jueves, 21 de septiembre de 2017

"DAVID GILMOUR. LIVE EN POMPEII".


El 13 de septiembre recién pasado se estrenó en todo el mundo la película del concierto "David Gilmour. Live en Pompeii". La proyección simultánea fue emitida en 2000 cines de todo el mundo con réplicas en funciones al día siguiente y no menos de 200.000 espectadores en todo el mundo. 

El film incluyó una entrevista previa con el músico. Desde ese primer momento se impone una emotividad y una actitud casi ritual hacia el concierto. El marco solemne de las ruinas de Pompeya a los pies del Vesubio dialogan con una puesta en escena surreal, con el acostumbrado juego de luces floydiano. Es posible que el estímulo visual haya sobrepasado la capacidad de recepción de los espectadores. Demasiados signos, demasiados mensajes. Sin embargo la música logra imponerse como eje aglutinante. El Gilmour de este Pompeya 2017 (grabado el año anterior) se presentó fresco, sumamente inspirado, con capacidad de reinventar las piezas atesoradas en una carrera de ya 4 décadas. 

Personalmente considero que la versión de 'The Great Gig in the Sky' no alcanzó el nivel de la versión madre registrada en "Dark side of the moon" (1973) y tampoco alcanzó a la versión de Pulse (1994). Más bien parece hermanarse con la declinante versión de "Delicated Sound the Turner", con una voz femenina solista que vibra mal en los agudos, que tiende al grito, y dos voces secundarias que armonizan entre mediana y malamente. Un momento olvidable de un concierto en general brillante. Gilmour tocó con un volumen desusadamente alto en la guitarra, muy limpio, con espléndido vibrato y fraseo muy cercano al blues blanco. Destaca la inventiva y majestuosidad de 'In Any Tongue', talvez el mejor tema de su disco solista del 2015. 

La banda funciona a pesar de la pereza de Steve Stanislao y la falta de credibilidad de Guy Pratt, (que toca todo como un colegial recién egresado de un tutorial de bajo) si no mejor que en oportunidades anteriores, al menos conservando el nivel. El desempeño de Gilmour con la guitarra Pedal Steel es con seguridad uno de los mejores del género. La recreación de viejas piezas floydianas alcanzó un momento memorable con este instrumento de sonido hipnótico. A su vez los conocidos recursos técnicos de Gilmor en la guitarra, especialmente el tono por estiramiento de la cuerda fueron protagónicos en la reinvención de músicas que parecen dar más de sí mismas en las manos del inglés.

En resumen fuimos espectadores de un concierto un poco disparejo, donde el único irreprochable es el propio líder. Gilmour se agrega consistencia a su dilatada trayectoria más allá de la adoración que muchos sentimos por su obra. A la vez, objetivamente, me parece que este concierto confirma que la cota más alta de Gilmour fue el concierto "Live en Gdansk" (2007) junto a la Orquesta Filarmónica Báltica dirigida por Zbigniew Preisner. Esta vez no fue asombroso, sino majestuoso y descomplicado, casi lúdico, por muchos momentos admirable y en general muy emotivo, con la madurez y concentración de sus 70 años.

Los temas incluidos en el film son 8 menos que los prometidos para la edición del dvd, prevista para fines de septiembre:

1. '5 A.M.'
2. 'Rattle That Lock'
3. 'What Do You Want from Me'
4. 'The Great Gig in the Sky'
5. 'A Boat Lies Waiting'
6. 'Wish You Were Here'
7. 'In Any Tongue'
8. 'High Hopes'
9. 'One of These Days'
10. 'Shine On You Crazy Diamond'
11. 'Sorrow'
12. 'Run Like Hell'
13 'Breathe' (reprise)
14. 'Comfortably Numb'



VARIACIONES A 3 PIEZAS DE JEAN COCTEAU



1

Al igual que la piedra esmeraldina
caída del cenit al medio de sus ojos,
al igual que las pupilas decantadas
con el peso de visiones
perdidas en apuestas,
el océano tiene imperfecciones,
malas rachas de color
que se pierde en los cuerpos que deprecia,
pero el bañista embelesado
siempre vuelve al simulacro de las olas
porque adora el placer de joyas falsas.

