lunes, 13 de noviembre de 2017

ANIVERSARIO 42 DE LA MUERTE DE PASOLINI

Pasolini, por Herbert List; 1953


Este año el aniversario 42 del asesinato de Pier Paolo Pasolini llega tras la muerte (en el mes de julio) de Giusepe Pelossi, alias Pino, alias El Rana, único acusado y condenado por el crimen del multiartista. Pelossi murió a los 59 años a consecuencia de un cáncer de garganta. Algunos medios han dicho que se ha llevado a la tumba la verdad. Personalmente le bajaría el perfil a ese aserto. Creo que la verdad en todo es "lo que se sabe". La verdad es un producto de los mecanismos del poder y en consecuencia sólo existe en su expresión oficial. Lo demás son los montajes de los fabricantes de verdades. Lo demás es la Realidad, que incluye pedazos de verdades a medias y verdades prefabricadas. La verdad sólo podría interesarle a Stalin, el que decía: "Si nuestros principios no están de acuerdo con la realidad, peor para la realidad". Y al otro lado de esa Verdad está la realidad y nosotros, los seres reales, aquellos para los cuales siempre es peor. La verdad sólo podría interesarle a Goebels o a Lenin: ¿quién de los dos dijo primero que "una mentira repetida mil veces se convierte en verdad"? Da lo mismo. Escribo esta nota en los días de la post-verdad. 

Se habla de los misterios del caso Pasolini y en realidad ni siquiera existe un "caso Pasolini".


Pino Pelosi en 1975
Hay un registro histórico que dice que Giulo Andreoti declaró a la muerte del multiartista: "Se lo ha buscado". Lo que hay es que Andreoti era el máximo líder de esa extensión de la cosa nostra que es la siniestra Democracia Cristiana italiana, uña y mugre del siniestro Vaticano y del siniestro Partido Comunista Italiano (mismos a los cuales adhirió el también católico y comunista Pasolini). Lo que hay es que Pino Pelossi fue sorprendido in fraganti conduciendo el auto de Pasolini (un nada humilde Alfa Romeo GT 2000), confesó haberlo robado después de haberlo golpeado y arrollado con el mismo vehículo, relató haber concurrido a la playa Ostia en la interzona portuaria de Roma a fin de concretar un acuerdo sexual con el cineasta que incluía una retribución de 20.000 liras. Lo que hay es el estropeado cadáver de Pasolini en la palaya de Ostia al amanecer del 3 de noviembre de 1975 y Pino Pelossi detenido, juzgado y condenado. Lo que hay es que Pino Pelossi el año 2005 cambió su declaración y reabrió las heridas alimentando una especie de novela por entregas, una ficción colectiva que ha sido preferida a la verdad oficial: el rumor conspiranoico sobre el asesinato de Pasolini. Lo que hay es una serie de fotos de juventud de Pino Pelosi que hacen pensar (al menos a mí) que las 20.000 liras eran una cifra excesiva. Lo que hay a 42 años del crimen es sospechas, hay inconformidad, hay incógnitas, hay perplejidad, hay una absoluta falta de resignación.

Giulio Andreotti,
líder de la Democracia Cristiana:
"Pasolini se lo ha buscado"

recomendado:



1975


sábado, 11 de noviembre de 2017

JEAN GENET, EL ÚLTIMO VANGUARDISTA DE LA LITERATURA FRANCESA

La historia de Jean Genet es reflejo de una reinvención:  1.- un hombre que se hace a sí mismo desde la literatura, después de ocupar los primeros 2 cuartos de su vida dedicado al delito de poca y mediana monta, la prostitución, las apuestas ilegales y la vida callejera más marginal; 2.- la reinvención de Jean Genet como personaje de una tragedia universal en manos de Jean Paul Sartre, que lo disecciona y programa en su libro "San Genet, comediante y mártir" (1948). A partir de ese momento Jean Genet consolida el filón escritural que inauguró en 1943 con "Nuestra Señora de las Flores" y se convirtió en la rara avis de la literatura francesa, a la zaga de un Jean Cocteau, un Antoinin Artaud y justamente en línea directa con una propuesta extrema que la literatura gala venía practicando desde Rimbaud en el siglo XIX: la del poeta vidente que ejercita una expansión de la conciencia con "un razonado desarreglo de todos los sentidos". Jean Genet viene a ser el último de esa dinastía de vanguardia y no por nada su última etapa está más ligada a la generación beat norteamericana que a la literatura europea y francesa propiamente tal. Esto alerta de que Genet no se sentía cómodo fuera de un ámbito de vanguardias, y puesto que los beat encarnan ese surrealismo que la lengua inglesa no pudo tener en la propia cuna de su lengua madre desde Blake en adelante, Jean Genet encuentra allí el asidero que en su propia cultura francesa ya se venía agotando por desgaste natural.


"El funámbulista" es una obra póstuma (2013) de Jean Genet que tiene como detonante la relación del autor con un acróbata de circo llamado Abdallah Bentaga, casi 30 años menor que él. Se dice que fue el suicidio del joven circense (en 1964) el que precipitó a Genet en la crisis autodestructiva y el mutismo literario que precedió a su muerte, aunque hay chismes de sobra al respecto, incluido el que indica que el joven Abdallah se suicidó después de haber sido abandonado por Genet. Estos detalles pueden indagarse en prólogos y menudeos de archivo, pero no revisten más importancia que el orégano en el trazado de nuevos mundos tras la ruta de las especies.

Lo tremendo, lo implacable, lo deslumbrante en "El funámbulista" es que es una obra que se justifica desde la realidad, no desde el lenguaje. Está hecho in situ, a los pies de la cuerda de acrobacias. Su tema de fondo no es lo que nombra sino el juego con la muerte, el engaño de la imagen, el espectáculo del riesgo, la fragilidad como factor del heroísmo. En suma, un tratado estético sobre el peligro. A la par, una oda al narcisismo y a la crueldad rayana en la inocencia salvaje. Este libro es el más fiel testamento lírico de Jean Genet y es una pieza que cabe tanto en la literatura como en la alquimia e incluso en el ocultismo, cuestión que es propia y característica de toda la poesía de vanguardia. También tiene en común con aquélla el género polimorfo entre la poesía, la prosa y el ensayo. Un texto que está escrito sin borde entre vida y obra -dicho sea una vez más-, con una eficacia que sacude todo efecto, porque está refrendada en el propio cuerpo de sus protagonistas.



Nota: Comparto la edición de Illiana Restrepo por ser la única que he encontrado disponible en las redes. No me parece acertada en el título y en el uso de algunos hispanismos pero es íntegra y digna de la obra. Existe una edición de "Errata Naturae" con traducción de Regina López Muñoz y prólogo de Miguel Morey bajo el título de "El funambulista".

Para satisfacer a los más curiosos comparto también dos fotografías de Abdallah Bentaga que he encontrado rastreando incansablemente las redes, una de ellas en plena acrobacia sobre la cuerda.

Jean Genet junto a Abdalla Bentaga, ca. 1962





















descargar el libro:







lunes, 6 de noviembre de 2017

POEMAS DE J. D' ADELSWARD-FERSEN (3)





Anteriores:








Las siguientes traducciones son versiones personales del blogger. Se citan con sus fuentes y se comparten como tributo en el aniversario n° 94 de la muerte de JACQUES D' ADELSWARD-FERSEN



LA BELLE MORT

pour A. de Fouquiéres



Qu'on me donne des fleurs, des bijoux, des essences
Et puis un grand miroir pour m'y voir mourir,
C'est par ce soir d'amour que je m'en vais partir...
La vie est comme un bal, on sort après les danses !...


Mais je veux, jusqu'au bout, garder mon air vainqueur,
Rêver dans une valse à ton dernier sourire,
Dire de jolis riens en souffrant le martyre,
Revoir les ciels charmants qui blessèrent mon cœur.


Car si je hais les sots, les méchants, les immondes,
Ce n'est pas pour qu'on vienne, à l'instant d'adieu,
Contempler ma misère et les pleurs de mes yeux,

Ce n'est pas pour qu'on raille à mon départ du monde !
Qu'on me donne des fleurs, des bijoux, des essences,
Et puis un grand miroir pour m'y voir mourir !



(de LES CORTèGES QUIS SONT PASSÉS, 1903. p 151)




LA BELLA MUERTE
para A. de Fouquiéres

Que me den flores, joyas, esencias
y luego un gran espejo para verme morir.
Es esta tarde de amor cuando debo irme
¡La vida es como bailar cuando ha terminado la danza!...

Pero quiero, hasta el final, guardar mi aire de victoria,
soñar en un vals con tu última sonrisa,
decir bagatelas hermosas sufriendo el martirio,
volver al encanto de los cielos que mi corazón hirieron.

Porque si detesto a los bobos, los canallas, los inmundos,
no permitiré que en el instante del adiós,
vengan a ver mi miseria y las lágrimas de mis ojos.

¡No sea para burla mi salida del mundo!
Que me den flores, joyas, esencias,
¡Y luego un gran espejo para verme morir!



(de LOS CORTEJOS PASADOS, 1903. p. 151)

***


NOSTALGIQUES


Viens bercer mes regrets: 
Nos pensers, en secret,
Etouffent de présages...

Dans tes yeux j'ai revu
Les vaisseaux disparus
Vers de bleus paysages !

Sur les lacs de ton corps
Leurs lents sillages d'or
Avaient l'air de poursuivre

Un tendre oiseau marin
Que mon rêve orphelin
Escortait d'un vol ivre...

Nous irons, si tu veux,
Plus tristes et plus vieux 
Jusqu'à des Birmanies

Où tout fait tant souffrir
De beauté, de désir
Et d'ardente jeunesse,

Qu'on hume sur la peau 
L'opium des sanglots
Aux inertes sagesses !


(de Ainsi chantait Marsyas
Florence et Paris, Librairie Léon Vanier, Editeur, 1907; pp. 33-34.)


*

NOSTÁLGICAS


Ven para mecer mis pesares:
nuestros pensamientos, en secreto,
sofocados de presagios...

En tus ojos vi de nuevo
los buques desaparecidos
¡hacia los azules paisajes!

Sobre los lagos de tu cuerpo
sus lentas estelas de oro
parecían perseguir

a un tierno pájaro marino
que mi sueño huérfano
escoltaba en ebrio vuelo...

Iremos, si quieres,
más tristes y más viejos
hasta Birmania

donde todo hace sufrir tanto
de belleza, de deseo
y de juventud ardiente.

Que se aspire sobre la piel
el opio de los sollozos
¡a inertes sabidurías!


(de Así cantaba Marsyas, 1907; pp. 33-34)


***

NINO

Ton nom, c'est de la lumière
Et du ciel bleu,
Un fil de soleil en prière
Au fond des yeux...

C'est la langueur italienne
Dans un baiser
Autour duquel mon âme vienne
Agoniser...

C'est le parfum suave et triste
Des morts de fleurs,
De ces fleurs rares qui n'existent 
Qu'en notre coeur !

Et c'est l'appel aux voix lointaines
De ces pastours
Qui dans la campagne Romaine
Chantent sur les pipeaux leurs peines
Au long du jour...!


(Ainsi chantait Marsyas
Florence et Paris, Librairie Leon Vanier, Editeur, 1907; pp. 8-9.)


NINO


Tu nombre pertenece a la luz
y al azul del cielo,
un filamento de sol suplicando
al fondo de los ojos...

Retrato de Nino;
Paul Hoecker, 1904
Es la languidez italiana
en un beso
alrededor de mi alma
que viene a agonizar...

Es el perfume suave y triste
de las flores de los muertos,
esas flores raras que no existen
más que en nuestros corazones!

Y es el llamado lejano de las voces
de los pastorcillos
que en la campiña Romana
cantan sus penas en los flautines
a lo largo del día!

(de Así cantaba Marsyas, 1907; pp. 8-9)






domingo, 29 de octubre de 2017

PÁGINAS MANCHADAS (4)

1

Tienes una paloma
y no sabes por qué.
Sabes por qué los injustos
también dejan colores
al rozar con la punta de los dedos
y su amor no es diferente
al odio de los justos.
Sabes por qué los menos bellos
hacen maravillas con su cuerpo
igual que los salvados de las aguas
y sus canciones
siempre empiezan en domingo
aunque nada lava la sangre de la cacería.
Ya viene el invierno
que ablandará tus soldados.
Las verdades muertas
tienen la raíz más profunda:
reemplazan a las razones,
a los días, a los dientes.
En tus legiones de barro
quedan pocas cosas
que merezcan defenderse.
La lluvia no agrada por igual
a todas las flores
y lo sabes
pero no sabes por qué tienes una paloma.

2
No nos gustan los secretos.
Deslizan la mirada a quien no merece
y derrochan infinitud en los perfiles.
No nos gusta la melancolía.
Delata la transparencia con líneas paralelas
de destino irregular, un accidente
que impide desatender la vida.
No nos gusta el amor.
Tiene un nombre feo, muerto, que coincide
con la falsa corriente que designa
y la cáscara marcada de interiores pujantes,
de niño asfixiado que no quiere nacer
porque ya sabe el placer que le adeudan.
No nos gusta la satisfacción.
Queda vibrando en una tarde colgada de un toldo
con fibras que achuran el cuerpo
una por cada uno de los sueños
que iremos clavando en el insectario,
la mayoría todavía aleteantes.
No nos gusta el silencio.
Nos atraviesa de ideas filosas
que se intercambian en nuestras mentes
sin punto de origen
y debemos ocultar su trayectoria.
No nos gusta la belleza.
Debemos extender los brazos
para sostener su peso.


3
Parias,
lácteos
en la vía donde el sol huele a neumático encendido,
del alquitrán que se consume con la tarde
extraen un niño,
otra tarde,
un perro.
El cielo
es un paño para untar la mancha ocre
del entresueño, aceite pesado que se extiende.
La amenaza lejana de la infancia
no cuenta:
calla
o muerde.
Al reverso
la luna compite por un lugar
que merezca adorarse
en las migajas.
Así
mintieron los dioses
antes y después
de las leyendas del deseo.
Mientras
los besos muertos
se amoratan
velados por los labios.
El humo
demasiado
                        pensado,
demasiado
                        interrogado,
deja emerger
un día de pasado no reconocible,
un pan,
una sombra primate,
otro cuerpo.


(Láminas 1 y 3 originales del autor. 
Lámina 2, intervención a la fotografía "Max y José bajo sombra" de Herbert List ,1951)



Proyecto financiado por
el Fondo del Libro
y la Lectura, Creación, 2017

sábado, 28 de octubre de 2017

UN POEMA DE PESSOA

Y algunos matices sobre localismos




Fernando Pessoa (1888-1935) le atribuye a Alberto Caeiro la siguiente pieza, cuyo original en portugués ignoro por completo. Lo tomo de una traducción editada por Dolmen Ediciones en 1997 a cargo de Andrés Ajens (Concepción, Chile, 1961) bajo el título de "Poemas inconjuntos y otros poemas". El poema sintetiza a la perfección la doctrina panteísta y agnóstica que Pessoa le inventa a Caeiro, al que reconoce además como su maestro. Así es como Caeiro es el heterónimo de Pessoa que más fácilmente se confunde con la propia identidad del autor, o es, en todo caso, aquel al que más quería parecerse el Pessoa real o simulado heterónimo de su alter ego. Además tiene ese sustrato de voyeurismo contemplativo que busca alcanzar el goce en la negación de la razón y que es a la vez un ejercicio racionalista. Suerte de tautología que hace de Pessoa/Caeiro un maestro de la ironía y de esa forma de melancolía privada de los lusitanos: la saudade, el spleen de Lisboa.

