jueves, 6 de noviembre de 2014

JERARQUÍAS DEL VUELO (Fragmentos)

de ACTAS DE (MALA) FE, Mosquito Ediciones, 2014





Nota: Los poemas de esta sección están basados en conversaciones con jóvenes de entre 15 y 25 años, entre marzo de 2009 y octubre de 2011, a partir de encuentros improvisados en diversos horarios y lugares de la ciudad de Curicó, donde el autor fue registrando en forma libre las reacciones al cuestionario que se señala en el texto «Estudio de Campo-Abstrac». Las versiones no son literales pero se atienen, en general, al espíritu de esas conversaciones. Los apelativos de los hablantes se basan en las categorías de la angelología cristiana.






Allí donde el ángel siente
tú eres un principiante.

(R. Rilke)


Aquél que comprende, tiene alas.

(Pañcaumsa Brahamana: IV, 1, 13)


No me desampares ni de noche ni de día

(Plegaria popular)


ABSTRAC

Se intenta probar la veracidad de una silueta vaga en la noche,
de un nudo al centro de un destino de beso y escarcha.
Se intenta probar que una herida dulce divide los cuerpos consumados
y una luna fértil humedece la piel en la fiebre.

Se intenta probar que todos esperan hasta ser vencidos por alas que embisten
pesadas de siglos, que cualquiera hubiera aguardado, dormido boca arriba
hasta ser despertado por su propia desnudez dispuesto a cualquier precio
con tal de conservar más tiempo la luz en un acto de terrible pericia.

Se usará observación participante, algún utensilio, alguna sustancia, registro
de ecos, vibraciones, indicios tenues, audios interruptus, preguntas, guiños,
augurios.

Se intenta probar que los ángeles dudan de su propia existencia.

A las preguntas:
1.- ¿Cuándo fue tu primer miedo?
2.- ¿Belleza o conocimiento?
3.- Si te privaran de todos tus deseos, menos uno, ¿cuál elegirías?
declaran:

Hugh Holland; San Miguel













Serafín Erick

1

Para el miedo que yo tenía
me tuvo que pasar algo. Uno no tiene miedo así no más,
caído del cielo. Si no
el miedo sería paloma o lluvia ácida.
No me acuerdo de dónde viene
ni qué me pasó. En mi casa me decían «tocado»
para reírse de mi rareza
porque pienso que en el corazón está guardada el alma
y que de ahí sale como pájaro enfermo.
Me gusta ese miedo y me gusta mi locura
porque me hicieron de otro sitio.
Yo pensaba que si me quedaba quieto
el corazón se me iba a detener
y me daba miedo la hora de dormirme.
Me movía para agitarme y salvarme.
Así empecé a meterme los deditos.
Mientras más me salte el corazón
me siento más seguro.

2

¿Usted me puede decir
a qué se refiere la gente cuando dice «belleza interior»?

3

No sería justo elegir uno solo.
Todos los deseos merecen existir.


Querube Luis, alias Gato

1

¿Por qué hay que temer a algo?
¿Lo anormal es no tener miedo?
¿Y por qué vale la pena ser un ángel?
Yo hago las preguntas.
2

¿Para qué quiero más belleza
si tengo un caleidoscopio
hecho con gotas de sangre?

3

Piensa lo que quieras de mí.
Mañana no me recordarás
porque donde yo estoy
siempre está muy oscuro.


Trono Guillermo, alias Gigio

1

A que naciera mi hermano.
A que nadie me viera.
A convertirme en fantasma o en sombra
cuando naciera mi hermano.
Daniel Barkley; Dare Devil
También a que estuviera loco
dentro de mi madre.
Porque antes de nacer
yo ya estaba loco
y no quería ser otro yo flotando.

2

De la belleza no se aprende nada.

3

Tenía un solo deseo
y se cumplió cuando descubrí que el placer
me dejaba inconsciente
y después eran mejores mis dibujos.


Dominación Camila

1

Me daban miedo los cierres de los pantalones.
Desde chica me daba miedo engancharme el pene con los cierres.
Es raro
porque yo creía que si me lo cortaba
no iba a poder ser niña.

2

Nunca estoy satisfecha
de toda la belleza que logro.
Es como si pintara un dibujo
y nunca estuviera terminado.

3

Me gustaría tener la lengua doble.
De serpiente.



