recomendado

"BETONIYÖ", DISTOPÍA ADOLESCENTE Y EL FRACASO DE LA BELLEZA

    Título: BETONIYÖ Directora: Pirjo Honkasalo Guión:  Pirkko Helena Saisio;   Pirjo Honkasalo País: Finlandia Año: 2013 Actor ...

viernes, 23 de noviembre de 2012

TEOREMA RASGUÑADO EN UNA LÁPIDA


F. García Lorca (1898-1936)
R. De Maeztu (1875-1936)


 

















Juro que una saeta puede transformar la historia.
Por probarlo, pongamos el caso de que alguien llamado Federico
está al piano cuando vienen a buscarlo
para un fusilamiento que talvez desea: el suyo.
Después, alguien llamado Ramiro está en una plegaria
cuando llegan a buscarlo para su fusilamiento: otro. 
Ambos son más viejos a diario en sus retratos
y sin embargo podrían probar que el amado de los Dioses muere joven.
Ambos tienen libertad: el piano, la plegaria.
Ambos escogen no tenerla: la plegaria, el piano.
Ese día irán del peine a la aceituna
en menesteres de esquelas que no serán enviadas,
habrán de respirar en la zozobras de siestas y quimera,
saldrá uno con Joaquim, con Rafael el otro,
la misma amistad en dos escenas: única charla.
Luego habrá un obituario en Granada y otro en Aravaca.
Uno tendrá la memoria bulliciosa
de un cascabel trasnochado en bulerías
o un ragtime vicioso. El otro
tendrá un silencio empedernido: otra memoria.
Habrá dos lápidas con un mismo año,
dos apellidos en una moneda: Maeztu, García.
Comodidad vesánica a contrapelo de las tareas diurnas,
un epitafio sólo es posible en el imperio de negarse: un deseo imperioso.
Un mensaje a la muerte es asfixia, brocal sin pozo, página que se lee por debajo
como el odio de dos enemigos que no se conocieron.
La muerte se lee en el espejo empavonado por un hálito al azar: el último;
recibe atributos eligiendo sus contrarios: injusta, cruel, insidiosa, absurda.
Y la moneda sigue girando en el aire
antes de caer con un veredicto que hermanará a dos muertos,
dos extraños atados por el odio.
Algo erótico ronda en los epitafios: afirmación retenida en el clímax,
instinto sometido por rabia o por placer
como el amante que se niega al abandono.
Yo por mi parte
a ratos inauguro mi propia secta de vivos y de muertos
rindiendo honor a los fundadores-de-cualquier-cosa
mientras no presuman de buena conciencia: la más sucia.
Sencillo e imposible: con banderas no se juega.
Un poeta, el más explotado de todos,
sólo puede aspirar al fuego cruzado de las consagraciones.
A mí me habrían fusilado gustosos los dos bandos
en 1936
y ni siquiera podría pedir mi engañifa predilecta
como inscripción para un sepulcro de dos caras.





(Piedra Negra, 2009)
© Leonidas Rubio
2012

No hay comentarios: