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domingo, 13 de julio de 2014

HOMENAJE A LAS VÍCTIMAS DEL REMOLCADOR 13 DE MARZO, CUBA



Me saldré del concepto habitual de este blog dedicado a la expresión artística, y que aún desde una mirada crítica ha intentado siempre mantenerse al margen de lo puramente político. Tampoco estoy tan seguro de que este enlace sea puramente político. Lo que sí sé es que es un deber moral ceder a la lealtad de conciencia y no creo en una sociedad que no permite ejercer la libertad de opinión más irrestricta.

Dicho esto, paso a citar desde el Diario de Cuba (diariodecuba.com), de este día 13 de julio de 2014:


"En la madrugada del 13 de julio de 1994, un ómnibus climatizado llegó al muelle de Salvamento, cercano a la central eléctrica de Talla Piedra, en un rincón de la Bahía de La Habana. Un grupo de entre 68 y 72 personas, entre ellas niños, bajó del vehículo y caminó en silencio por el muelle. Todos abordaron una embarcación de arrastre de buques conocida como remolcador. Los trabajadores de la empresa estatal de servicios marítimos, a la cual pertenecía esta, la llamaban "El Trece". Un ingeniero de computación, Eduardo Suarez Esquivel, logró coordinar la huida con su cuñado Fidencio Ramel Prieto Jefe, quien trabaja en operaciones marítimas en el puerto habanero. Este, a su vez, trajo consigo al práctico y timonel de embarcaciones Raúl Muñoz.

El Remolcador 13 de Marzo era una embarcación con casco de madera. Estaba recién reparada e incluso poseía un motor nuevo. Sobre las 3 AM zarpó con todas las luces apagadas y comenzó a bordear la rada para evitar ser vista desde la capitanía del puerto.

Al enfilar proa rumbo a la boca de la bahía se le acercaron otros dos remolcadores, más modernos y con casco de acero, provenientes del vecino muelle de Regla. Estos embistieron al 13 de Marzo, e intentaron arrimarlo a los arrecifes en el área de Casablanca. Los atacantes bombardearon la cubierta con cañones de agua a presión. Estos cañones están concebidos para apagar fuegos en los buques. Bajo este asedio, el remolcador logró escapar mar adentro mientras otra embarcación se sumaba al asedio.

Las tres lanchas, denominadas Polargo 2, Polargo 3 y Polargo 5, incrementaron los chorros de agua a presión y los bandazos a medida que se iban alejando de la costa. A varias millas mar adentro una embarcación del servicio de guardacostas monitoreaba la operación.

Cuando las mujeres les gritaron a los atacantes que detuvieran el asedio, que allí iban niños, la respuesta fue una risotada acompañada de frases despectivas y el recrudecimiento de los chorros a presión. Varias madres con niños pequeños se refugiaron en la bodega de carga y el cuarto de máquinas del remolcador.

En una maniobra de ensañamiento, uno de los barcos atacantes chocó por la proa al agredido. Otro montó su proa en la popa del 13 de Marzo y se la partió, provocando el hundimiento y la muerte por ahogamiento de las personas que estaban refugiadas bajo cubierta. Para ese momento, el impacto de los chorros de agua había matado a unos cuantos más.

Una vez hundido el remolcador, las embarcaciones atacantes maniobraron con la intención de crear olas y remolinos de agua para ahogar a quienes aún intentaban mantenerse a flote. Detuvieron el ataque cuando fueron avisados de que un barco mercante, de procedencia griega, se hallaba cerca, en espera de acceder a la rada habanera.

Esa noche murieron asesinados 37 cubanos. De ellos, 10 eran niños."



13 de julio de 1994 al día de hoy, cuentan 20 años. ¿Por qué me interesa recordar esto desde Chile? No suelo sumarme a los recordatorios de los asesinados por la dictadura de Pinochet, lo asumo, y sin embargo estoy registrando mi sentido recuerdo a este hecho lejano de nuestras fronteras. No es casual ni antojadizo. Las víctimas de la dictadura de Pinochet no sólo son menores en número a las de la dictadura comunista de Cuba, sino que se encuentran completamente acotadas en tiempo y circunstancia. Hay memoriales para ellos, hay compensaciones económicas para sus herederos y para otros que declaran haber vivido apremios de todo tipo.  Hay actos permanentes, majaderamente, para recordarlos. Pero no nos hagamos los desentendidos: esto ocurre porque mantienen una cohesión ideológica y consumen onerosas políticas de Estado y de Gobierno para mantener esa campaña permanente. El tema de fondo es que los colectivos de Derechos Humanos en Chile comparten una militancia en la cual el acto de recordar a las víctimas es simultáneo a la exaltación del gobierno de Allende y de los contenidos temáticos de la contingencia izquierdista actual. Parte de ese trabajo ha sido de instalación de conceptos macro-culturales: "los derechos humanos deben ser parte cotidiana de la sociedad", "la cultura y el arte deben estar al servicio de la defensa de los DDHH", "los crímenes y abusos de la dictadura no atañen sólo a las víctimas sino que al conjunto de la sociedad", etc. Parecen buenas intenciones, pero son argumentos que han permeado una verdadera industria de propaganda. Sus gestores paralelamente mantienen rotunda obsecuencia, silencio concertado o clara defensa del régimen cubano. A los disidentes les llaman "gusanos" adoptando el mote que usa el oficialismo castrista en la propia isla; viajan regular o circunstancialmente a Cuba como los islámicos peregrinan a la Meca, sólo que en este caso llegan a la isla a disfrutar el sistema turístico y la alimentación privilegiada que el régimen les provee; vibran y proclaman a Fidel Castro y a su hermano heredero: lo hacen en foros, en redes sociales, en sus vidas cotidianas, en los decorados de sus casas, en la música que escuchan, etc. No es sólo una costumbre ritual. La Cuba castrista está detrás de la formación ideológica de la izquierda que actualmente es una clase dirigente en el Estado y en la sociedad chilena. Cuba está detrás del entrenamiento de sus cuadros militares a mediados y fines de la década de los 70, cuando empieza la rearticulación de los grupos armados al interior de Chile para derrocar al régimen de Pinochet. ¿Y luego qué propósito tenían? ¿Alguno puede pensar que estos grupos se proponían derribar al dictador y crear las condiciones para el advenimiento de la democracia? Cabe consignar que aquello sí ocurrió en un caso en el continente: Nicaragua, donde los grupos insurgentes lograron el triunfo armado, instalaron un gobierno de transición breve, llamaron a elecciones, las perdieron y se retiraron del gobierno convirtiéndose en partido político dispuesto a entrar al juego democrático. Pero el modelo de la izquierda chilena no era ése, sino Cuba. A ese régimen le debían su "solidaridad" y de allá recibieron sus pertrechos y entrenamientos. La plana mayor del Frente Manuel Rodríguez recibió sus grados militares en la isla, en la ex RDA y en la antigua URSS. Esos fueron sus modelos de sociedad. Actualmente en Chile gobierna una presidenta que vivió y se educó en el bloque soviético, puntualmente la ex RDA. Su madre declaraba en 1989 cuando cayó el muro de Berlín y el territorio alemán se reunificó después de 45 años:

"Se perdía un país que yo conocí y que dejó de existir. Me dio pena porque fue un ensayo interesante de haber logrado una sociedad más justa y equitativa". En la misma entrevista (Ver nota del 20 de abril de 2012, Radio BíoBío.cl) agrega: “Yo nunca supe. Yo cómo puedo condenar a la RDA si nunca vi ni conocí gente que hubiera sido arrestada, torturada, que hubiera sido detenida desaparecida, que estuviera presa

(Extractos del documental “El muro chileno”, de Mathias Meier y María Paz Salas).

Cito el artículo "Memorial  Berlín-Hohenschönhausen" que se puede obtener con una simple consulta en Wikipedia:

"Por el cuartel-prisión de Hohenschönhausen pasaron 20.000 presos políticos o personas sospechosas de no estar de acuerdo con la ideología socialista, que luego fueron enviadas a otros campos de concentración soviéticos. Los arrestados en esta prisión eran considerados "elementos hostiles", entre ellos ex miembros activos del Partido Nazi (NSDAP) o espías de la Gestapo, supuestos terroristas, operadores de estaciones ilegales de radio, dueños de imprentas ilegales, editores de periódicos y revistas, escritores, quienes habían publicado escritos considerados “anti-soviéticos", etc. (...)”


Pero el negacionismo de la izquierda mundial y en particular la chilena continúa hasta nuestros días. No debiera sorprendernos si recordamos que el antiguo jerarca comisionado por los soviéticos para gobernar la RDA (entre 1976 y 1989), Erich Honecker, fue rescatado hacia Chile de la prisión donde se le tenía enjuiciado por corrupción luego de la unificación de Alemania. En el acuerdo "humanitario" por razones de salud tomó parte fundamental la aún activa KGB, que logró trasladarlo en un operativo desde un hospital de Berlín hasta la embajada de Chile y luego desde ahí a Moscú. Hay información que consigna que cuando el viejo jerarca cayó en desgracia en Moscú se le dijo: "Tiene pocas opciones donde exiliarse: Corea del Norte, Cuba o Chile". Mientras tanto acá en Chile los dirigentes socialistas y comunistas en resuelta coordinación se aprestaban a gestionar su arribo al país. Una vez llegado le reciben: Germán Correa, Camilo Escalona, Isabel Allende, Ricardo Núñez, Clodomiro Almeyda, Gladys Marín y Volodia Teitelboim. ¿De qué se trata la cultura de los DDHH de la que habla la izquierda chilena? ¿Qué pieza clave juega Chile en el ordenamiento mundial, para que aquí hayan ocurrido siempre acontecimientos de estrecha vinculación con la suerte de la izquierda global?



En lo que respecta a Cuba es sabido que a comienzos de la revolución fueron fusilados al menos unas 3.000 personas, proceso en el que el tristemente célebre Che Guevara fue superior militar encargado. En lo sucesivo hubo un sistema en el que la eliminación ha sido una rutina. La organización Archivo Cuba ha podido documentar las cifras de víctimas. Cito desde el portal web CubaEncuentro una nota del 7 de marzo de 2007:

"Unas 8.190 personas han sido asesinadas por el régimen de Fidel Castro desde su llegada al poder en 1959, y otras 200 han desaparecido, dijo este martes en Madrid María Werlau, directora ejecutiva de Archivo Cuba, un proyecto dedicado a documentar los crímenes de gobierno cubano. De acuerdo con una investigación del Archivo, de los 8.190 muertos, 5.775 fueron ejecutados y 1.234 asesinados extrajudiciales. Otros 984 fueron víctimas de homicidios provocados dentro de las prisiones, informó Europa Press."

A esto debe sumarse como saldo humanitario del régimen la cifra de al menos 70.000 personas muertas por intentar cruzar el mar desde Cuba hasta la Florida en el sur de EEUU. Ya existen allá al menos 1.000.000 de exiliados que han usado el recurso del asilo, han tenido éxito en las fugas o han nacido en ese territorio creando una verdadera Cuba paralela. La izquierda tiene a flor de labio que la comunidad cubana de Miami es una lacra, una masa de traidores oportunistas buscadores de un sistema banal y frívolo basado en el lucro como es el modelo norteamericano. También los han acusado de fomentar el terrorismo y el espionaje como si el régimen cubano fuera indefenso y no tuviera uno de los mejor entrenados aparatos de seguridad y espionaje del mundo. Si la comunidad cubana de Miami se ha ido encerrando en una burbuja visceral de anticomunismo y se pliega con frecuencia a la derecha republicana de EEUU es porque ha sido abandonada por todo otro actor político del mundo. Aislada y estigmatizada por la izquierda, viviendo a diario las noticias de calamidad que enfrenta su patria, no podrían tener otro camino.

Pero Cuba concierne directamente además al mundo del arte y la cultura, porque este segmento de la sociedad le ha sido particularmente benéfico, aprovechando la tradición cultural inagotable de la isla, el verdadero material genético innato del cubano que tiende a la creatividad y a la originalidad en grados privilegiados naturales. Los artistas y escritores fueron los primeros en ser controlados por el sistema castrista, desde el fatídico momento en que el sátrapa Fidel declaró en un congreso de la UNEAC: "Dentro de la Revolución todo, fuera de la revolución, nada". Son innumerables (de hecho no se concluye con una cifra definitiva) las personas que pasaron por los campos de concentración de la UMAP, entre ellos numerosos artistas y escritores. Los casos emblemáticos de persecución y censura tienen su rostro en Heberto Padilla, Delfín Prat, Reynaldo Arenas, Guillermo Cabrera Infante, Virgilio Piñera, por nombrar algunos. Mientras tanto en Chile las organizaciones de izquierda se solazan con los triunfos del régimen, su perpetuación en condiciones de inmejorable inserción internacional, relaciones diplomáticas y de colaboración con Chile, este extraño país donde la izquierda perdió su guerra pero gana todas sus batallas ideológicas.

El Partido Comunista controla una organización -la SECH- que no obstante su nula representatividad de los escritores de Chile en su masiva diversidad, posee la interlocución y delega observadores en asuntos públicos en materia de libro y fomento de la lectura. Nunca un acto de solidaridad con las víctimas de los Estados totalitarios. Nunca un recordatorio a escritores que no pertenezcan a la línea oficial de la tradición literaria de izquierda. En cambio los actos literarios que resulten vinculantes con acciones de propaganda, se multiplican. Este mismo año de 2014 han festejado el centenario de Nicomedes Guzmán, el escritor que instaló en la narrativa de Chile el realismo socialista (al igual que Neruda lo hizo en la poesía) al más puro sello de la literatura deseada por Stalin. Hace poco menos un año fui testigo, durante las actividades de un encuentro literario en Santiago (ENECH 2013) de que un escritor secundario de la IV Región se permitía, con el beneplácito del presidente comunista de la organización llamada SECH, citar orgullosamente a Stalin calificando como "moda" el olvidar o denostar al personaje que para más abundar, llamó "héroe". Se tendrían que revolcar en sus tumbas unos 30 millones de muertos provocados por ese régimen. En otras partes del mundo hacer apología de Hitler o negar sus crímenes es delito y los conceptos de "negacionismo" o "revisionismo" se han convertido en figura penal, al punto que han sido aprovechados por grupos de izquierda intelectual contra historiadores que legítimamente han debatido aspectos relativos a la Segunda Guerra y al lugar que le tocó ocupar a Alemania. Pero los pactos posteriores al triunfo Aliado no permiten remover esos escombros. Cabe consignar que los herederos de los 22.000 ejecutados en Polonia por los servicios de Stalin en el bosque de Katyn fueron rechazados en sus pretensiones de compensación por parte de la Corte Europea de Derechos Humanos. Acá los escritores de izquierda hacen lo propio: practican el negacionismo impune y orgullosamente.

Por lo pronto en este día no tengo otro propósito que recordar a las víctimas de la acción ciega del odio de los servidores de un régimen basado en la exclusión y en la represión en grados infernales, que hace que cualquier gobierno autoritario de la tierra sea un pálido remedo frente a sus alcances totalitarios. Va mi sentido homenaje a sus nombres y sus rostros, con particular detención en los niños que dejaron sus vidas en un día como hoy, en el horror de las aguas. Son bellos, son puros esos cuerpos diezmados por el odio. Mientras, sus asesinos envejecen y se pudren en vida. ¡Que no esté lejano el día de la justicia!

Monumento a las víctimas del castrismo en Miami.
(Foto desde el sito web Villa Granadillo)

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