2

El sábado en la noche
irás a ver el faro entre las hojas.
Nada que salvar en tus arcones,
nada que guardar en tus bolsillos.
El lunes por la mañana
irás a ver el árbol calcinado.


3


"Ese golpe con puño de mármol fue bola de nieve. 
Y le estrelló el corazón iluminado.
Y al vencedor estrelló también la blusa,
al oscuro, irresistible lanzador de piedras.
Quedó helado en su cuartel de soledad, 
desnudas las piernas bajo el muérdago, 
las nueces de oro, el arbusto, 
estrellado como pizarrón de estudio. 
Así son a veces en el colegio 
esos puñetazos que hacen escupir sangre, 
esos puñetazos duros como bolas de nieve 
que, al pasar, asesta la belleza
al medio del pecho ."


lunes, 11 de septiembre de 2017

MITO Y RITUAL EN DÍAZ CASANUEVA


Quisiera leer toda la obra de Humberto Díaz Casanueva. Él mismo declaró este apetito respecto de la obra de De Rokha, que en varios sentidos era su antítesis. Si bien el propio Díaz participaba de la idea de que su primer libro, "Vigilia por dentro", era el único de poemas propiamente tales era, hay una expresión totalizante que ya se encuentra en estado germinal desde "El aventurero de Saba". Una poesía indagatoria del mito más irrecuperable, el mito del ser, cuyo punto de partida no es fácilmente asociable a un momento de la evolución de la conciencia del hombre pero sí es detectable en esa percepción cotidiana de la propia disolución individual. Dicho por el propio poeta: "todo ser humano siente en algún momento la conciencia de lo numinoso", apropiándose el concepto acuñado por Rudolf Otto para definir el pavor ante lo trascendente. Este momento adánico que todo sujeto experimenta también fue caro a Gonzalo Rojas, y entronca a su vez con la expresión de otro poeta chileno, Eduardo Anguita, que en "Definición y pérdida de la persona" dejó dicho: "Por cualquier circunstancia, ya interior, ya exterior, el hombre sufre el éxtasis". Sin embargo estas convergencias no alientan una lectura dialogante con estas ni con otras poéticas hispanoamericanas. Allí donde otros poetas han empuñado su sonda metafísica en alianza con el erotismo o la contingencia, y han matizado su factura con lo coloquial o lo narrativo, en el caso de Díaz Casanueva la forma y el fondo han sido un todo intransable en dirección opuesta. Su discurso poético es versicular y arcaico, de aliento vernáculo y extenso. Su parodia del lenguaje profético arraiga en una condición que, no obstante el tono, es anti-profética por excelencia, ya que el hablante de Díaz Casanueva se encuentra en la vereda opuesta, abismado por la falta de certezas sobre el destino, por lo tanto incapacitado para vaticinar. Su material se circunscribe al presente y al pasado, los objetos, los recuerdos, las conductas, los gestos propios y ajenos de los que pueda extraer una evidencia simbólica del sentido de existir. Este sentido sólo recae tentativamente en los signos y en las redes de relaciones entre ellos, reasignadoras de significados. El hablante de Díaz es un lector de la realidad. Lector pero también auditor, cantador (aedo), talvez iluminador plástico, a la manera de ese ser visionario que sobrepuso su precariedad registrando los ocres primordiales en una caverna. Que esta incomodidad latente era su estado natural lo indica él mismo, cuando suscribe como banda sonora de su ruta creativa la música de Schomberg, ese que declaraba "Arte es el grito de socorro de aquellos que experimentan en ellos mismos el destino de los hombres". Díaz lo vindica porque juzga que esa música "...arremete contra lo confortable, la complacencia, el culto de una belleza que divierte y tranquiliza". También se interesó por las músicas tribales de uso ritual entre las culturas aborígenes del África que le tocó conocer en sus periplos diplomáticos. En ellas vio al hombre naturalizado, transfigurado por sus energías elementales. Lo sedujeron las máscaras, las lenguas (ab)originales, las cosméticas, las danzas de esas sociedades carentes del desgaste del racionalismo. Con ellas se propuso un (des)aprendizaje contra cultural que le despojara de ese culto a las certezas proclamado por la filosofía occidental, que él mejor que muchos, conocía y desconocía en ejercicio alterno. Le fascinaban los episodios súbitos, cargados de sentidos crípticos y diáfanos a la vez, en un permanente dueto de extrapolaciones psíquicas. Consignaba maravillado el momentum en que una serpiente entró a su cabaña en una aldea africana y se sintió hechizado por la mirada fría del ofidio, apenas capaz de reaccionar antes de ver que un enorme pájaro entraba por una ventana llevándoselo para ser por pocos segundos una imagen perfecta del basilisco alquímico: ave y reptil en un solo atisbo figurativo. Recordaba en otra ocasión que en su residencia de El Salvador veía el ballet aéreo de unas garzas en torno al pequeño lago de un jardín, y un nativo realizó conjuros verbales y gimnásticos a fin de ahuyentarlas, porque según le explicó al sorprendido poeta, las regias aves ambicionaban las pupilas semovientes y celestes de su hija, la pequeña Luz Maya ("La hija vertiginosa"), por confundirlas con gemas o peces. Todo esto le hablaba secreta y directamente a Díaz Casanueva. Bajo el título elocuente de "Conjuro" reunió 3 de sus obras más emblemáticas. Y en 1984 comunicó su poema más enigmático, inexplicable sin la liturgia salvaje de la sociedad tribal, "El pájaro Dunga"

