viernes, 20 de septiembre de 2013

SOBRE LA PORTADA DE "MALAS COSTUMBRES"

 
 
 
La imagen de portada de MALAS COSTUMBRES (Poesía, Mosquito Ediciones; Stgo. de Chile, 2013) corresponde a una composición en montaje de dos obras: el grabado "La Melancolía" de Alfred Durer y una foto del catálogo de Wilhem Von Gloeden, de su ciclo "Estudios etnográficos sobre los jóvenes de Taormina". La primera obra ya la usé en la autoedición de "Imbunche" del año 2009 en su aspecto original. En la versión actual he invertido el cuadro hacia la derecha y en el extremo superior he intercalado la foto de Von Gloeden, también invertida, en su caso al lado izquierdo.
 
 
 
 
 
 
Sobre el grabado de Durero cabe consignar su significación alquímica y poética, con detalles gráficos que remiten a la numerología, la astrología y a los criptogramas herméticos, así como al tratado filosofal "Anatomía de la Melancolía" de Robert Burton, muy influyente en la Inglaterra del siglo XVII y XVIII. Para una exégesis de estos aspectos es recomendable el ensayo de José Antonio Bertrand, de su libro Durero y otros pintores del Renacimiento (Ed. Symbolos, colección Arte y Literatura, Barcelona 1989). En lo que a mi libro concierne me basta decir que La melancolía fue vista como un estado propiciatorio de la inspiración y la espera de la mutación de la piedra bruta durante la primera fase de la alquimia, llamada nigredo, correspondiente a la putrefacción. El ángel es el protagonista de la caída o la maldición por su rebeldía contra el sometimiento y la obediencia ante un dios ordenador, que rige las cosmovisiones arcaicas. El ángel expresa la dicotomía entre cuerpo-espíritu, conciencia-inocencia, placer-sacrificio, belleza-vejez, plenitud-muerte, magia-trabajo. Varios pasajes del libro, en especial de la primera parte llamada "Imbunche", remiten a esta imagen. En mi libro anterior "Piedra Negra" (Poesía, Mosquito Ediciones; Stgo. de Chile, 2009) la imagen de portada correspondió directamente con la nigredo, a través de una imagen del tratado alquímico Rosarium Philosophorum, donde la fase oscura es representada por la cópula que simboliza la concentración y la creación. Es posible que ésta sea la única capacidad que le atribuyo a mi poesía: la espera, la alucinación, el deseo, la seducción, la nostalgia: la melancolía en su sentido primigenio. Acaso no me proponga pasar a la fase siguiente de la transformación de la piedra, si el resultado es interrumpir el sueño. Pero de la optimización de la piedra negra nace el andrógino, dice la leyenda de la Gran Obra: la belleza perfecta, la potencia total, el placer no finito.
 
 
 
 
 
Por su parte la pieza de Von Gloeden que interviene en la portada de MALAS COSTUMBRES corresponde a la extensa secuencia fotográfica tomada por el Barón alemán a los muchachos de la ciudadela de Taormina, en la isla de Sicilia, durante su larga estadía allí, entre 1877 y 1931. Desde luego remite al tema de la inocencia, el placer de la contemplación, la libertad del desnudo, el erotismo no afectado por parámetros de género, por lo tanto, la ambigüedad y la provocación de la belleza. El motivo de la rueda en particular es complementario del grabado de Durero, con su connotación de sometimiento y a la vez desafío al tiempo. La postura del modelo también es la sumisión, lo receptivo y lo contemplativo como gesto de poder pasivo cuando no como invitación al encuentro sin culpa, sin evidencia, en diálogo casual, sin pertenencia, casi en estado de gracia, en el fluir indiferente de los sentidos y los órganos expuestos. La imagen se completa a su vez con el poema "Nunca estarás en Taormina", de la página 89 del libro, donde los matices se extienden hasta el tema del deseo y la inconformidad como vocación permanente.
 
 
 
 
 
 

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