sábado, 31 de enero de 2015

PINK FLOYD, LIVE, BOSTON 1977, ANIMALS TOUR




Diseño de Storm Thorgerson, portada desechada de Animals 

UN REGISTRO DE CULTO, NO SÓLO PARA FANÁTICOS


Hago un alto en el devenir literario de este blog para comentar un hallazgo que en mi vida de floydiano adicto tiene una particular significación. Y es que dentro del material de culto de Pink Floyd a lo largo de 30 años de seguimiento, debo reconocer que no le he dado particular importancia a los populares bootleg o roIos que circulan en toda clase de calidades y cantidades. Recordemos que bootleg alude a una grabación de contrabando de origen privado pero que ha resultado multiplicada por pirateo voluntario, a veces editada y casi siempre divulgada por fans. El concepto roIo en cambio es una sigla y significa "Grabación de Origen Indeterminado" por sus iniciales en inglés: "Recording of Indeterminate Origin".





En este caso estamos frente a un acontecimiento. Se trata del roIo "Pink Floyd Live Boston 1977 Animals Tour". Un registro tomado en algún momento del año de lanzamiento del décimo álbum de Pink Floyd (sin contar el recopilatorio comercial y bastante prescindible Relics, de lo contrario es el 11) durante la gira de promoción del mismo, la monumental In the flesh (no confundir con la gira homónima del solista Waters entre 1999 y 2002).





Hay muchos roIos de esa gira con material parecido, pero el que comento es incomparable por varias razones. Se escucha en ese registro una banda en plenitud creativa, con un nivel de inspiración, calidad técnica y energía que con seguridad marca un tope de techo en la carrera del conjunto antes de la estrepitosa salida del insoportable Waters. El afiatamiento Gilmour-Wrigth-Mason produce una síntesis musical que no tiene parangón ni siquiera con el esplendente momento de la filmación del legendario concierto en las ruinas de Pompeya. Incluso Waters se sobrepone a sus discretas virtudes de bajista para aportar un campo armónico y algunas secuencias donde parece superarse a sí mismo. Gilmour es protagónico imbatible del concierto y a mi juicio es una de las mejores performances de su vida. Es el momento en que el enigmático guitarrista parece más comprometido con su rol de músico de rock, no en cuanto estrella sino en cuanto artista-instrumentista. Sus interpretaciones de temas aún frescos están siempre recreando las piezas. Cabe mencionar que el repertorio de esta gira incluía dos bloques y un encore. En el primero se escuchaba "Animals" completo, en el segundo "Wis you were here" (1975) completo y luego el cierre con "Money" y "As un them" de "Dark side of the moon" (1973). "Shine on you crazy" completo en el mismo orden del disco muestra a un Gilmour de garaje, sucio, enfadado, hiperlúcido, provocativo, inagotable, con aire de blusero tanto o más que de rockero. Es la única época en la que se le ve con una mesiánica barba. Algo bien distinto del mesurado y correcto Gilmour maduro posterior a 1987, incluso "Sorrow" mediante. Vocalmente es desgarrado y aguardentoso, perfectamente afinado pero siempre en el riesgo tonal, porque su afán de recrear lo lleva incluso a frasear melodías alternativas. Contrasta, replica y empequeñece aún más el desempeño de Waters, cuya voz chillona y sin matices aparece como un accidente obligado en todas las canciones en que interviene. Sin embargo la identificación musical es óptima, ya que el bajista hace un marco armónico y un contrapunto notable, de muy buen reflejo, a los fraseos por momentos impredecibles de la guitarra.


Lo que ocurre es que Pink Floyd a diferencia de muchas otras bandas o solistas de rock clásico, es una banda cuya leyenda y recepción de público se produjo más por sus discos de estudio que por sus puestas en escena. No es el caso de The doors, Neil Young, Jimmy Hendrix, Janis Joplin y tantas otras figuras imprescindibles del rock auténtico. En el caso de Pink Floyd las giras no han llegado a ser parte importante de su discografía, con la excepción tardía y poco elocuente de "Delicado sonido del trueno" (1988) para la promoción de "Momentary lapse of reasson" (1988) y el registro de "Pulse" (1995) para la promoción de "The division bell" (1994). Cabe también mencionar el disco 1 del doble "Ummagumma" (1969) que registra algunas tomas live tan esotéricas como el disco de estudio, confirmando en todo caso esa ausencia del arte en vivo de la banda. Nada hace comprensible ni justificable, del punto de vista de la memoria artística ni del punto de vista de la audiencia, que los registros de la magnífica gira "In the flesh" no hayan sido editados ni rescatados por la banda ni siquiera a instancias comerciales de su discográfica.

El roIo "Pink Floyd Live Boston 1977 Animals Tour" es inmejorable, lleno de adrenalina y carisma musical. Allí está la plenitud del cuarteto en potencia tanto individual como colectivo. Según he podido ver en la red-web, el registro y remasterización de este archivo responderían a un incierto sitio que se hace llamar PRRP ("Rock progresivo Proyecto Remastering"). Pero en la lógica de estos archivos, poco importa su primer captador. En Youtube existe sólo una cuenta que ha subido este roIo completo el año 2012. Se le agradece.


EL CONTEXTO DE "PINK FLOYD LIVE BOSTON 1977 ANIMALS TOUR"


"Animals" fue lanzado el 21 de Enero 1977, producido por la propia banda y grabado en un estudio que les pertenece: Britannia Row Studio. El álbum marca un predominio conceptual de Roger Waters y su creciente afán por convertirse en el personaje principal de una obra que está en su mente, donde un sujeto esmirriado y mediocre se vuelve un dictador en base a su resentimiento y su capacidad histriónica. Ese personaje sin duda es el germen del protagonista-hablante de "The Wall" (1979). 

En sendas entrevistas el caso es recordado así por el guitarrista y el tecladista:

David Gilmour dice: “La manía de Roger es dominar, pero estoy feliz de mantenerme en pie por mí mismo y defenderé mis méritos en diferentes composiciones, que es lo que hice en Animals. No me sentí ni remotamente fuera de ese álbum. El noventa por cierto de ‘Dogs’ es mío, y esa canción ocupa una cara completa, lo que es la mitad de Animals.”

"En Animals yo fui la principal fuerza musical. Roger era el motivador y el creador de las letras". 

“El concepto de Animals no apareció sino hasta que tres cuartos del álbum ya estaban finalizados. Yo no creo que Roger lo tuviera en mente de antemano, pero en algún punto él se dio cuenta de lo cerca que estaba de las letras y las cambió un poco en “Dogs” y en “Sheep”. Obviamente en su mente todo se ajustó, llegando a tener sentido global. Esto es algo bueno, y al final llegamos a una decisión colectiva, aunque nos chocó algo los excesos que podrían hacernos aparecer a nosotros individualmente.” 

Richard Wright dice: “Con Animals tuvimos que sudar tinta. No fue una grabación divertida, y es que por aquel entonces Roger comenzó realmente a pensar que era el único escritor de la banda. Se creyó que era el único responsable de que el grupo siguiera adelante.”

(entrevistas citadas en varios sitios dedicados a Pink Floyd, sin citar la fuente)

En efecto, dos de las 3 piezas principales que componen el disco son obras de larga duración que el grupo ya venía interpretando al menos desde 1974 en vivo y que incluso fueron consideradas para aparecer en "Wis you were here". Es la etapa en que el cuarteto trabaja en base a la improvisación y la creación colectiva, lo cual explica el resultado instrumental tan balanceado, si bien hay un evidente liderazgo compositivo del músico más sólido del conjunto, como fue Gilmour. Parte de su método creativo también es no ceñirse tan estrictamente a un repertorio comercial editado, sino buscar la provocación de efectos en la audiencia con piezas inéditas para ir filtrando material.

"Dogs" surge de ese modo, íntegramente de la pieza gilmouriana llamada "You gotta be crazy" y "Sheep" de la wrightiana "Raving and Drooling". La primera de estas dos merece mención aparte. Sobre ella refiere el guitarrista en entrevista con el medio Guitar World: 


"Guitar World: En el álbum “Animals”, Dogs es la única canción que no fue escrita únicamente por Roger Waters, cual fue tu parte en la co-autoría de esa canción. 

David Gilmour: Básicamente escribí todos los acordes, la parte principal de la música y escribí algunos párrafos al final. 

Guitar World: ¿Qué instrumento tocas en la canción?

David Gilmour: Una Fender Telecaster, conectada a un amplificador Hiwatt y un par de Bafles rotatorios Yamaha, estilo leslie que ellos solían fabricar. Yo solía usar dos de ellos sobre el escenario junto a amplificadores regulares, ese ligero efecto leslie hace una gran diferencia en el sonido. Esta canción comenzó hace unos años atrás cuando la banda la tocaba durante la gira del 74, cuando era conocida como “You gotta be crazy”. Lo cierto es que nosotros “probamos en gira” mucho del material con la intención de encontrar cual funcionaba y cual no y esa fue una de las cosas que hizo a los Floyd tan grandes en los 70. Esa canción fue tan buena que sufrió muy pocos cambios a lo largo de 3 años, haciéndola la pieza más fuerte del álbum."

Se sabe también que el guitarrista consideró "subir" ese tema a la gira de 1987 y luego nuevamente en 1994 para Pulse, pero finalmente fue mayor su falta de identificación con la letra y la vieja pieza maravilla quedó en el definitivo pasado, si bien Waters la ha incluido en sus giras con su habitual show artificial en base a una pegatina de músicos de sesión muy eficientes pero que no suenan a nada con personalidad propia.




¿Qué pasó para que un hombre megalómano sin sentido de trabajo de equipo se apropiara de la obra creativa de sus pares que lo superaban en talento musical? Es fácil de advertir: Waters es imbatible como letrista, si es que no es con propiedad uno de las mayores poetas y libretistas del rock de todos los tiempos. Liderar verbalmente los conceptos del grupo significa controlar el lenguaje racional, justamente allí donde los otros 3 integrantes están mejor capacitados para el lenguaje no verbal de la música. Eso sumado a una capacidad instintiva para figurar, manipular y romper lealtades en base a un buen ganado prestigio como director de escena. Así lo hizo en el apogeo de "The Wall" cuyos demos extendidos son una buena muestra del trabajo de composición logrado por la banda en función de lo que no pasaría de ser esqueletos rítmicos y melódicos. El sostén de esa obra es la palabra, el relato, la lírica en todo momento. Sólo desde allí puede llegar a ser música. La voz de Waters es insufrible, aunque uno se acostumbra. "The final cut" es mucho mejor obra musical que "The wall" y poéticamente es su definitiva cumbre. Para llegar a ese ciclo el paso por "Animals" es vertebral, arquitectónicamente decisivo. 



Recordemos acá mismo que en el diseño de portada del disco "Animals" concurrió con su brillante talento una vez más el diseñador Storm Thorgerson quien ofreció 2 alternativas al conjunto: un dibujo de un niño que irrumpe en la pieza de los padres y los sorprende en el acto sexual, y otra con unos patos clavados desangrándose contra un muro. Ambas fueron desechadas en favor de la que todos conocemos: un cerdo inflable volando entremedio de las chimeneas de la estación termoeléctrica Battersea Power Station. Cuando el conjunto se decantó por esta última fue precisamente Thorgerson el que no admitió que la imagen se realizara por medio de un montaje y se abocó a producir la puesta en escena real del cerdo inflable con las consecuencias por todos conocidos, incluida una emergencia de vuelo por una intromisión del globo porcino en la ruta de un avión de pasajeros. El episodio deriva una vez más en una disputa provocada por Waters, esta vez por los créditos de la carátula, contra un sorprendido Thorgerson que sólo conservará derechos por la fotografía y no por el diseño, lo que llevó al genio de Hipgnosis a romper con el grupo hasta 1987, cuando se hubo consumado el retorno de Pink Floyd sin Waters.

Algie
Finalmente cabe agregar que el cerdito inflable y volador volvió a ser motivo de pleito en 1987 cuando Waters demandó a la banda por los derechos de uso del nombre y de algunos diseños de performance. Así fue que el cerdo volador para entonces conocido como Algie fue provisto de un flamante escroto para la gira de Momentary lapse... dejando en claro que, involuntariamente, el anterior nunca fue un cerdo sino una cerda, con la que Waters podía hacer lo que le plazca.




CONSIDERACIONES FINALES SOBRE EL ROIO "PINK FLOYD LIVE BOSTON 1977 ANIMALS TOUR"



En el año del registro que nos ocupa la vida de los integrantes está sacudida por acontecimientos personales. Waters se acaba de matrimoniar con una especie de princesa inglesa, Gilmour acaba de ser padre por primera vez, Wrigth está en medio de un divorcio y Mason está en una fase de euforia psicodélico etílica que lo hace tocar mejor pero percibir la realidad con dificultad. Ese estado de situación deja huella en el escenario. Los intérpretes se desafían con sus instrumentos pero se dejan espacio. Parece un duelo de expertos. Suena brillante e imposible de desearse mejor, a cada compás.

Otro aspecto a considerar para explicarse la explosión de genio que se escucha en el roIo de Boston-1977 es que en ese momento está en su clímax el surgimiento del movimiento punk (¿dejó de surgir alguna vez, digamos, terminó su camino, lo tenía?). El punk rock había hecho de Pink Floyd una especie de señuelo de tiro. El estrafalario Jonny Rotten se sube al escenario a hacer ruido y lleva puesta una camiseta donde se lee "Odio a Pink Floyd". La banda está en su mejor momento entonces, pero bajo amenaza. Eso se dejará sentir en la agresividad y determinación de las interpretaciones del concierto de Boston de la gira de "Animals". Es el sonido de algo que ha muerto de parto, justo en el momento en que un ciclo de resoluciones se inicia. El ciclo que precipita al conjunto en un abismo del que saldrán en justo 10 años más, cuando deban reinventarse magnificados.





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enlaces recomendados:

"You gotta be crazy"

Entrevista a D. Gilmour con Guitar World:



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