de arte-protesta en la que escribió en dos cerditos vivos los nombres propios Fidel y Raúl, y los echó a correr por una avenida. Allá tienen todo el poder y los medios. Acá sólo les queda la psicosis colectiva alentada por un gobierno a la deriva y tres candidatos continuistas de los cuales dos son periodistas instalados en campaña por medio de encuestas. No importa en todo caso. Es el mal menor de la democracia y sus ventajas son incalculablemente mayores, como por ejemplo, tener humor negro y algo que a las nuevas beaterías de izquierda les cuesta mucho: libertad de expresión sin doble estándar.



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