sábado, 23 de agosto de 2014

TRES POEMAS (IMPRESCINDIBLES) DE KAVAFIS


Versiones personales en base a traducciones comparadas: L. Rubio. Se han usado traducciones de Harold Alvarado Tenorio, Miguel Castillo Didier y Pedro Bádenas De la Peña.





 





















LA CIUDAD

 
Dijiste: "Iré a otra ciudad, iré a otro mar.
Otra ciudad ha de haber mejor que ésta.
Todo esfuerzo mío es una condena decretada;
y está mi corazón -como un cadáver- sepultado.
Mi espíritu hasta cuándo permanecerá en este marasmo.
Donde mis ojos vuelva, donde quiera que mire
veo aquí oscuras ruinas de mi vida,
donde todo destruí y pasé tantos años
".

Nuevas tierras no hallarás, no hallarás otros mares.
La ciudad te seguirá. Vagarás
por las mismas calles. Y en los mismos barrios te harás viejo
y en estas mismas casas encanecerás.
Siempre llegarás a esta ciudad. Para otro lugar -no lo esperes-
no hay barco que te lleve, no hay camino.
Así como arruinaste aquí tu vida,
en este pequeño rincón, la destruiste

en todo sitio de la tierra.

 

UNA NOCHE

 
Era pobre y sórdida la alcoba,
oculta en los altos de una taberna equívoca.
Desde la ventana se veía el callejón
sucio y estrecho. Desde abajo
llegaban las voces de algunos obreros
que jugando a las cartas mataban el tiempo.

Y allí en una cama miserable
poseí el cuerpo del amor, poseí los labios
voluptuosos y rojos por el vino,
rojos de tal embriaguez, que también ahora
cuando escribo, ¡después de tantos años!,
en mi casa solitaria, me embriago nuevamente.

 
 
RECUERDA, CUERPO...

 
Cuerpo, recuerda no solamente cuánto fuiste amado,
no sólo los lechos en que te tendiste,
sino también aquellos deseos que por ti
brillaban en los ojos manifiestamente,
y temblaban en la voz -y que algún
obstáculo casual pudo frustrarlos.
Ahora que todo ya está en el pasado,
parece casi como si a aquellos deseos
hubieses alcanzado a entregarte -cómo brillaron,
recuerda, en los ojos que te miraban;
cómo temblaban en la otra voz, por ti, recuerda, cuerpo.

 


 

Fot. de Hugh Holland

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