domingo, 29 de junio de 2014

CUADERNOS DE EMERGENCIA. XX Aniversario (19)

ADIÓS A MIS HIJOS

  
(Este fue uno de los últimos poemas que incluí en CUADERNOS DE EMERGENCIA. A diferencia de casi todo el contenido del libro, es un poema hecho a fines de 1993, luego del impacto que me provocó la lectura de dos libros de Rainer M. Rilke: Elegías del Duino y Los Cuadernos de Malte Laurids Brigge. Este último influyó particularmente en mi decisión sobre el título de mi libro. Si bien reconozco que en la ocasión me vi sobrepasado por los alcances del poeta de Praga, su prosodia, sus temas, su atmósfera se me quedó como una revelación y un ojo de cerradura para divisar otros ángulos y otros lenguajes, el sintético 'aprender a mirar' del joven Malte. Además sintonizó en forma retroactiva con obsesiones ya adquiridas, como la convivencia con la muerte y la necesidad de reinvención del Yo en un marco de sociedad alienante. Este poema fue un eco de esas emociones.)







No todo brota del cuerpo o de la tierra
En toda imitación
lo idéntico sublima lo creado
La paz acaece en los talones
                                   de la reproducción
como un remolino umbilical entre dos tiempos

Todo es cercano si está en movimiento
                                                           hermano y bienvenido     Por
                                                           lo que te falta
yo apenas quepo dentro de mí    -eso
que fui hecho a mi medida-    pero como soy
                                                           tu vástago remoto
sobrepondremos lo mortuorio a lo perfecto

El amor rompe su cara de vidrio
y dentro estaban nuestras cicatrices

He pasado por todas las palabras
                                                           y aún logro comprenderme
                                                           he asemejado en toda aparición
he defendido como verás el oficio
                                                           contra sus hechizados

Poeta estamos descubiertos:     Tú serás
                                                           mi antepasado en la muerte    yo
tu fantasma     -¿tu gloria?-     entre los vivos

Hoy nuestro deber es estar lejos

y nadie cumple su deber mientras no lo desborda


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