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"BETONIYÖ", DISTOPÍA ADOLESCENTE Y EL FRACASO DE LA BELLEZA

    Título: BETONIYÖ Directora: Pirjo Honkasalo Guión:  Pirkko Helena Saisio;   Pirjo Honkasalo País: Finlandia Año: 2013 Actor ...

martes, 4 de diciembre de 2012

OLVIDARÁS EL VIAJE DE TANTO REPETIRLO

(Cuánto y por qué me ha marcado la poesía en movimiento de DEAD MAN, de Jim Jarmusch, es cosa que no sabría explicar en pocas e interesantes palabras. Sólo decir que me cautivó desde la primera escena, en la primera de las ya innumerables veces que la he visto. Vuelvo a ella como se vuelve a un libro o a una música y es obvio que, con la complicidad de Blake y Neil Young, lo es a un mismo tiempo. La vi en VHS con pésimo audio casi el año de su estreno (1995) y desde entonces a esta fecha he venido hilvanando un poema extenso del que conozco y doy a conocer 4 secciones hasta ahora. La primera se publicó en PIEDRA NEGRA el 2010. De los borradores que han quedado en el camino sólo he admitido evocaciones tangenciales que nutran mi propio viaje siempre pendiente, que no algunas predecibles parodias del relato. Si no aprovecha, "piensen en el cántico" {Gonzalo dixit}. Un día de estos aparcará la balsa.)







1


No es conveniente ir de viaje si eres un hombre muerto.

H. Michaux



si recibes un nombre
y duermes en la furia
si duermes en el ruido
te agitará el silencio
te agitará la paz
si duermes en la sangre
si duermes en el fuego
si duermes en la muerte
te despertará la luz negra
te despertará la ceniza
sobre los ojos
te despertará el tatuaje
sobre la piel en blanco
si duermes en las visiones
te despertará la ceguera
como la danza de las nubes
cuando la corriente del suelo
te arrastraba sin moverse
y el tiempo te olvidaba
y te olvidaba el alba
para flotar en la noche
si duermes en el agua
en el viaje más largo
si has olvidado tu voz
y recibes un nombre



2

Mi nombre es:
El Que Habla Muy Fuerte Y No Dice Nada


Dead Man, 00':48''; J. Jarmusch


 Tu vida no va más. Tu mundo no va más.
Nadie es una buena palabra para un nombre.
No isla, no cuerpo, no tiempo. Un sólo rayo te pertenece:
derrame de luz por bordes de una copa emponzoñada.
Una sola noche te habrá de salvar. Deberás elegirla.
Nadie, con ese nombre quizá tengas más suerte:
puente de agua, flujo que se filtra por fisuras de soledad,
el río es tu resistencia. Como decir espacio
en primera persona, suelo-cielo en movimiento.
Ulises no lo hubiera hecho mejor. Sin punto de retorno
no existe el padre que calló, el filo que no pudo,
el lecho en que dos bestias parecieron humanos.
Sólo la guitarra de eléctrica crudeza
                                   hubiera dado abasto en el ahogo
porque no olvida que la anchura
                                               no es más que un nudo abierto.

Un niño besa su espejo y se lo bebe. Ya no envejecerá.
Del otro lado de la lluvia alguien recorre pasillos en ruinas,
vestido a jirones dicta mudos decretos, garabatea en el polvo
un testamento para expatriados de la tribu.
Marchan junto a él los gestos del tótem,
se dejan llamar los retratos resecos.
Es la contraseña, tu pasado no va más.
El tiempo es una amenaza burlada en las ondas de la orilla
como decir rostro en segunda persona.
El río no va más: Nadie también es mi nombre.





3



Conduce tu carro y tu arado
sobre los huesos de los muertos.

W. Blake

Buscas una isla donde morir inocente,
con la presencia repartida en distintas soledades,
anillado por edades que mutan en rostros y reflejos
como la luna frente al loco que la mira y se salva
o la crisálida que escapa a su inmovilidad
con un cuerpo destinado al estallido.

Te han hablado de un sitio más allá de la aurora
donde cabe la fortuna bajo la forma dúctil
de una canción mal urdida o un racimo de sol rojo
o pupilas de semilla. Te han hablado de un emplazamiento
para beberse todo el mar y todo el cielo
y quedar ileso de ambos, sin responder
al llamado de astros ni de hombres.
Mereces ese enclave, perdedor, ahora quel oráculo
es favorable a otros y los dioses de tu ancestro
deben probar por sí mismos su dominio
en templos vacíos, en torneos mudos,
entre columnas incapaces de dar sombra.

Buscas una isla donde no debas hablar.
El plazo de los argumentos está poblado de desconocidos.
Has aprendido tu nombre oyendo cada elemento
vencido en pieles y pequeños abismos.
Terminarás por dormir en un suelo
reverdecido a la fuerza, sobrepuesto al yermo,
linde que no extienda la amenaza del futuro.
Nadie es buen nombre para estar a salvo.

 



4



Algunos nacen en el dulce encanto;
algunos nacen en la noche eterna.

W. Blake
Xebeche ya no viene.
No llega ya el olor a crines mojadas
de su pardo manchado, mestizo como él, indeseado,
de sombra renegada a paso lerdo.
No llega el olor humedecido de sereno
de su atuendo hecho de plumas de avutarda o pavo del monte;
no llega el olor de su cobertor de pellejo de oso o de marmota
percudido de humo de fogones con leña verde, tabaco y peyote;
no lo anuncian
                                    porque ya los aromas no anuncian nada.

No viene Xebeche con lentes y sombrero robados
o el rifle arrebatado al mercenario que seguía su pista;
no viene a dar su discurso de bastardo en lengua absoluca;
su cantinela sobre la formación del fuego y las piedras
absurda y necesaria como todos los mitos;
no viene a balbucear su letanía de sílabas
parecidas al quejido del sexo
o de ver a los dioses, que es lo mismo;
no viene con su morbidez de indio sin leyenda
porque ya no hay batallas que librar,
ya no hay pradera en qué asentarse,
no hay isla de los héroes adonde llegar después de una buena guerra;
sólo hay mundo bajo escombros del mundo,
sólo la cáscara de una pintura reseca donde rascar retazos de realidad;
nómades entre un nombre y otro,
entre una tribu y otra,
entre un río y otro
por huellas que no nos reconocen.
Ya no viene Xebeche a alternar la inutilidad de presagios
de días cada vez peores.

No es que haya muerto, porque no tiene ese derecho.

Es porque estamos apestados.







Neil Young, Dead man guitar solo nº 5:



© Leonidas Rubio
2012

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