domingo, 14 de abril de 2013

O S A R I O


(PIEDRA NEGRA, Mosquito Ediciones, Stgo. 2009)





Pero sólo tú regresas;
tú me rozas, me rodeas y quieres tropezar
con algo que resuene por ti y te delate.



(R. M. Rilke. Trad: O. Dörr)







 






1


Hoy es no. No me gusta el viento blanco
pero cerré los puños a cielo descubierto
y vi doblarse la melena de cardos en respuesta.
La rosa fue eterna hasta la noche.
A modo de estrella la corté por la base
y busqué la Cruz del Sur para seguirla deshojando.
Concurrió por vigilia el testigo
con el puñal marcando filo de dos caras.
Con ellas se pinchó en el dedo medio
y aullaron perros por otras razones.
Entonces vibró el último laúd
pero el cebo del lente impidió escurrir al ojo
que no era de nadie bajo la campana
sino un tañido lento de polvo en los cristales.
Allí concluí mi abrazo en el espejo
y con la misma piedad bebí mi simiente.

Vengo a ponerme en lugar del ángel mudo.
 
La sal del día me cae en las pupilas
y no puedo cubrirlas sin herir al mundo.


2


Acá estoy en medio de una muerte
que no es la mía sino mucho peor
pues me deja todo por delante.
Mi pasado es hoy. Allí estaba la flor.
No era distinta de otras
sino verdadera. No era mejor su sol
sino el único posible
cuando vino la página entre varios borrada
y la otra vida más ésta sumaron ninguna.
  
Por las mismas huellas de hoy
cruzaron ayer los panteoneros
el segundo y primer patio en dirección al abismo
para depositar allí su cuerpo más pesado:



3



Alcé la vista
y marchaban ortigas por levante.
El campo pelechó sobre mí su dedal de oro*
y no era el mismo para cada una de ellos.
Detuve el canto afuera
pero no puedo detenerlo en mis oídos.
Salgo a distinguir las estaciones en las hojas
y es en todas el polvo una hora aproximada.
La nube es el recuerdo de mi vida
como en el tiempo en que una bandada concurría a diario
a separar el grano para guarda
y el grano para siembra.

Pero cayó el hueso y al golpear en el fondo
otra parte del rostro además del beso blanco
arrancó con la flor entero el día,
sepultó el ave en pleno vuelo.

El gallo canta con retraso
bajo una lluvia que lo hace más distante.
Va anunciando una luz de exhumaciones
con un idioma de resaca, de vigilia.

 
*Escholtzia californica: pariente menor de la amapola. Se aviene con los suelos ácidos de la línea férrea.


4

 

Absuelto en la edad
                                   y no en el tiempo:
pero el monte a mi edad era un abismo
y pericia en amor
es tocar fondo. 

 


 


 


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