martes, 12 de marzo de 2013

LECCIONES PARA MARTÍN


de MALAS COSTUMBRES, Mosquito Editores, 2013






















El amor destruirá al mundo. Unos hombres
hallarán la inscripción que los despide
y anunciarán las bondades de otra era:
más celos entre el humo impuro
y el borrego mejor del sacrificio.
El espíritu liquida a otros antes de nacer
para quedarse con el cuerpo.
Hay música de placeres
y música de condenas
porque alguien cree que su llanto
                        vale más que el de su vecino
incluso si él mismo es su vecino.
Alguien separa por amor
un corazón limpio de un alma infecciosa
pero el recuerdo sigue batiendo campanas.
Por amor alguien quema sus naves
y desde la otra orilla finge ser ciego
para seguirlas esperando.
Alguien llora por amor
y su llanto mata. Vuelve a su ciudad
después de un largo sueño,
pregunta por el niño triste que un día se obligó a ser
y lo corrompe
porque los niños corruptos viven más años.
Por amor alguien gana un juego
para que el perdedor vuelva a tentarse.
Por amor alguien miente
o calla
y su silencio inspira el odio que hace vivir a otro
al que mantiene preso por amor
aunque se juran a diario que el primero en morir
tomará la forma del que ha quedado solo,
borrará las fronteras entre el día y la noche.
Por amor al prójimo
alguien se ama tanto a sí mismo
que nada es suficiente para su sed sangrienta de justicia.
Sábelo, dulce Martín,
antes de corresponder esa fuerza asesina.
(Muchos caerían por mi amor
y tiemblo de pensar en las víctimas del tuyo.)
La carne es más cruda que la verdad
y todo gira en torno a un órgano insaciable
pero los hombres que vuelvan vivos o muertos a la piedra
lo dirán con la última palada:
el amor destruirá al mundo
y a cada uno toca erogar su aporte.




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