Le maravillaban los niños, sus juegos y voces. Dejaba hablar al suyo interno. Toda su poética es, en una de sus aristas, un responso por la eternidad perdida de la infancia y la imposibilidad de volver a experimentar el pensamiento inocente, despojado del orden establecido. El niño le conmueve como fuente inagotable de poesía; también como emblema de la fragilidad, sujeto a la crueldad de la civilización diseñada por adultos envejecidos antes de nacer, secados en vida por la violencia que todo disgrega. Ese presentimiento lo plasmó en un poema bellísimo (tan desoladoramene bello!) y raro, inclasificable (no se tenga el descuido de verlo como una pieza de denuncia contingente), que llamó "El niño de Robben Island".

A Díaz Casanueva se le avienen las teorías de Carl Jung: sus hablantes adoptivos son arquetipos, heterónimos suyos, figuras patriarcales atávicas: el viajero enamorado, el blasfemo, la hija que danza, la madre que muere, la estatua de sal, el amigo muerto, el niño negro, el pájaro, la medusa, etc. Se le aviene también la filosofía de Nietzsche, en particular la identidad electiva de pertenencia a lo dionisíaco, la exaltación del impulso, la imagen sobreviniente, la vida desbordante y orgiástica, si bien luego de la expresión catártica predomina en el poeta la resaca de un escepticismo absoluto en el poder definitorio de una verdad racional. Es ante todo una poesía no aristotélica, y por tanto negadora de una posibilidad escolástica de reponer la idea voluntarista de Dios. El hombre caído habrá de suplantarlo. Su palabra no es propiamente metafórica sino simbolista y psíquica, reveladora de un trance hiper lúcido inducido por el pánico o por la impotencia de una sola certeza: la nada que antecede y precede al hombre, y en el interregno de sendos abismos, la manifestación de una virtud significadora, expresiva y comprensora. 

Amaba a Heidegger, a Derrida, a Celan, a Tralk. Se interesó como nadie en los hábitos reiterativos, recurrentes, los engramas domésticos y los lazos humanos consagrados por las ritualidades encapsuladoras de sentidos primigenios, sin las cuales la estética de lo lárico sería un simple anecdotario. O en todo caso retrotae lo lárico al ámbito de Rilke, un poeta que le era compatible en la línea de los ritos cotidianos, las atmósferas y los signos gestualizados del tutelaje parental, no digamos en el sentido de la convención familiar sino en el de clan. A partir de Díaz Casanueva se aprecia mejor "Mujeres de oscuro" de Efrain Barquero, por ejemplo.

A veces anotaba -como en las lenguas germanas y en algunas lenguas indígenas- con mayúscula los sustantivos para devolverles el peso asignado de su logos. Mención aparte merece su amistad con Rosamel Del Valle, un poeta siempre visto como apéndice suyo. Más inclinado al lenguaje alegórico y parabólico, la obra de Rosamel (nombre alquímico en el linaje de Robert Fludd) ilumina la de su amigo desde otro ángulo sin perder su propio brillo.

Algunos rasgos asombrosos de su presencia: su voz, profunda, grave, como de locutor solemne; su rostro: una especie de eterna máscara impasible. Se dedicó a la política en forma paralela a su vocación literaria y docente, y extrañamente ambas actividades parecen no contaminarse. Fue funcionario de Allende en 1971 y fue el primer presidente del Partido Amplio de Izquierda Socialista (PAIS) en 1989. En cuanto tal, sus ideas políticas lo harían fácilmente detestable de su propia obra, pero su poesía lo pone a distancia de la tentación populista de sus militancias. Aunque fuera socialista y primariamente anarquista, no era marxista. Era heideggeriano, era nietzscheano, era jungiano, era Díaz Casanueva.

Tuvo un infalible sentido del ritmo lírico. De su conocimiento no hay desperdicio. Quisiera leer toda la obra de este poeta singular.

enlaces recomendados:

artículo con breve antología:

sitio de "Memoria chilena" de la Biblioteca Nacional:
http://www.memoriachilena.cl/602/w3-article-3458.html

documental:
https://www.youtube.com/watch?v=dJS0mcf1gCA

descargar algunos libros de Humberto Díaz Casanueva en pdf:
http://www.mediafire.com/file/m15oc5vbs6288jf/h+d-c.rar




sábado, 26 de agosto de 2017

CINE RECOMENDADO (2)


anterior:


Todos los enlaces de descarga con subtítulos en español



The Génesis Children
(USA, 1972)

Director:
Anthony Aikman



Productora:
Lyric Films Internacional
(Billy Byars, Jr.)

Escritores: 
Anthony Aikman
Billy Byars, Jr.
Barbara Smith

Elenco: 
Vincent Child
Greg Hill
Bubba Collins
Peter Glawson
David Johnson
Jack Good




"Er Moretto" (1986)


Guión y dirección: Simon Bischoff.

Interpretación: Alevino Di Silvio, Franco Mazzieri, Vinicio Dimanti, Ciro Cascina, Rosa Di Brigida, Renato Faillaci, Francesco Gnerre, Lara Toljacian, Lorenzo Alessandri.



enlace recomendado:
https://malafepiedranegra.blogspot.cl/2017/02/er-moretto-von-liebe-leben.html

descargar película:



Director:
Abel Ferrara





"Las amistades particulares"
(1964)
Director:
Jean Delanoy

Protagonistas:
Francis Lacombrade
Didier Haudepin
François Leccia

enlace recomendado:


descargar película:




"Maladolescenza
(1977)

Director:
Pier Giuseppe Murgia 
Protagonistas:

Lara Wendel

Eva Ionesco

Martin Loeb 


descargar película
versión restaurada completa
(2004, 90 minutos):




"HARDCORE"

(1979)

