recomendado

"BETONIYÖ", DISTOPÍA ADOLESCENTE Y EL FRACASO DE LA BELLEZA

    Título: BETONIYÖ Directora: Pirjo Honkasalo Guión:  Pirkko Helena Saisio;   Pirjo Honkasalo País: Finlandia Año: 2013 Actor ...

sábado, 26 de abril de 2014

FALLAS

de ACTAS DE (MALA) FE

























Nací por accidente.
La sangre entrando en la sangre
por la fuerza. La carne entrando
en la carne. La tierra
entrando en la tierra por la fuerza.
Horizonte ocre las sábanas. Lunas
desparramadas por el placer violento.
Así mismo llegaron mis hermanos.
Sangre en la sangre,
carne en la carne,
tierra en la tierra
por la fuerza.
Los relieves mal pespunteados.
Las orillas pervertidas por el vicio.
El crecimiento un accidente sin métrica
ni acorde. El vestuario iba quedando huero
y había que adaptar, corregirlo a palabrazos.
Había que zurcir la plantilla del pellejo.
Ahí se ven agujas y tijeras a la mano.
Ahí se ven los hilos y las huinchas
para cunas y mortajas. Los dientes
en la carne, los dedos en las fosas.
Las costas en los valles,
las cimas en las costas por la fuerza.
Así mismo llegaron mis hijos.
Por urgencia de sismo,
siniestro adiestrado.
Uno se acostumbra, luego desea la catástrofe
o más bien corresponde su deseo.
Reincide, aguarda, contiene ecos
de las gestaciones, ondeos de voces, emisiones circulares
de un llamado sordo: rebota, sacude, rechina.
Los bordes se adaptan, se odian
y luego lo desean.
Mis madres desvelaban los rincones
moviendo la rueda de costuras hasta el alba.
El salmo del pedal mordisqueaba mis uñas.
Mis madres anunciaban los temblores
con palmatorias de pieza en pieza,
las grietas de los muros dibujaban mapas,
los vidrios trizados franqueaban polillas,
las raíces se fugaban de las gredas.
Un reloj bajo la almohada
marcaba el ritmo tectónico
parecido al reflujo del sabor del jarabe.
Una radio en onda corta
sonaba a abuelas pasando el rosario.
Brotes de maleza, flores mal agestadas
intercambiando roles. Asimismo
llegaron las generaciones
por accidente presentido,
acercamiento empecinado
o simple cita de peligro.
Nadie sabe el día pero luego lo recuerda
a modo de pacto o advertencia.
Conozco mi llegada
pero olvidé el punto de acceso.
Pudo ser el sexo, pudo ser la cabeza
ya que suelen estar amenazados.
Puede ser el rafe, el ano, el ombligo,
la comisura de los labios,
ya que implican costuras mal urdidas,
cicatrices territoriales siempre habitadas
por traslados invasivos;
pueden ser, ya que de algo se revisten.
Así los surcos de ir, filtros de volver,
nódulos de hurgar, pliegues de inferir,
en pendiente brusca, en transición
de gemido. Cuando se encuentran
y se atrapan, mala fe escombran.
Sombra roja del origen,
en su lugar un nombre, un acto
de irreversible instinto,
un pueblo y otro fundados al extremo,
aferrándose al margen por las uñas.
Así mismo llegaron mis padres
y otros antes de ellos. Solían decir
que alumbré demorado. No hay isla
ni abismo puntual. Sólo ruido
y erupciones sin cifra,
placa sobre placa,
piel sobre piel,
nombre sobre nombre
por la fuerza.
Tramas tejidas con parches.
Grava viscosa, limo amniótico las huellas
en los paños. Llanto inaugural
de respiración sellada por la fuerza.
Así se ve mi cuerpo desde lejos.
Así mismo el suelo de sus rabias.
Su forma se desplaza por lindes violentos.
Su historia se consuma en fricciones
por apremios opuestos de colores empalmados.
Su amor se consagra en episodios
de remiendos y fracturas.















No hay comentarios: