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"BETONIYÖ", DISTOPÍA ADOLESCENTE Y EL FRACASO DE LA BELLEZA

    Título: BETONIYÖ Directora: Pirjo Honkasalo Guión:  Pirkko Helena Saisio;   Pirjo Honkasalo País: Finlandia Año: 2013 Actor ...

lunes, 15 de octubre de 2012

DOS OBJETOS REINVENTADOS A LA ORILLA DE LOS CUERPOS



1.- EL ANILLO

No crea, eso es tal vez decir:
¿No siente, no ama ni pregunta?

J. Lezama L.



Me expulsaba de sus calles,
me expulsaba de sus próximos recuerdos, de antemano
me sacaba de su olvido. Me expulsaba de su cuerpo
y desde luego de su vida. Apretaba las nalgas y las puertas
de su mundo para no dejarme ver, para no darme nombre
ni asignarme rostro entre sus muebles.
Contraía su órgano de ingreso,
borraba la taxonomía de sus lugares,
callaba su secuencia de edades
para no detener seres del aire
y atrapar seres de las voces.
Sellaba párpados junto con sueños
y succionaba mal pero yo le agradecía
todo intento de ala o nube, cualquier germen de ritmo,
todo atisbo de número o acorde yo le agradecía
como buen virgo que soy. Fue de más a menos
y se apagó antes del final
como canción mal ecualizada.
Mientras más mentía más fingí creer
y su verdad más deseable fue su mejor mentira.
Junto a la cama había tres objetos: el libro de Lezama
le habrá parecido un arma inofensiva;
el reloj un animal inútil.
Tomó el anillo. Mientras fui al baño lo guardó
y se llevó ese pedazo de nada parecido a oro
más triste que un ladrido rebotando en una esquina.
No robó de la noche lo que tuvo de beso
en un rincón de los cuarenta y cinco minutos
en que la piel confundió coincidencia con alianza.
Y siempre más lejos
nos fuimos por caminos mejorados en el error del poema
y se llevaba mi anillo. Residuos y resuellos, poca cosa.
Lo que sea para vender en el mercado negro del deseo.


2.- LA MONEDA



Después que hubo terminado
la sístole de cuerpos en el ritmo
de horas de magnificación mutua,
la diástole de pensamientos-forma,
episodios del deseo genitor
expandido en concierto de triple movimiento;
después de cifrar misterios,
neutralizar poderes,
corporizar instintos,
unificar potencias,
redimir desafueros,
aplacar arrojos;
cuando los órganos como objetos devueltos por las olas
fueron un buen mapa
de ciclos venideros en estado larvario,
quedó entre las sábanas
una moneda
que hizo visible alguna historia postergada en el bolsillo
al momento del desnudo de los nombres.
El muchacho la olvidó
demasiado abstraído en ser radiante
y el otro la conservó en un cuenco
sacralizándola y despojando su valor
para asignarle un sitio
en la orilla de los mundos más sutiles
que sólo algo aún más sutil puede enhebrar
al discurso diario de las percepciones.
Esa moneda es nueva cada vez
que va entre la mirada y el recuerdo.


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