Director: Paul Schrader

Protagonista: George Scott


descargar película:

sábado, 19 de agosto de 2017

"MEMORIAS DE ADRIANO". Párrafo marcado




"Tenía un secretario, personaje mediocre a quien conservaba porque estaba al tanto de los procedimientos de la cancillería, pero que me impacientaba por su suficiencia regañona y de cortos alcances, su negativa a aplicar métodos nuevos, su obstinación en argüir interminablemente sobre detalles inútiles. Aquel imbécil me irritó cierto día más que de costumbre. Alcé la mano para golpearlo; desgraciadamente tenía entre los dedos un estilo que le vació el ojo derecho. Jamás olvidaré el aullido de dolor, el brazo torpemente recogido para atajar otro golpe, el rostro convulso de donde saltaba la sangre. Mandé llamar inmediatamente a Hermógenes, que se ocupó de los primeros cuidados; se consultó luego al oculista Capito pero en vano: el ojo estaba perdido. Días más tarde, con el rostro vendado, el secretario reanudó sus tareas. Lo mandé llamar y le pedí humildemente que fijara por sí mismo la compensación a que tenía derecho. Con una sonrisa maligna, respondió que sólo me pedía otro ojo. Terminó sin embargo por aceptar una pensión. Lo guardé a mi servicio; su presencia me sirve de advertencia, quizá de castigo. No había querido dejar tuerto a aquel miserable. Pero tampoco había querido que un niño que me amaba muriera a los veinte años"
  
 
Memorias de Adriano (1955)

Marguerite Yourcenar (1903-1987)

Trad.: J. Cortázar.

jueves, 3 de agosto de 2017

VASIJAS GRIEGAS

Patroclo vendando el brazo de Aquiles

Orfeo tocando la lira

Ostraka o voto de ostracismo contra Temístocles

Efebo jugando con liebre

El beso de Agatón

Ganímides copero de los dioses

Heracles ahuyenta a Gera

Lucha libre

Banquete con efebo tocando aulos

Corredores olímpicos

Cortejo de erómeno y erastés 1

Cortejo de erómeno y erastés 2

Cortejo de erómeno y erastés 3

Cortejo de erómeno y erastés 4

Cópula fraterna more ferarum

Prometeo encadenado, con águila


domingo, 23 de julio de 2017

INTERTEXTOS EN "LAS AMISTADES PARTICULARES" DE ROGER PEYREFITTE




Jacques D'Adelsward Fersen


Amigo, ¿recuerdas aquella luminosa tarde
en que las flores del jardín se convirtieron en estrellas?
Habíamos jugado al tenis
esbeltos en nuestros trajes blancos.
El sol se desvanecía y la bruma era ligera.
Podíamos escuchar en torno
el murmullo de nuestros deseos
y el recuerdo de nuestros antiguos besos.
Volvíamos por una oscura alameda.
Amor, ¿recuerdas esa sombría alameda?




Este es el poema de Jacques D'Adelsward Fersen (1880-1923) que André Ferron (Gérard Chambre, 1947) le dedica a Lucien Rouvière (François Leccia, 1948-2009) en un manuscrito. Cuando George de Sarre (Francis Lacombrade, 1942) lo encuentra y decide exponerlo para interrumpir el idilio entre Lucien y André, lo hace motivado por los celos. En la novela original de Peyrefitte (1907-2000) esto queda de manifiesto desde el primer momento, no así en la película (1964) de Jean Delanoy (1908-2008). En efecto, al llegar al Colegio Saint Claude, el primer enamoramiento de George es por Lucien. Con el resuelto plan de conquistarlo (aun no sabiendo con certeza la forma en que deben llevarse a cabo estas "amistades particulares") urde toda clase de estrategias hasta comprobar que Lucien sólo puede corresponder a André. En el film el personaje Lucien es mucho más ingenuo y apasionado que en la película, donde aparece desafiante y de malos modales, pero en ambas versiones vencido por completo por la atracción de André. Cuando éste es expulsado, luego de llorar amargamente, ignorando que el propio Sarre es el causante de la traición, Lucien toma como señal divina el ser nombrado monaguillo junto al nuevo interno. Se convierte a la fe y renuncia a sus deseos homoeróticos "a las 10.35 exactas de esa noche". Le bastará recibir una carta de André para volver a caer en su arrebato y celebrar su "desconvertimiento": "Parece como si mis medallas y escapularios ya no me sirvieran". La premura con que el relato debe desarrollarse en el film no permite a Delanoy detenerse en la relevancia y los matices de personalidad de Lucien. Se le asigna un carácter mucho más manipulador que en la idea original, así como un rol auxiliar en el drama central. Baste como ejemplo que en la novela de Peyrefitte es George el que busca la seducción en cuanto ve a Lucien en el patio y le cita sardónicamente el estribillo de la popular canción infantil francesa "alouette, gentile alouette" (palomita, dulce palomita) agregando con énfasis "yo te desplumaré". En la película es Lucien el que hace esta sinécdoque provocadora y casi con descuido.