En la siguiente transcripción me permito hacer una mejora  a la versión de Ajens puesto que aquél prefirió el chilenismo "cabro" para referirse al personaje referido en el poema, cuestión que difícilmente se puede sostener universalmente. Si el sustantivo traducido era una modalidad familiar de "chiquillo" no se puede pedir a un sentido figurado lo que no puede dar su traducción literal, del mismo modo en que "cabro" es un caprino joven y, cada vez menos, en las generaciones pasadas de Chile puede ser un muchacho en un amplio rango de edad, que va desde los 5 hasta los 15 años aunque para niño se prefiere más bien "cabro chico". La característica del "cabro" en Chile es que es un desordenado, con seguridad un "callejero", lo que en esa misma generación también era referido como "mocoso" (aunque de uso más frecuente en Argentina) o un "pelusón". Para estos efectos he preferido el sustantivo neutral, simple y llano, que puede entenderse sin accidentes. Acompaño además una imagen de la página original consultada.


*************


Chiquillo desconocido y sucio que juegas ante mi puerta,
No te pregunto si me traes un recado de los símbolos.
Te encuentro gracia por no haberte visto nunca antes
Y naturalmente si pudieses estar limpio serías otro chiquillo
Y aquí no vendrías.
Juega en el polvo, ¡juega!
Aprecio tu presencia sólo con los ojos.
Vale más la pena ver una cosa siempre por primera vez que conocerla,
Porque conocer es como nunca haber visto por primera vez
Y nunca haber visto por primera vez es sólo oír 
como lo cuentan.

La manera en que este chiquillo anda sucio es diferente a la manera
                                               en que los otros andan sucios.
¡Juega! Al tomar una piedra que te cabe en la mano
Sabes que te cabe en la mano.
¿Cuál es la filosofía que llega a una mayor certeza?
Ninguna, y nunca ninguna puede venir a jugar ante mi puerta.











lunes, 23 de octubre de 2017

EL QUIEBRE EN EL SURREALISMO

"Grande y plena noche."

(L. Rubio, citar respetando la fuente)

 
Antonin Artaud
André Breton


En 1927 ya nadie es neutral y la intelectualidad está cruzada por el juego de alianzas y estrategias derivadas del devenir político. Las corrientes artísticas de vanguardia han desatado una competencia tácita sobre quién está más en la avanzada y el enervante Antonin -podría decirse en un símil hípico que también es literal- gana holgadamente por varios cuerpos. Como siempre ocurre en estos casos, la izquierda más recalcitrante se convierte en la barrera reaccionaria contra los verdaderos cambios. Se produce la ruptura entre Artaud y los surrealistas, que para él significará en lacerante añadidura, la ruptura con Génica. Ella, como antes el padre, pasará a ser también una vigilante Esfinge instalada en lo más sensible de su centro emocional, allí donde se afinca la raíz misma de sus razonamientos antes de adquirir forma permeabilizados por su inteligencia. A la exclusión del nuevo sanedrín erigido por Bretón, nuestro muchacho responde con una declaración ejemplar llamada “En Plena Noche”. Título original íntegro: "A la Grande Nuit ou le bluff surréaliste". Corre el año 1927 y el texto reviste el carácter de una declaración política en la misma medida en que se propone escapar de serlo. Algunos párrafos:

¿Pero qué me importa toda la Revolución del mundo si sé permanecer eternamente doloroso y miserable en el interior de mi propio osario? Que cada hombre no quiera considerar nada más allá de su sensibilidad profunda, de su yo íntimo, es para mí el punto de vista de la revolución integral. No hay mejor revolución que la que me beneficia a mí y a la gente como yo. Las fuerzas revolucionarias de un movimiento cualquiera son aquellas capaces de desarticular el fundamento actual de las cosas, de cambiar el ángulo de la realidad. (...) ¿Pero acaso no ven que revelan la inanidad del movimiento surrealista, del surrealismo intacto de toda contaminación, cuando sienten la necesidad de romper su desarrollo interno, su verdadero desarrollo para apuntalarlo por una adhesión de principio o de hecho al Partido Comunista Francés? ¿Era esto aquel movimiento de revuelta, aquel incendio en la base de la realidad? ¿Acaso el surrealismo, para vivir, tenía necesidad de encarnarse en una revuelta de hecho, de confundirse con reivindicaciones concernientes a la jornada de ocho horas, o al reajuste de los salarios o la lucha contra la carestía de la vida? ¡Qué chiste o qué bajeza de alma! Sin embargo es lo que parecen decir, ¡¡¡que esta adhesión al Partido Comunista Francés les parecía la continuación lógica del desarrollo de la idea surrealista y su única salvaguarda ideológica!!!  (...) Pero yo niego que el desarrollo lógico del surrealismo lo haya llevado hasta esta forma definida de revolución que se entiende bajo el nombre de Marxismo. Siempre pensé que un movimiento tan independiente como el surrealismo no se justificaba con los procedimientos de la lógica ordinaria. Además es una contradicción que no perturba a los surrealistas, dispuestos a no perder nada de todo lo que pueda ser una ventaja para ellos, de todo lo que momentáneamente pueda servirles. Háblenles con su Lógica, responderán Ilógico, pero digan Ilógico, Desorden, Incoherencia, Libertad, responderán Necesidad, Ley, Obligación, Rigor. Esta mala fe esencial es la base de sus maniobras. (...) ¿Qué queda de la aventura surrealista? Poca cosa además de una gran esperanza decepcionada, pero en el terreno de la literatura misma tal vez hayan aportado algo. Esa cólera, ese disgusto quemante volcado sobre la cosa escrita constituye una actitud fecunda y que tal vez un día, más tarde, sirva. La literatura ha sido purificada por ella, próxima a la verdad esencial del cerebro. Pero eso es todo”.

Todo lo que hasta antes de este libelo insinuaba una desavenencia todavía desde la óptica de la mínima conducta en cuanto hábito, pasó a estructurarse como un pensamiento activo, una filosofía rudimental, el divortium aquarium ideológico desde donde, en adelante, habrá de proyectarse Su conducta:

Uno se pregunta qué puede importarle al mundo que el surrealismo coincida con la Revolución o que la Revolución deba hacerse por fuera y por encima de la aventura surrealista, cuando se considera la poca influencia que los surrealistas han tenido sobre las costumbres y las ideas de esta época. Además, hay todavía una aventura surrealista y acaso no ha muerto el surrealismo el día en que Breton y sus adeptos creyeron que debían adherir al comunismo y buscar en el terreno de los hechos y de la materia inmediata el resultado de una acción que normalmente sólo podía desarrollarse dentro de los marcos íntimos de la mente. Creen poder permitirse echarme cuando hablo de una metamorfosis de las condiciones interiores del alma, como si yo entendiera el alma en el sentido infecto en que ellos mismos la entienden y como si desde el punto de vista de lo absoluto pudiera tener el menor interés ver cambiar la estructura social del mundo o ver pasar el poder de manos de la burguesía a las del proletariado.
(El destacado es mío).

Poco después Breton y los suyos concurren al Teatro Alfred Larry preparados para sabotear la representación de “El sueño” de Strinberg, tal y como habían hecho hace poco tiempo antes con el estreno de “Antígona” de Jean Cocteau, en los albores de la carrera teatral de Artaud.

En el manifiesto “A la grande Nuit” Artaud redefine el surrealismo, intenta insuflarle el soplo de vida que se le escapa en el desvarío de una militancia ciega, empujándole al desfallecimiento a tan poco de nacer. Y como todo cismático que conozca su papel (¿lo es él o lo son los otros?), Artaud recogerá conceptos primigenios de la corriente que busca reformular para, de allí, impulsar su bifurcación, su delta filosófico. Por eso llama “la gran noche” o “la plena noche” a este estado de agonía del surrealismo, recordando que André Breton en el Primer Manifiesto de 1924 suscribió la idea del movimiento definido como la cantera de extracción de los misterios ocultos en el inconsciente, cuya expresión natural y aparentemente inorgánica se da a través de los azares, los lapsus y los sueños, siguiendo en todo las hipótesis de la emergente psicología. Breton señala en aquel documento (siguiendo, provisoriamente, el hábito que le atribuye la autoría del texto) que la vida integral no puede prescindir del sueño y la fantasía, ya que la lógica de los sueños es tan continua y extensa como la de la vigilia, sumando de hecho la mitad de toda existencia humana. Al despertar, Breton lo califica como un accidente en la conciencia, una suspensión de facultades, una interrupción de la fluida riqueza de la experiencia psíquica no sometida a los controles de la lógica racional, fenómeno cuya potencia está al alcance de todos ya que se manifiesta de manera espontánea en el sueño, esto es, mayoritariamente en la noche. De ello resulta la paradoja, entonces, de que la noche es la claridad para la energía inconsciente y la vida diurna sería la oscuridad. No puede menos que sorprender la sutileza de Artaud cuando presenta su acusación al surrealismo bajo el título la “plena noche”, ya que implícitamente está diciendo “he aquí la verdadera oscuridad del pensamiento en que ha caído el surrealismo al comprometer su desarrollo con el de un partido político”, esto es, su estado diurno, su trabazón en la superflua contingencia. Por eso es que el manifiesto “A la grande nuit” no es contra el surrealismo. Ni siquiera es contra los surrealistas:

No hablo de sus escritos que son brillantes aunque vanos desde el punto de vista que ellos sostienen. Hablo de su actitud central, del ejemplo de toda su vida. Yo no tengo odio individual. Los rechazo y los condeno en bloque rindiendo a cada uno de ellos toda la estima e incluso toda la admiración que merecen por sus obras o por su inteligencia.” (...) “El surrealismo siempre ha sido para mí una nueva forma de magia. La imaginación, el sueño, toda esta intensa liberación del inconsciente que tiene por finalidad hacer aflorar a la superficie del alma lo que habitualmente tiene escondido, debe necesariamente introducir profundas transformaciones en la escala de las apariencias, en el valor de significación y en el simbolismo de lo creado. Lo concreto cambia completamente de vestido, de corteza, no se aplica más a los mismos gestos mentales. El más allá, lo invisible rechaza la realidad. El mundo ya no se sostiene. Entonces se puede comenzar a calibrar los fantasmas, a rechazar las falsas apariencias. Que la muralla espesa de lo oculto se hunda de una vez sobre todos esos impotentes charlatanes que consumen su vida en admoniciones y vanas amenazas, sobre esos revolucionarios que no revolucionan nada.

El -hasta ahora- inofensivo Antonin les ha hecho estallar su propia bomba en la cara. Y sin embargo el sujeto que está en la otra orilla, André Breton, el hombre que irrumpe en los teatros para abuchear a sus ex-amigos mientras trabajan (oh trabajo, dignidad del Hombre), el sujeto que agota esfuerzos para conspirar contra sus primeros aliados y nada hace para conspirar contra el sistema que dice combatir como no sea bajo la forma de una oscura militancia, es el mismo hombre que en ese año de 1928 ha publicado “Nadja” donde resta valor al pensamiento razonado para la obtención de respuestas a los enigmas del ser humano. Un trozo preliminar del cuerpo del texto señala el ángulo de percepción desde donde habrá de situarse. Hará, en todo caso, un proemio trepidante, que dilata demasiado, que busca la justificación y se dirige a la inteligencia más fría, haciéndolo con grandilocuencia, con exceso de gramática, no con la espontánea sugestión que invita a la simpatía expectante en el desarrollo posterior del texto; consigue más bien la exasperación del que ha esperado mucho en su butaca. El interlocutor de Breton parece ser siempre un positivista de difícil encantamiento, pero dirigido a él no deja de elaborar un texto con toda la delicada arrogancia, y el asertivo suspenso misteriosófico del primer surrealismo:

Al margen del relato que voy a emprender, sólo pretendo consignar los episodios más decisivos de mi vida tal y como puedo concebirla fuera de su dimensión orgánica, o sea en la medida misma en que se entregó a las casualidades, desde la más nimia hasta la más grande, cuando al rebelarme a la idea común que me hago de ella, me introduce en un mundo como prohibido, que es el de las súbitas analogías, de las pasmosas coincidencias, de los reflejos que prevalecen sobre cualquier otro resorte mental, de los acuerdos sacados tan implacablemente como en un piano, de los relámpagos que darían a ver, a ver verdaderamente... Aunque remitiesen al orden de la constatación pura, estos hechos cada vez revisten la apariencia de una señal, cuya naturaleza me es imposible precisar y, en la más honda soledad me descubren inverosímiles complicidades que siempre me convencen de mi ilusión cuando creo estar solo en el timón del barco. Habría que jerarquizar estos hechos desde el más sencillo hasta el más complejo, desde el movimiento peculiar, indefinible, que en nosotros provoca la visión de objetos extraños o la llegada a tal o cual sitio, a la par de la sensación de que algo grave, esencial, nos ocasionarán, hasta la completa ausencia de paz que nos producen ciertos encadenamientos, determinados concursos de circunstancias que mucho rebasan nuestro entendimiento y sólo permiten un regreso a una actividad razonada si, en la mayoría de los casos, apelamos a un instinto de conservación”. ("Nadja"; Traducción de Fabienne Bradu para la edición del Fondo de Cultura Económica del Estado de México, año 2000)

Es el mismo Breton que en 1924 ha dicho en el Primer Manifiesto Surrealista:

Pese a tantas y tantas desgracias como hemos heredado, es preciso reconocer que se nos ha legado una libertad espiritual suma. A nosotros corresponde utilizarla sabiamente.” (...) “Amada imaginación, lo que más amo en ti es que jamás perdonas”. (...) “No será el miedo a la locura lo que nos obligue a bajar la bandera de la imaginación”. (...) “Vuelvo, una vez más, al estado de vigilia. Estoy obligado a considerarlo como un fenómeno de interferencia. Y no sólo ocurre que el espíritu da muestras, en estas condiciones, de una extraña tendencia a la desorientación (me refiero a los lapsus y malas interpretaciones de todo género, cuyas causas secretas comienzan a sernos conocidas) sino que, lo que es todavía más, parece que el espíritu, en su funcionamiento normal, se limita a obedecer sugerencias procedentes de aquella noche profunda de la que yo acabo de extraerle. Por muy bien condicionado que esté, el equilibrio del espíritu es siempre relativo”. (...) “Creo en la futura armonización de estos dos estados, aparentemente tan contradictorios, que son el sueño y la realidad, en una especie de realidad absoluta, en una sobrerrealidad o surrealidad, si así se puede llamar. Esto es la conquista que pretendo, en la certeza de jamás conseguirla, pero demasiado olvidadizo de la perspectiva de la muerte para privarme de anticipar un poco los goces de tal posesión”.


¿Qué ha pasado? ¿Qué se interpuso entre aquél Breton y el gregario militante de unos años después, digamos, qué se interpuso entre la esencia del surrealismo y su destino práctico?