lunes, 27 de octubre de 2014

VERTIENTES EN LA POESÍA DE CARLOS PINTADO



















Carlos Pintado  (Cuba, 1974) es escritor y esencialmente poeta, Licenciado en Lengua y Literatura Inglesa. Está radicado en EEUU desde 1997. Su libro Autorretrato en azul le hizo acreedor del Premio Internacional de Poesía Sant Jordi en 2006 en España. Es jefe de redacción de la revista literaria  La Zorra y El Cuervo. Su libro El azar y los tesoros fue finalista del premio Adonais 2008, en España.
 
Ha publicado los siguientes libros: 
 
La Seducción del Minotauro (cuentos, 2000)
Autorretrato en azul (poesía, 2006)
Los bosques de Mortefontaine (poesía, 2007)
Habitación a oscuras (poesía, 2007)
Los Nombres de la noche (poesía, 2008)
El azar y los tesoros (poesía, 2008)
El unicornio y otros poemas (Antología, Editorial Ruinas Circulares, 2011)
Cuaderno del falso amor impuro (Editorial Tigres de Papel, Madrid, España, 2014)
 
Recientemente, (octubre de 2014) ha recibido el Premio de Poesía Paz (en honor a Octavio Paz) por su libro inédito Nueve monedas. Este premio es convocado por The National Poetry Series de Nueva York y el Centro de Literatura y Teatro del Miami Dade College y está destinado a reconocer el trabajo de poetas de habla hispana en Estados Unidos.

 

 
*****************




Una poética de la ansiedad
 
L. Rubio


La poesía de Carlos Pintado explora el verso libre y las estructuras métricas tradicionales, con privilegio del soneto, e incidentalmente también la prosa poética. Su poesía rimada tiende más a la tradición anglosajona, con predilección por el tema de la identidad desdoblada, la incertidumbre del tiempo, la conciencia escindida por las edades, los lugares y el misterio de la convivencia humana que va reasignando sentidos a la simbología íntima, con una sutil obsesión borgeana por los espejos. Su formación en literatura inglesa se deja sentir en esta veta de su obra, con guiños metafísicos que van desde Shakespeare hasta Eliot. Su poesía en verso libre en cambio parece tender más a la tradición romántica y neo-gótica con  ascendiente en las vanguardias franco-hispanas. Así hay guiños a Nerval, a la mitología latina (el deseo sublimado del unicornio), los espacios oscuros, melancólicos, silenciosos, poblados de aromas y recuerdos. Una tercera línea no menos significativa y aleatoria a ambas vertientes -la anglosajona y la francófila, la métrica y la libre- lo constituye el erotismo y la nostalgia del placer, con preeminencia de la amistad masculina en línea con la sensibilidad helénica, neo-platónica. El erotismo de Pintado es hipersensible, demandante hacia espacios de intimidad no agotados, difusos, con reclamo de la satisfacción pendiente como motor de una búsqueda que no descansa. El suyo es un amor en estado latente, no resuelto del todo, nunca agotado y por eso lleno de ansiedad, en permanente persecución, como intuyendo que una plenitud es posible pero se le escapa. La poesía de Carlos Pintado es culta y cruzada de referencias que la vinculan de manera resuelta a la cultura universal, mucho más amablemente que su compatriota Lezama, pero en cierto modo rebelde a la tendencia coloquial moderna, que goza de mayor popularidad. Carlos Pintado en su ser universal aparece también como un sujeto poético escéptico de los arraigos políticos o sexo-identitarios, aunque uno pueda advertir una circunstancia contingente que lo sitúa: es cubano pero vive en Miami; participa esporádicamente en eventos artísticos de expresión de diversidad sexual. Ambas cosas, con ser elocuentes de un espíritu insobornablemente libertario, no agotan esta voz holística, transversal, intemporal, que habla con palabras que no aceptan detenerse en los nichos de la contingencia. Carlos Pintado es poesía trascendente, hambrienta de belleza, que se plasma para restituir lo sagrado a la palabra humana.

 
*********************
 






 













de "NUEVE MONEDAS", inédito, premio de Poesía Paz, Miami, 2014

(Se publican con autorización del autor, a quien agradezco la entrega de esta primicia.)

 
EUCLID AVENUE


Euclid Avenue
separa
mi casa
de la casa del deseo:
los muchachos
-traídos acaso por el verano-
van y vienen
para que yo comprenda
la fugacidad de las cosas.

Cada vez que salgo a la calle, pienso:
los muchachos,
el deseo,
la fugacidad de las cosas.

 

BLANCHE DUBOIS


                     I have always depended on the kindness of strangers.

                                  A streetcar named desired. T. Williams

 
Me dices, buen amigo, que el deseo
eternamente viaja en un tranvía;
el deseo, esa breve melodía
que fluye como el agua del Leteo.
Me dices, buen amigo, que ya olvide
que toda realidad también es magia,
¿será que todo sueño se presagia?
¿será que toda sombra en luz se mide?
Ah, no sabes, amigo, que los años
amables o crueles han pasado
como pasa el amor por el olvido,
(¿el olvido? esa flor que habrás soñado)
para que digas: “siempre he dependido
de la amabilidad de los extraños.


 

BOOKS & BOOKS, LINCOLN ROAD



La imagen es otra, adolece. El cambio de estación apenas se advierte. Leía Invisible de Paul Auster cuando entraste al recinto: yo sentado y los libros, muchos libros, el olor del papel y de la tinta y nada más. Entre Rudolf Born, Adam Walker y ella, estaba yo como un testigo absurdo, de paso. Las páginas se sucedían; pensaba en el impulso, en el deseo del impulso, esa materialidad con que se forman las cosas. Invisible y yo, nada más; luego entraste. Vuelve el deseo. Invisible. Invisible. Leo algunas palabras pero la imagen regresa: tú vas de libro en libro, tus dedos rozan las cubiertas luminosas, el papel que guarda todo un mundo en otro idioma. En algún instante Born insinúa que el muchacho debería estar con su amante, con la amante de Born. Yo quiero estar en el mundo del libro, ser un personaje más, decirle a Born que el muchacho puede estar con su amante, con la chica francesa. No son los ciclos del amor, sino del deseo. Todo sucede como en el libro, pero al final estamos él y yo mirándonos despacio, sin lenguaje. Pienso en los límites de la devastación, en la lluvia que afuera cae, en las pocas palabras que el muchacho habla sin yo entenderlo; miro su piel blanca, sus ojos y mis ojos se encuentran en el vacío del aire. No hay triunfo; no lo habrá. Es una imagen, sólo eso, me digo. Antes de irse, sus ojos volvieron a mirarme. Sentí la inutilidad y la idea de pertenecer sólo a un recuerdo momentáneo, a la ausencia de todo y de las palabras.

 
*********************
 
Otros textos:

 
CARPE DIEM
                           

El mañana no existe, ni el futuro,
Que es el mañana del mañana. Juego
A no creerme estas cosas. Miro el juego
Que los niños entablan y procuro
El difícil trasfondo de ese juego.
Por más que me sorprenda es siempre duro
Repetirse uno mismo en el oscuro
Espejo de los días. Como el fuego
Silencioso que abraza y me devora,
El instante me pierde en cada instante
Y al final sólo queda el breve humo
Perdiéndose en la sombra. Cada hora
Me acontece fatal y muy distante:
Cada hora en que ardo y me consumo

 
de LOS BOSQUES DE MORTEFONTAINE

 
ALGO HABRÁ ANTE NOSOTROS

 
                        por esos sotos, antes de nosotros,
                        pasaba el viento cuando había viento.
                                                           Pessoa

Recorríamos los bosques en la noche.
Yo leía un poema de Pessoa,
susurraba despacio:
por esos sotos, antes de nosotros,
pasaba el viento cuando había viento.
Después te abrazaba como si fuera
el fin del mundo.
Lejos de allí buscábamos la choza,
su sagrado interior dorando un fuego,
la lámpara para no perdernos
en la sombra del otro,
la ventana abierta al frío y a la muerte,
eran una anunciación de pérdida.
Lejos de allí, miraba
cómo cubrían los toldos para los fuertes vientos,
lanzaban flechas al venado,
y alguien cantaba
descalzo
una canción al verano y a la tarde.

No conjuramos el dolor.
Faltaba el recuerdo sucesivo
de esos días,
el roce de mis manos en tus manos.
Temí rozar los bordes de la trampa.
Oculta la cuerda nos besábamos
sin pensar en otra desolación que en el regreso.
De noche,
recorriendo esos bosques,
comentaba aquella leyenda de pájaros
devorando las carnes de los hombres.

 

de LOS BOSQUES DE MORTEFONTAINE



SEAN CARL HEATHERLY


Pienso en sus ojos
y la imagen permanece
como una confirmación del sueño. El dolor
se detiene en mí. Miro la sombra. La sombra
de la daga en el piso.
La hoja del metal resplandece. No vamos a sufrir.
Tú y yo no vamos a sufrir.
El invierno persiste.
En Overtown el mundo pacta con oscuros emisarios.
Quiero pensar que llueve. Que vamos al abismo.
El sexo. El amor. Las líneas blancas ¿qué significan?
Las paredes. El aroma
De la hierba en las paredes, ¿qué significan?
Yo he amado otros cuerpos al amarte,
He regresado a los sitios del dolor.
Andar entre las piedras
no nos salva de nada.
Hemos dormido la noche del mundo.
Se han sucedido astros. Las horas se han sucedido.
Alguien puso en tu mano una flor para mí.
Yo he amado otros cuerpos para amarte.
En la piel de las frutas, en la desnudez
compartida de un muchacho que silba
su última canción,
he pensado en ti.

 
de EL UNICORNIO Y OTROS POEMAS

 
PAISAJE CON SOMBRA Y CASA QUE DA A LA NOCHE

 
Huid, niños, de la muerte.
Jueguen. Apártense de mí.
No quisiera yo compartir la infinitud de una plaza,
Ni la risa que abre en el aire su más deseable rosa.
Enfermo de enfermas cosas estoy.
Soy una casa oscura
Que da a la noche, una casa
habitada tan sólo por los muertos.

Huid de mí, niños de la muerte.
Soy yo quien cierra una ventana a ustedes.
Soy yo quien pasa como un cadáver
Ante el asombro de todos.

Yo esperaba al ángel de ojos afilados.
Yo esperaba al ángel.
Y las ventanas se abrieron a la noche
Y yo no fui más,
Yo no fui,
Yo.


de EL UNICORNIO Y OTROS POEMAS


 



Enlaces recomendados:

http://www.isliada.org/poesia/2012/09/manual-del-condenado/

http://www.enfocarte.com/6.30/pintado.html

http://www.elnuevoherald.com/noticias/sur-de-la-florida/article2950647.html

http://blog.cuatrogatos.org/blog/?p=2232

No hay comentarios: