miércoles, 29 de agosto de 2012

EL TESTAMENTO DE AMELIA


Melodía acuosa, plácidamente febril, como un sueño pesado posterior a un orgasmo profundo. Algo oscura con el peso de los siglos y las meditaciones que habrá –y que la habrán- inspirado. Adorable por frágil, admirable por persistente. Se acomoda a la siesta y la vigilia, al amanecer y al ocaso, al domingo y al insoportable martes. Enemiga del ruido y de los compromisos de noticiero. Amistosa, consoladora. Sigilo del que camina al costado compartiendo un silencio de amigos, poblado de ecos.

Se le calcula conocida desde el siglo XIV. Anónima por nacida eterna. Nativa de lo que vendría siendo Cataluña, esa otra España de las varias que el Generalísimo Franco mutilaba en la lengua.

'El testament d'Amelia' pudo ser escrita, según especialistas, para la tercera hija de Ramón III Berenguer y Dulce de Provenza. Por allí transitaba en esas tierras de herejes y trovadores. Nos llega a la vuelta de las centurias como un regalo de la emoción sin edad para apaciguar nuestro cansancio post-moderno.

En 1968 el juglar contemporáneo Joan Manuel Serrat la incluye en un álbum de canciones tradicionales catalanas de impecable factura y respetuosa devolución sonora, probando ser un responsable conocedor de las músicas populares que lo empapan. La letra de su versión sería en español como sigue:

EL TESTAMENTO DE AMELIA

Amelia está enferma,
la hija del buen rey.
Condes la van a ver.
Condes y gente noble.

Ay, que el corazón se me marchita
como un ramillete de claveles.

Hija, hija mía,
¿de qué mal os quejáis?
El mal que yo tengo, madre,
bien que lo sabéis.

Ay, que el corazón se me marchita
como un ramillete de claveles.

Hija, hija mía,
de eso os confesaréis.
 Cuando hayáis confesado,
el testamento haréis.

Ay, que el corazón se me marchita
como un ramillete de claveles.

Un castillo dejo a los pobres
para que recen a Dios.
 Cuatro a mi hermano Carlos.
Dos a la Madre de Dios.

Ay, que el corazón se me marchita
como un ramillete de claveles.

 Y a vos, madre mía,
os dejo a mi marido
 para que lo tengáis en vuestra alcoba
como ya hace mucho tiempo que hacéis.

Ay, que el corazón se me marchita
como un ramillete de claveles.

Se compone pues de 5 cuartetas y 5 dísticos estribillos alternados en rigurosa métrica -que se desvirtúa del todo en español-, apropiada a la fonética preferencialmente bisílaba y monosílaba del catalán, también frecuente en otras lenguas romances, pero que por desgracia el español ha perdido. Así leído parece tratarse de un romance fúnebre donde se relata con sutil habilidad el estado de melancolía de una mujer, Amelia, quien tiene un diálogo algo misterioso con su madre. Hacia la última cuarteta el asunto se resuelve con humilde dramatismo, al quedar claro que la madre es amante del marido de Amelia, y esa sería la causa de su postración.


Aquí puede oírse la versión de Serrat:


Su original en catalán sería:

TESTAMENT D'AMELIA

L'Amèlia està malalta,
la filla del bon rei.
Comtes la van a veure.
Comtes i noble gent.

Ai, que el meu cor se'm nua

com un pom de clavells.

Filla, la meva filla,

de quin mal us queixeu?
El mal que jo tinc, mare,
bé prou que me'l sabeu.

Ai, que el meu cor se'm nua

com un pom de clavells.

Filla, la meva filla,

d'això us confessareu.
Quan sereu confessada
el testament fareu.

Ai, que el meu cor se'm nua

com un pom de clavells.

Un castell deixo als pobres

perque resin a Déu.
Quatre al meu germà en Carles.
Dos a la Mare de Déu.

Ai, que el meu cor se'm nua

com un pom de clavells.

I a vós, la meva mare,

us deixo el marit meu
perquè el tingueu en cambra
com fa molt temps que feu.

Ai, que el meu cor se'm nua

com un pom de clavells.

A su vez el guitarrista y compositor catalán Miguel Llobet (1878-1938) compuso una versión instrumental rica en armónicos y dulcemente melódica. Aquí puede obtenerse su partitura:


Su ejecución puede oírse interpretada por el maestro Aliro Díaz en el siguiente link:



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"Ophelia"; J. E. Millais

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