De cualquier modo a Lucien le cabe el rol propiciatorio en la vida de George: es quien extiende el horizonte de sus emociones y le hace experimentar por primera vez la atracción homoerótica. Con Lucien, George estrenará sus impulsos posesivos y sus casi siempre torpes ardides de seducción. Cuando George ve por primera vez a Alexandre (Didier Haudepin, 1951) siente el impacto de una revelación que contiene el mismo poder de la atracción por Lucien pero tiene el estímulo de la expectativa que con el anterior ha perdido. En la novela George y Lucien se toman las manos y se tributan una intimidad que hace sentir al primero la incertidumbre del deseo. En la película esto casi pasa desapercibido.

En la película el poema inicial que desencadena el drama no es citado con autor. El ya bastante olvidado Barón D'Adeslward será doblemente oscurecido por la historia. Es incalculable la difusión que este poeta habría alcanzado de haber sido citado en la película, pero ésta en general es económica en referencias culturales. La estatua de San Tarcisius apenas es mostrada. Peor suerte corre el Eros de Praxíteles (o Amor de Tespis) que George siempre lleva en una estampita guardada en su billetera. Es reemplazado por un rostro efébico de difícil indagación. Antes de su arrebato por Lucien y luego por Alexandre, George sólo ha podido inclinarse al Alejandro Magno hijo de Filipo, a las líneas de Praxíteles y a los retratos del "Muchacho Azul" de Thomas Gainsboroug y el "Muchacho Rojo" (de difícil identificación; talvez el retrato de Guillermo II de Anthony Van Dick) que penden en el muro de su cuarto, en el marquesado de Sarre, del que es heredero. Si sentirá envidia cuando conoce el amor a toda prueba entre Lucien y André, cuando ve al pequeño Alexandre dirá que "sintió temor de sí mismo".

Cástor y Pólux, Sig I AEC
Personalmente considero que Didier Haudepin infantiliza más de la nota al personaje Alexandre, si bien la novela lo describe en sus 12 años, que es la edad que el precoz actor tiene en el momento del rodaje, mismo año del estreno. La belleza de Haudepin en ese período es más que praxiteliana, casi élfica o arcangélica. Más parece un muñeco de carey que un ser humano. Esta imagen sintoniza con la idealización de la belleza que se infunde en el colegio Saint Claude pero pervierte ligeramente el audaz avance de George. En el Colegio de sacerdotes dominicos el culto a la tradición greco-latina es obsesivo y la deducción estética del ideal apolíneo es determinante. Como relato paralelo, esta predilección histórica lleva a los rigurosos sacerdotes a conducir la pasión y el deseo erótico hacia los pares, idealizados en la relación platónica y la amistad pretendidamente asexuada, pero que debe emular en dedicación a la lealtad hacia Cristo. Así se suceden los ejemplos de fidelidad entre amigos y se predican las "amistades públicas" que santifican, en oposición a las "amistades particulares" que tientan. Los modelos proféticos de este tipo de amistad son paganos y paleocristianos, pero bien que sustituyen un ideal de entrega que internaliza sutilmente la admiración homosexual, sacralizada y despersonalizada en la fe. Así se suceden las llamadas "imitaciones de Cristo" en los discursos sobre la lealtad de Mauro y Plácido así como la de Niso y Euríalo (épica de Virgilio incluida en la Eneida) junto a los martirios de Tarsicio, Lorenzo (que los artistas siempre representan en éxtasis sexual) y no menos los requiebros de Corydón por Alexis.



San Tarsicio

Todos los santos mártires del canon del colegio son niños o adolescentes. También lo son como objetos de deseo los tormentos espirituales del cura vigilante, el que cita a escondidas a algunos muchachos a su habitación, mientras los otros duermen. Les ofrece el prohibitivo y fálico placer de los cigarrillos y vino selecto de la sacristía en una representación autocensurada de su propia devoción hacia la pubertad, repitiendo con ademán gozoso y doloroso: "los niños son como los gatos: ariscos y desconfiados, pero es imposible no amarlos" y agrega: "niños, deben rezar mucho por mí".


Thomas-Gainsborough; 1770;
Muchacho Azul
Martirio de San Lorenzo, Goya



De esta manera se instala el tópico transversal del relato de Peyrefitte, que es la traición y el acoso como recurso subliminal de los celos. Es por celos que George traiciona a Lucien y es por celos que los curas invaden la vida privada de los estudiantes a la primera señal de intimidad entre ellos. La vida normativa en el colegio es el control de los deseos y la pasión. Cuando Alexandre Motier se suicida, ¿quién o quiénes son co-responsables? La amistad autorizada en el colegio Saint Claude es entendida como un tutorial de la fe en oposición al deseo. No en vano la superación del erotismo se grafica a través del canon de milagros: caminar sobre las aguas para salvar al amigo o ahogarse con él; cruzar la zona de guerra para morir en brazos del amigo. Los curas bendicen el amor que no se consuma y que alienta las privaciones y el sacrificio. Como contrapartida, los pactos de fidelidad entre los "amigos particulares" se hacen, literalmente, con sangre.


Roger Peyrefitte
André envía un manuscrito a Lucien reavivando en él la llama del escepticismo. Es que Lucien, según su horóscopo ha nacido bajo la regencia de Urano y Marte, es decir, es un uranista (eufemismo que se usaba en el siglo XIX y principios del XX para referir la homosexualidad) y un guerrero consumado. Antes, para el día de su cumpleaños, Lucien ha recibido un manuscrito de George -que aún se encontraba en campaña de conquista- con un poema de Edmond Rostand (1868-1918). En la película este poema es enviado por George a Alexander: "Amado, pósate en mi pecho dulcemente / como un relicario / y luego fuerte, como un sello". Lucien inquiere la autoría y anima a George: "tanto mejor si es un plagio". En la billetera de George siempre permanece un retrato de Anatole France (1844-1924) escritor que figura en el Índex de libros prohibidos, del cual George ha leído "Diario de mi amigo". El retrato es descubierto por el Cura Superior del colegio y lo rompe en 4 fragmentos, como señal de la cruz. Es decir que esta es una comunidad donde los adolescentes se cortejan a través de libros, a través de poemas. Y la norma se aplica sobre ellos del mismo modo.
Eros de Praxíteles

"Me parece revivir esa noche en la montaña, donde dormimos bajo la luna como dos Endimiones. A decir verdad, tú dormías y yo te miraba dormir. El cuadro hubiese inspirado al señor de Fersen. Antes que hacer poemas, guardemos estos recuerdos en lo más profundo de nosotros. Allí nadie puede arrebatárnoslo. Allí nadie impedirá que André esté cerca de Lucien y lo bese como antes". 

Así concluye la carta del expulsado André Ferrón a Lucien, donde parece valerse del lirismo pero hacer su apuesta por la acción, que en el decir de Blake: "cuando se desea y no se actúa, se engendra la peste". Así estos niños-hombres vigilados se inician en los amores condenados en la misma medida en que aprenden un lenguaje de silencios y afirmaciones en clave, un código de complicidad y un ejercicio del secreto para la aspiración a la plenitud, esa que no se contenta con explicaciones.



















Si desea descargar la película "Amistades particulares" de Jean Delanoy (1964) con subtítulos en español, siga el enlace: