sábado, 5 de julio de 2014

MICHELANGELO, DE EMMYLOU HARRIS



Texto de Emmylou Harris
Álbum: Red Dirt Girl
Año: 2000
Traducción libre al español: L. Rubio














Anoche soñé contigo,
soñé que eras más anciano.
Estabas mirando como Picasso
con una cicatriz en el hombro.
Estabas arrodillado junto al río
cavando para desenterrar los cuerpos
sepultados hace mucho tiempo,
Miguel Ángel.

Anoche soñé contigo,
soñé que eras un peregrino
en la autopista solamente para encontrar
a la madre de tus hijos
que no han nacido y están esperando 

en las alas de un deseo
abandonado hace mucho tiempo,
Miguel Ángel.

¿Estuviste en el Armagedón,
estaba realmente ardiendo Paris?
Pudiste haber sido quien disparase
desde el punto de no retorno.
Y entonces me llamaste por mi nombre
que fue olvidado hace mucho tiempo,
Miguel Ángel.

Anoche soñé contigo,
soñé que ibas sobre la montura
de un pequeño caballo pintado rojo sangre
hasta la abertura de los cielos
y los Ángeles se convirtieron en cenizas.
Has caído con ellos a la tierra
hasta lo profundo,
Miguel Ángel.

Anoche soñé contigo,
soñé que morías
sobre un campo de espinas de rosa
con un halcón sobre ti, llorando
por el Guerrero muerto en batalla
de una flecha lanzada en lo hondo de ti
hace mucho tiempo,
Miguel Ángel.

¿En el final habrás sufrido

cuando no hubo nadie allí para recordarlo
y debiste desterrar a los viejos fantasmas
justo al momento de rendirte
y podías oírme llamándote por el nombre?
Bueno, supongo que nunca lo sabré,
Miguel Ángel.

Anoche soñé contigo,
soñé que estabas llorando 

y tus lágrimas cayeron como diamantes
por el riesgo de un amor más allá de todo
y los atrapé uno por uno
con el millón de pañuelos de seda
que te di hace mucho tiempo,
Miguel Ángel.



***************

Last night i dreamed about you
i dreamed that you were older
you were looking like picasso
with a scar across your shoulder
you were kneeling by the river
you were digging up the bodies
buried long ago
Michelangelo

Last night i dreamed about you
i dreamed you were a pilgrim
on a highway out alone to find
the mother of your children
who were still unborn and waiting
in the wings of some desire
abandoned long ago
Michelangelo

Were you there at armageddon
was paris really burning
could i have been the one to pull you
from the point of no returning
and did i hear you calling out my name
or was it forgotten long ago
Michelangelo

Last night i dreamed about you
i dreamed that you were riding
on a blood red painted pony 
up where the heavens were dividing
and the angels turned to ashes
you came tumbling with them to earth
so far below
Michelangelo

Last night i dreamed about you
i dreamed that you were dying
in a field of thorn and roses
with a hawk about you crying
for the warrior slain in battle
from an arrow driven deep inside you
long ago
Michelangelo

Did you suffer at the end
would there be no one to remember
did you banish all the old ghosts
with the terms of surrender
and could you hear me calling out your name
well i guess that i will never know
Michelangelo

Last night i dreamed about you
i dreamed that you were weeping
and your tears poured down like diamonds
for a love beyond all keeping
and you caught them one by one
in a million silk bandanas that i gave you long ago
Michelangelo


Post Scriptum: 

Emmylou Harris nació en 1947. Fue estrella rutilante de la escena country hasta que la música folk americana blanca se vio afectada por un cambio en las preferencias de los auditores, a principios de los años 80, dando paso a los géneros híbridos como el country rock, el punky rock y otros estilos que pasaron rápidamente de lo alternativo a lo masivo. Emmylou supo reconvertirse en todo sentido. Pasó de ser la chica delgada de mirada melancólica y medio hippie, de cabello moreno en una escena copada por rubias platinadas y grandes senos -estilo Dolly Parton- a ser una mujer madura, con retoques cosmético-quirúrgicos en su rostro y su cabello, un aire ligeramente más agresivo, que inauguraba una nueva etapa de su vida suscribiendo el baile de los perdedores de Neil Young en una placa memorable de covers (Wrecking Ball, 1995) con los que decidió hablar a través de las palabras de otros. Pero Emmylou es un cerebro creativo de imaginación desbordante y en el año 2000 se reinventa por tercera vez con un disco irreprochable: RED DIRT GIRL. La sucia muchacha roja puso en 12 pistas todo lo que sabe de ritmo, melodía y limpieza instrumental, con marcos líricos de la mejor poesía abstracta. La pieza n° 2 de esta hazaña artística es una obra trascendental: Michelangelo es una construcción alucinada basada en lo onírico y lo místico, con elementos de poesía visionaria. No es menos cierto que a partir de Aullido (1955) de Allen Ginsberg, la música popular americana empieza un promiscuo maridaje con la poesía de avanzada, que alcanza una cumbre en los textos de Bod Dylan, Paul Simon, Jim Morrison, Neil Young y más allá de las fronteras de América, en la vanguardia de la música inglesa cuyo epítome lírico toca techo en David Bowie, Van Morrison o Roger Waters, cuya necesaria antología se encuentra siempre en desarrollo. Si todos ellos son en propiedad juglares contemporáneos, Emmylou no es menos que una de las grandes juglaresas. No son muchas. En su caso hay una concesión a la melodía, que consigue en la estructura silábica de la rítmica del pop-folk una síntesis perfecta. Bien podría pensarse que la imagen icónica de la mujer country, amante sumisa y madre abnegada, le es ligeramente sospechosa. Su poética musical no es ajena al círculo virtuoso-vicioso de las experiencias extremas con estimulantes, alcohol y sustancias propias de los buscadores de tesoros guardados en el cofre sellado del inconsciente que domestica los shock de la memoria. La delata su imagen juvenil y en particular su relación con Gram Parson, el niño maravilla del folk-rock, que rubricó con 26 años fatales una obra de madurez acelerada. Emmylou tocó fondo con esa pérdida y la cristalizó en obra creativa. Michelangelo es una canción de interpretación definitiva difícil. Le asiste una evocación del arquetipo masculino con dosis de erotismo en la imagen de un amor intemporal, sublimado por lo apocalíptico y lo angélico. Contiene un relato de matices épicos sobre la separación de dos personas que se llaman a través del tiempo, con la metáfora del maestro plástico del Renacimiento, Miguel Ángel, como una personificación delirante del amor perdido posiblemente en una remota infancia de la hablante. Oblicuamente está mirando los cuadros del maestro florentino mientras transcribe su alucinación poderosa. Es un poema dulce y agresivo a la vez, que encuentra en la melodía sugestiva y la voz ambigua, siempre adolescente de Emmylou, su estado natural, su mejor factura. Una canción que bien debe anotarse entre las mejor logradas del género. ¿Quién es Miguel Ángel? ¿Qué golpe de sombra lo ha dejado rebotando entre fisuras indefinibles de tiempo? Bueno, supongo que nunca lo sabremos. Bien puede ser mejor así, conforme se conserve intacto el hechizo.




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