Virtud David, alias Vito

1

El miedo que yo conozco
era el espacio oscuro debajo de la cama.
Yo creía que era la muerte, que para allá se iban los muertos.
Por eso no soportaba estar solo en la cama
y me metía siempre a la de otros. Pero me echaban.
Hasta que llegó el hijo de mi padrastro
y él me aceptó. Me decía «venga no más» y abría la sábana
y yo me zambullía de cabeza entre sus piernas para esconderme
y él me acariciaba el pelo
y me abrazaba con las rodillas por la cintura.
Pero él iba los fines de semana
porque era milico. Los otros días era lo mismo.
Hasta que empecé a dormir en la cama suya
y se me fue olvidando el miedo.
Para mí era la única cama sin muertos debajo.
Gustave Dore; Paradise Lost, Lucifer

2

Me gustaría ser irresistible.
El conocimiento no sirve para nada.

3

Un hermano gemelo
para sentir todo a través de su cuerpo.
El doble de dolor y el doble de placer.
¿Tú has descubierto en qué se parecen?


Virtud Manuel, alias Mano

1

A los besos
porque yo creía que si me besaban
me iba a convertir en lo mismo que la otra persona,
o sea, que si me besaba una mujer
me podía convertir en mujer. También pensaba
que si me besaba un viejo yo envejecería.
O si me besaba alguien feo
me iba a poner feo. Que eran un contagio
los besos pensaba yo. Y como quería ser siempre
hombre, hermoso y joven
sólo aceptaba besos de personas parecidas.
Por los besos de otros hombres, me hice hombre.
A través de la boca se traspasa el alma.

2

Nada que ver ni con bello ni con sabio.
Yo podría parir perfectamente
sin un solo grito.
¿Esa gracia en qué lado quedaría?

3

Hacer de nuevo algo que hacía cuando niño:
alcanzar con mi boca entremedio de mis piernas.
Si pudiera hacer eso, no necesitaría de nadie.


Virtud Jaime Andrés M. Ponce, alias Jamaicano

1

El mar en mis sueños siempre se salía.
Crecía su mancha, las olas
entraban por las ventanas
y yo desnudo siempre, barrido.
El mar era una lengua, una fruta reventada,
un pedazo de tripa retorciéndose,
una baba extendida, una sombra líquida,
un manotazo, una tarasca. Y yo desnudo,
balanceado a la deriva, siempre dominado,
eyaculaba en las sábanas, ahogado
en un placer puntudo y rojo, de miedo húmedo
perfumado a carne fresca, mecido en un oleaje
de arenas movedizas, de poros blanqueados de sal,
enjuagados de lagrimones espumosos.
El mar se coagulaba en mis sábanas
en colgajos amarillos, el mar reseco
en mi cuerpo pegajoso desperdigaba peces muertos.
Y yo desnudo, adicto al hedor
dejado por la marea al retirarse.
De mar siempre fue mi vicio. Al mar,
al mar era mi miedo.

2

Te voy a responder pero me tienes que jurar
que voy a conocer el poema antes que nadie
y que vas a colocar mi nombre completo
para saber que soy yo y no cualquier bicho.
No sé qué es el conocimiento.
Prefiero toda la belleza para tragármela yo solo.
Estás bajo juramento. Si no cumples
te caerán maldiciones.
3
D. Barkley;Icarus I y II 

Caminar sobre el mar
como Jesucristo
para dejar las sábanas con olor a mar. 





Potestad César, alias Crazy

1

La primera vez que lo hice
me daba miedo que nos quedáramos pegados
como los perritos.
Me acuerdo nada más desde esa edad para adelante.
Desde los trece.

2

¿De qué puede servir el conocimiento
si necesita una palabra tan larga?

3

Un deseo nuevo.


Principado Miguel, alias Michel

1

¿Y si no lo va a leer casi nadie
y la mitad no lo va a entender
para qué lo vas a publicar?
Bueno; mi primer miedo fue cuando vi
que algo ya era pasado.

2

La belleza humilla siempre.

3

Me gustaría ser personaje de un libro.
Pero no como el libro tuyo. De uno importante.



Arcángel Gabriel


1

A ser estéril de los ojos. Porque yo quería ser Gabriel
el Anunciador, el que preñó a María con la mirada,
apuntándola con el dedo índice.
Fue el mandado de Dios, marcado con 3 equis:
la niña, el viejo y el ángel.
El estupro de Dios dejó pegado el deseo por siglos.
Mis ideas fijas, claro, siempre confesaba lo mismo,
huraño y terco, los curas me decían que me amarrara las manos
y el niño modelo de la clase me decía mal amigo
porque no quería mostrárselo en el baño.
Y ahora soy Gabriel,
el que preña con los ojos y el dedo índice
y nuestros profetas brotan por millones
con el líquido espeso de la piedad,
haciendo la voluntad de Dios que observa escondido.
Mi cuarto es un templo regado de Hijos de Hombre
y es preciso resucitar a cada momento
para evitar el olor a cadáver
que dejan los muchachos en el piso y en los muros.
¡Y esa sí que es fe a toda prueba!

Pierre&Gilles; Eros-Amor tallando su arco
2

Mi conocimiento es mi belleza. Lo que elija
se extiende en ambas direcciones
como un círculo cuyo centro es el placer,
los rayos son el cuerpo
y la circunferencia es el deseo.

3

Partir de cero
y repetir cada cosa que he hecho
en todos sus detalles.


Custodio Alejandro, alias Alex

1

Mi miedo era a no poder salir de un sueño.
Era como en las escenas de The Wall
cuando copulan las flores.
Siempre me mojaba en ese sueño.
Pero el miedo mío era a no poder salir de ahí.
Te hablo de entre cinco y diez años más o menos.
Al final era un desierto y me venía un ahogo.
También me desesperaba
porque no quedaban más flores para seguir penetrando.
Miedo de quedar sin mecha atrapado en ese sueño.

2

Ninguno de los dos vale nadie.

3

Mis deseos apenas son antojos:
tener sexo con muchos duendes por ejemplo,
o tener esclavos. En realidad
no tengo ni un deseo que valga su peso.




Tentador Patricio, alias Ryosuke


1

A un reloj. Era un reloj con péndulo de bronce,
con puerta de dos hojas, marco de roble 
y vidriera tipo catedral.
Lo veía inmenso porque yo era diminuto. Me decían piojo
y crecí recién a los catorce.
Ese reloj era un monstruo para mí.
Daba campanadas a mediodía y medianoche
y en la mañana con la luz de costado de la galería
echaba una sombra de manos deformes.
Caminaba despacio y al pasar por el lado del reloj
plantaba la carrera.
Me criaron con nana y abuelos. Mi papá siempre de viaje
y mi mamá en el club de viejas podridas.
La casa llena de antigüedades y decorados, como museo.
Y yo otro objeto decorativo en esa inmensidad.
A los doce años me atreví por primera vez a pararme
frente al reloj. Era un desafío heroico.
Pero no iba solo: mi amigo decía que era magia.
Y nos metimos dentro a respirar el olor a madera.
Pero se fue de la ciudad al poco tiempo
y yo fingí un accidente con una pelota
y quebré el reloj maldito.
El miedo y la rabia se parecen:
me obligaron a ser libre.
Y tengo en una caja unos pedazos de la vidriera
con la foto de mi amigo.

2

Para qué mentir. Tú sabes la respuesta.

3

Aunque no se cumpla
sólo tengo un deseo
y quiero tenerlo para siempre.


Consejero William, alias Indio

1

A verlo irse, porque era en verano, pocos días de enero.
En cuanto llegaba ya tenía miedo de verlo partir.
Una vez nos salió una medialuna en la boca
justo en el nervio de la risa
y nos preguntaban si habíamos comido algo malo.
Cuando empezó ese juego
me había dicho que saberse las mentiras de los otros
daba poderes peligrosos.
Me llevaba por 3 años. Y se notaba la experiencia.
Yo tenía apenas nueve.
D. Barkley; Composición con sábanas

2

Las dos cosas provocan heridas.

3

La sensación de estar siempre en el río
y orinarme. Sentir el fluido tibio
en el agua fría. Flotar en el agua
como a punto de nacer.






Caminante Rafael, alias El Judío

«...salió en busca de un hombre y encontró a Rafael
pero no sabía que era un ángel.»

Tobías 6: 4-5
1

Rainer fue mi protegido
y me consagré a velar como guardián suyo.
Hasta que su propio padre me empujó a su hermano,
no desde mí, sino poniéndolo en mi camino.
Y así quedé entre ellos a medias visible,
perseguido por la soledad de ambos,
a medias carnal, entre la noche y el fuego.
Custodié a su hermano de inmediato,
pero no se diga a primer encuentro:
en verdad le adoré antes de conocerle.
Aún así fui con él sólo por dinero.
Pensé que así pronto nos distraeríamos de cada uno
pero el camino era largo y dormimos juntos
recordando nuestros fríos más remotos
y él perdió sus manos en mí
y se las devolví más reales.
Luego volví a Rainer. Me recibió
más imaginario por la espera
y yo -por la distancia- más humano, le dije:
velé el sueño de tu hermano
y respondió: él y yo somos lo mismo.
Y ésa es toda la explicación que merecí ese día.
Mi miedo más antiguo, pues,
es fulminar con el tacto a los que amo.


2

No hay dos opciones.

3


Por nada ni por nadie ser eterno.










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