sábado, 14 de junio de 2014

CUADERNOS DE EMERGENCIA. XX Aniversario (11)

En una página de Cuadernos de Emergencia dejé escrito el nombre de dos guerrilleros que protagonizaron un hecho de sangre en la pre-cordillera frente a mi ciudad, en el caserío de Los Queñes. El entorno: los rápidos del río Teno y cruzando la arteria portentosa, la sierra y la voluptuosidad botánica. En un risco está la casa del germanista Otto Döor, poeta a su manera, que acaso habrá escuchado en las auroras cordilleranas el llamado de los ángeles de Rilke. Allí me perdí una noche sobre los 800 metros de altura y fui rescatado por lugareños, después de cruzar el Puente Cimbra rehaciendo la ruta de aquellos dos insurgentes, no por honor de sus banderas que no eran ni son las mías, sino por el convite trágico de la fatalidad, el aliento fúnebre que siempre llama más y más adentro de la boca del lobo. Esa noche cambió mi ritmo, el sentido de orientación y vibración de mi palabra. Para que la palabra se acere a veces es necesario un tratamiento de choque.

(Extraído de la presentación de Piedra Negra, poesía, Mosquito Ediciones, octubre de 2009)

***


PUENTE CIMBRA


a


Noches que llegan con cabellos de retraso
La noche real va por debajo de la piel
mientras un alba de hielo se pega a la tierra
Nada esperamos       Nada matamos
Donde todo es grieta basta hilarse
propio a sí con la mudez de un puente
alto con la velocidad de una montaña


b

El tiempo es tan lento en este bosque
que se oye al reloj
                              arrastrarse en la hojarasca
Cada minuto es una rama
                              quemada por un sol distinto
Cada palabra que desaparece
                                               abre un cráter humeante
                                                           entre las criaturas


c


Nos aferramos a la cantera en el agua    Debemos
                                               proteger nuestro cadáver
Si se dejan arrastrar     -nos gritan de la orilla-
                                               serán incubados de nuevo


d


A una vida de distancia del último verano
                                   sólo en trampas     -como el hombre-
                                   y en sueños visible    abundante
                                   en razones, algunas aplastantes    Fue
paso obligado de cecilia magni
y raúl pellegrini    rodriguistas
                                   de nacimiento
cuando huían de sus cazadores en un día de nieve
El nubarrón que se puso sobre ellos
                                   era una voz desbocada    Ellos pensaron
                                   que se trataba de un camino

  
e

Avalancha de arcilla sobre el bulbo
                                   semejante en todo a una vasija
                                   se distinguen del huevo en que florecen

Sobre el nido del bulbo todo es gota
                                   si se evapora con forma de lanceta

Pero pasa el aguacero y me pregunto
si el cúmulo es mi ritmo,
si la muerte
                     es un hongo pasajero

(He sabido que en el núcleo del bosque
la luz que logra llegar
                                   germina)




























































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