miércoles, 10 de diciembre de 2014

JUEGO DE NIÑOS


de ACTAS DE (MALA) FE














La uretra es el oro,
gota que libera un dolor de savia
que no duele, regusto de hebra desatada
sin perder su nudo;
la uretra es la estrella sola
tenida por bandera
cuando es el cobertor embarrado
de las calles ansiosas de desastre;
la uretra es el león aplacado
y el pájaro ceñido
al vuelo circular de las promesas;
la uretra es el premio, la corona
del rey desnudo, la orla del paje que retorna
a la victoria de amores invisibles;
la uretra es el fruto
conservado en su pacto de estaciones
y es la flor anunciada por escribas;
la uretra es semilla
que a todos dará espacio
incluso a los ciegos de espíritu
que persisten en pasar por el cuerpo
sin eternizarlo;
la uretra es el ojo, el centro de la rueda,
beso con la esperanza de ser mortífero
para devolver la vida;
la llegada del día y su salida
se anuncian en la uretra
con un brillo de aureola lunar
o cuenca solar
o pestaña de iris
y si brilla así es para que se le adore.
La uretra es el reloj
y el reflejo del rostro en el agua;
perla pre-seminal en su botón
no bastante atesorado
hasta que se ha exhibido
en las primeras comuniones.
En Roma antigua era la llave
de todo surtidor activo
y la lamía la loba a los lobeznos humanos
y ellos entre sí. Por eso fue un imperio.
Entre griegos fundó la democracia
e inspiró la amapola a los egipcios.
La uretra es la manzana
del árbol blanquinegro
que existe en todo patio del Edén,
atrás de la casa, donde uno guarda
los utensilios del pacto.
La uretra es el cuaderno
para el primer día de clases;
origen de los barcos de papel
que salen de ella
con el perfume blanco de los libres.















(todas las fotografías son obra de Bernard Faucon)


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