domingo, 3 de febrero de 2013

KCALIMBA


a Damián


Tiene razón:
la vida se va confundiendo
con el objeto que nos representa.
Por eso llaman kcalimba a su color,
a su voz de 5 notas tensas
que llega detrás del trueno
o anuncia que un muerto ya ha bajado
de su tren vacío.

El niño es semejante a su instrumento:
un arpa diminuta
                        que no puede cantar
pero repite una frase que los otros completan
                                                           en su recuerdo.
Por eso sólo existe
cuando los otros lo olvidan
y se instala bajo un árbol que nadie ve
con su cajita de uñas musicales
a repetir su juego sin descanso.

Cuando pasa el ruido atronador
y las mentes vuelven a ser individuales
los otros advierten su llamado
que no llama a nadie;
su reclamo que no acusa,
dirigido a un dios que no existe
pero nos hace la vida imposible
por su rabia de no existir.
Y deja de tocar porque se hace entendible.

Pero no hay nada que hacer en este pueblo.
Sólo ordenar lo que dejó la lluvia
                                               o la sequía
y separar el alimento del rastrojo.

Un día conocerá el mar, el mar
                                   que nunca se calla
piensa Kcalimba
y arrojará su instrumento a las olas
para ser otro niño
en otro sitio.



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