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"BETONIYÖ", DISTOPÍA ADOLESCENTE Y EL FRACASO DE LA BELLEZA

    Título: BETONIYÖ Directora: Pirjo Honkasalo Guión:  Pirkko Helena Saisio;   Pirjo Honkasalo País: Finlandia Año: 2013 Actor ...

martes, 22 de julio de 2014

EL VERDADERO SIXTO RODRÍGUEZ HA MUERTO





























Ya pocos ignoran quién es Sixto Rodríguez y si alguien lo desconoce, no tiene más que navegar para enterarse. El documental "Buscando al Hombre de Azúcar" (Searching For Sugar Man) de Malik Bendjelloul se encargó de hacer que este hombre no vuelva a pasar inadvertido. Pero en muchos sentidos me atrevo a decir que el documental despejó una serie de incógnitas para abrir otras. Los olvidados discos de Sixto ahora son súper ventas. Sin embargo no deja de ser insalvable la brecha entre el carismático joven chicano graduado en filosofía que grabó dos discos brillantes (por así decir, en realidad son oscurísimos en su herida belleza) a principios de los años 70, con el hombre maduro tímido y casi ininteligible que conocemos hoy como Rodríguez. El éxito le llegó tarde: lo abandonó el ángel, la belleza, el oído, la energía, el sentido del ritmo, la elocuencia, el carácter desafiante... en suma, todo lo que lo hizo único. El año pasado en el festival de Glanstonberry dio una presentación espantosa. Se ha anunciado un tercer álbum que no se ha producido, y qué duda cabe que no hay alma con qué hacerlo. Durante la mitad del documental se argumenta que el legendario Rodríguez se había suicidado sobre el escenario o en alguna otra circunstancia. El relato sabe jugar con el suspenso y administra la información de modo inteligente hasta detonar en la aparición rediviva del mito urbano unos 40 años después, convertido en albañil, marginado y presunto líder social. En política su suerte no fue mucho mejor que en la música. Pero entonces el argumento empieza a desarmarse: ¿sólo fracasó y se cansó de cantar en público para pasar a llevar una vida de bajo perfil? Y de confirmar esa hipótesis pasa directamente a convertirse en un doble de sí mismo, pero envejecido. No habla de sus canciones, no sabe plantearse el tema de la resurrección artística tardía, no tiene recuerdos de las sesiones de grabación que debieron ser memorables a juzgar por los arreglos, en fin, no tiene historia viva, es un fosilizado documental viviente, un personaje de libreto.






¿Dónde está el muchacho carismático lleno de poder expresivo que compuso dos discos legendarios? ¿Por qué un señor de 71 años intenta imitarlo? Uno de los periodistas que aparece en el documental ya lo hace notar cuando se pregunta por qué Sixto no respondió con lucidez a la pregunta sobre su sorprendente historia de rock star desconocido en un país remoto mientras él vegetaba en Detroit. ¿Realmente vive el auténtico Sixto Rodríguez o podemos admitir que, en gran medida, murió en 1971? El que sí murió por mano propia, recién este año, a los 36 "de una edad que tendría para siempre" (Lihn dixit) fue el director, Bendjelloul. La versión definitiva habla de una depresión larga y mal llevada. Podemos aceptar las explicaciones oficiales, como en todo, pero también es viable imaginar intrincadas tramas policiales, como los mismos protagonistas de Searching From Sugar Man lo hicieron para llegar hasta Rodríguez.





De lo cierto e incontrovertible tenemos que un Sixto Rodríguez de 28 años logra cerrar un contrato por 12 canciones con un sello y registra Cold Fact en 1970, y al poco tiempo, otras 10 bajo el título Coming From Reality, en noviembre de 1971. La primera conclusión objetiva que se puede sacar es que Rodríguez es un poeta, un juglar, un expresionista. Textos cargados de poder emotivo, imágenes líricas bien dosificadas y un peso argumental que lo acerca a la canción del folk denuncia. Lo que lo aleja de ese estilo es la música, la integración libre de ritmos, instrumentaciones y atmósferas musicales que rompen los géneros, entreverando varios: pop duro, blues, country, funk, rock sinfónico, rock psicodélico, etc. Con frecuencia se sirve de pocos acordes de guitarra acústica para introducir las piezas con frescura, al modo de una improvisación, enfatizando las letras. Muchas veces las canciones no escapan de ser recitativos, con melodías planas en progresión cromática por varios compases, casi como si se propusiera declamar más que cantar. En 2 canciones derechamente opta por recitar. Pero siempre canta, porque su sentido melódico y su afinación es (era) privilegiado. Una voz con amplio registro, óptima dicción y coloratura (tesitura le llaman también) perfectas, con un dejo adolescente, con desplazamiento de ventilación entre nasal y gutural de gran equilibrio para un resultado de altísimo nivel técnico y expresivo, habida cuenta de ser un músico autodidacta. También lo es como poeta y sus textos se habitan de paisajes urbanos, dolor de adictos sin libertad, rupturas de amor desoladas ("agradezco tu tiempo y tu atención / agradece tú el mío / y dicho esto, olvídalo" -Forget it, 1970-); resignada soledad de postergados o perdedores que empatan el tiempo por sobrevivir, niños callejeros buscando asidero en un mundo avieso, hecho trizas, sin coherencia: injusticia, basura, sexo duro, droga: "...porque mi corazón se ha vuelto un motel de carretera / repleto de rumores" (Cause, 1971). Y todo este material sin un ápice de obviedad, con un sentido erótico de la imagen, que sugiere, que incita, que seduce, que evita lo panfletario (equivalente en otro sentido a lo pornográfico) pero no es hipócrita ni elusivo: una poética de la insinuación dolorosa. Poesía que pudo ir a dar a un libro, pero Sixto prefirió el arte multiplicador de sentidos por excelencia, la música. El ruido opresivo de la angustia sólo se puede aplacar con armonía, para hacernos insistir en que otro destino es posible. ¿Pero, lo es?



Con aquél puñado de canciones originales, incluyendo dos en las que fue co-autor junto a su equipo de trabajo y 3 que aparecieron en las reediciones posteriores de Coming From Reality, tenemos un catálogo de 25 canciones. Un registro en vivo tomado en Australia (Alive, Sidney, 1979) se agrega al magro repertorio y en honor a la verdad es un buen momento musical, pero además de arreglos estupendos con una banda admirable, no entrega nada nuevo. Es todo lo que hay y es todo lo que habrá, me temo. El Sixto actual es el fantasma de aquél muchacho espléndido que fue o debió ser como el Rimbaud de la canción popular: el que lo dice todo como un vómito que esconde una joya entre las vísceras, y después debe callar para siempre. Ese niño dolido que escribió y cantó de golpe, como vivió, es el que registran las fotos de esos años, en varias rodeado precisamente de niños, como uno más entre ellos, o perpetuado en las voces infantiles que incorporó a "Gommorah" (1970), en el cumpleaños sin techo de los ángeles caídos en la selva-cárcel de cemento.

































Su listado breve de canciones es homogéneo en calidad de factura pero diverso en especies. No es desmerecer el conjunto si me permito decir que "Crucify Your Mind" en Cold Fact y "Cause" en Coming From Reality son cimas del iceberg. Pero si lo fueran, habría otra canción que es, a mi juicio, la estrella que corona la cima: "Lullaby Sandrevan-Lifestyles"

Presentada como un sólo track con título binario, en realidad la canción propiamente tal es Estilo de Vida, encapsulada mágicamente por un instrumental llamado Canción de Cuna para Sandrevan. El sustantivo propio es intraducible porque, a sabiendas de su biografía, corresponde (soy el primero en advertirlo hasta donde sé) a un nombre compuesto por Sandra, Regan y Eva, los nombres de sus tres hijas pequeñas cuando fue escrita la canción. La 'canción de cuna' está descrita con arpegios de guitarra, un arpa bastante sutil en contrapunto y violín en una melodía que se desarrolla por tono mayor para luego repetirse en tono menor. Entra insistente y apremiante una guitarra cruda en progresión de acordes alterados en cuarta y novena a los que se incorpora una percusión manual tribal e urgente. Con la tercera estrofa entra una orquestación sinfónica que va aumentando en tensión y volumen. Es escalofriante. Es maciza. Es rotundamente hermosa. Su texto es la mala noticia que le debe contar a sus hijas, pero debe hacerlo con dulzura: el mundo que les espera es un ejercicio permanente de agresiones. ¿Puede haber otro destino si la condena es que "mañana siempre será igual que ayer"? Acá se puede apreciar nítidamente aquello a lo que me refería con poética de la insinuación. La síntesis está en la tercera estrofa de Lifestyles: la prostitución infantil es relatada como si se tratase de un cuento de hadas trágico. Es también la canción de cuna que se debía a sí mismo ese niño herido que vagabundea eternamente dentro de Sixto: "rehenes esforzándose por parecer hermosos".

Su mente es la calle de los suburbios de Detroit, como su corazón es un hostal de carretera. De allí no se sale. Ahí vivió un juglar irrepetible. Ese Sixto; el que ignorábamos; el que ahora conocemos (porque 'sólo el tiempo hará visibles a algunos'); el que nos asombra y emociona: ése que murió en 1971.


(Leonidas, julio, 2014)







SANDREVAN LULLABY - LIFESTYLES
Letra y música: SIXTO RODRÍGUEZ
Álbum: Coming from reality, 1971



The generals hate holidays
Others shoot up to chase the sun blues away 
Another store front church is open 
Sea of neon lights,
a boxer his shadow fights
Soldier tired and sailor broken

Winter's asleep at my window 
Cold wind waits at my door 
She asks me up to her place
But I won't be down anymore

Judges with metermaid hearts
Order super market justice starts
Frozen children inner city
Walkers in the paper rain
Waiting for those knights that never came
The hi-jacked trying so hard to be pretty

Night rains tap at my window
Winds of my thoughts passing by
She laughed when I tried to tell her
Hello only ends in goodbye

America gains another pound
Only time will bring some people around
Idols and flags are slowly melting
Another shower of rice
To pair it for some will suffice
The mouthful asks for second helpings

Moonshine pours through my window
The night puts it's laughter away
Clouds that pierce the illusion
That tomorrow would be as yesterday...


CANCIÓN DE CUNA PARA SANDREVAN - ESTILOS DE VIDA
Letra y música: SIXTO RODRÍGUEZ
Trad. libre de L. Rubio


Los generales odian las vacaciones,
otros disparan al cielo para espantar al azul del sol, (1)
y la iglesia abre otro local de su negocio.
Un mar de luces de neón,
un boxeador contra su sombra,
un soldado atado y un marinero roto.

El invierno adormece mi ventana,
el viento helado espera en mi puerta,
ella me dice “sube de sitio”,
pero ya no bajaré nunca más.

Jueces con corazón de patrullera,
la justicia empieza en el supermercado;
niños congelados en el centro de la ciudad,
callejeros bajo una lluvia de periódicos
esperando héroes salvadores que nunca llegan,
rehenes esforzándose por parecer hermosos.

La lluvia nocturna percute en mi ventana,
mis pensamientos son brisas que pasan,
ella se ríe cuando le digo
que todo saludo acaba en despedida.

América engorda otra libra,
sólo el tiempo hará visibles a algunos;
los ídolos, las banderas se derriten lentamente.
Otra salpicadura de arroz
que algunos se conforman con repetir,
un bocado exige multiplicarse.

La luz de la luna se vuelca en mi ventana,
la noche es escondite de la risa,
las nubes agujerean la ilusión
porque mañana siempre será igual que ayer.


(1) "blues del sol": juego de palabras entre el color azul y el género musical

(Agradecimientos a Felipe R-S por visar la traducción)

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