domingo, 15 de marzo de 2015

POESÍA CHILENA ACTUAL DE MUJERES EX-CÁTEDRA (3)


Para ver nota introductoria y nota dedicada a Ana-Rosa Bustamante, seguir el enlace: http://malafepiedranegra.blogspot.com/2015/03/poesia-actual-de-mujeres-ex-catedra-1.html


Para ver nota dedicada a Lila Calderón, seguir el enlace: http://malafepiedranegra.blogspot.com/2015/03/poesia-chilena-actual-de-mujeres-ex.html





3.- Mónica Montero Fernández


Nace en Santiago en 1966. Es poeta, narradora y gestora cultural de dilatada labor en producción de eventos artísticos y literarios. Participó en la revista de poesía Safo, pionera en la difusión de poesía escrita por mujeres en diversas etapas de desarrollo de su proceso creativo, así consolidadas, así principiantes. Esta misma política de difusión igualitaria la mantiene en la dirección de su revista La Otra Costilla, homónima a su editorial emergente. Ha sido incluida en antologías "que no conoce nadie" según su propio decir. A partir del año 2009, después de un largo silencio voluntario, ha decidido reinventarse a partir de su persistente oficio de escritora. Desde entonces ha publicado "Varona" (2009), "Poemario" (2009, II lugar del Premio Municipal de Literatura de San Bernardo) y "A corta distancia" (Cuentos, Segismundo Ed., 2014). El 2014 obtiene el primer lugar del Premio Municipal de San Bernardo con el poemario “Cantos para el olvido”, inédito. También el 2014 fue gestora del Encuentro de Escritores Incluyamos Chile que durante 3 días reunió a alrededor de 30 poetas y escritores de distintos puntos de Chile en lecturas públicas en San Bernardo y Santiago. Ha anunciado una reedición corregida de "Varona". 


"Varona" es el registro de una convivencia con el ser mujer, como si su identidad de tal estuviese amenazada por un observador al que se interpela en segunda persona, que puede ser un Dios Creador o un co-habitante imperativo en un espacio primordial, de orígenes. O amenazada por sí misma.

El título es canónico: "Y dijo Adán: Ésta es ahora hueso de mis huesos, y carne de mi carne; ella será llamada Varona, porque del varón fue tomada." (Génesis 2:23). No obstante sólo la versión de Biblia Reina Valera conserva esta traducción etimológica del texto griego. Las ediciones modernas sujetas a las actuales iglesias-industria, sustituyen "varona" por "mujer". ¿Y qué de peculiar tiene la expresión "varona"? Para empezar es un arcaísmo, una deducción fonética del concepto masculino. Por lo tanto es inespecífico, subsidiario del sentido de su raíz lingüística. El texto bíblico dice que la mujer-varona fue hecha de una costilla del primer hombre. Obviamente no tiene sentido, es una metáfora de algo que en la época de escritura de esa obra literaria llamada Génesis (aproximadamente 10 siglos antes de la era cristiana) ya tenía un sentido difuso, basado en tradiciones orales, arcanos, hábitos tribales, mitos. Mónica Montero en cuanto poeta, acepta la tradición judeo-cristiana enmarcante de la cultura occidental. Se sabe asimilada por ésta en un proceso de sincretismo socializador, por lo tanto no la aborda desde la fe sino desde la intranquilidad de conciencia. Si la matriz de la cultura occidental es el judeo-cristianismo, en ella debe estar la clave de la postergación que ha afectado a la condición de ser mujer, ello suponiendo que la relegación al plano doméstico, el privilegio de contacto e influencia en la primera educación de los hijos, la dependencia económica en el marco del matrimonio tradicional pequeño-burgués (dicho en un sentido histórico: período post feudal y pre-industrial, siglo XVII), suponiendo, digo, que todo esto sea una postergación. En otro intento de indagación de esta fuente de origen de la domesticación del ser femenino, la autora ha consignado como "La otra costilla" a su empeño editorial y a su revista de divulgación motriz de labor creativa de mujer, si bien el género femenino no es una condición excluyente de sus publicados. Si una costilla es el origen de la primera "varona", ¿cuál es la otra costilla? De vuelta al mito judeo-occidental, se observa que en el Génesis se dice "Creó, pues, Dios al hombre a su imagen; a imagen de Dios lo creó; varón y mujer los creó". Por lo tanto la creación de ambos sexos es simultánea, a partir del barro. Esta primera mujer paralela y no súbdita del primer hombre es Lilith. Según la leyenda, ésta habría abandonado al primer hombre y luego de eso se produce la extraña generación por partenogénesis de otra mujer a partir de una costilla. Esta mujer se presenta en las leyendas como desafiante, rebelde, provocadora. Es reacia a copular en postura horizontal por ejemplo, ya que no admite estar debajo, dado que ambos fueron creados del mismo elemento. Definitivamente Lilith no es creada de ninguna costilla pero el modo de emplazarla es desde allí: su condición de otra alzada e indócil.

En "Varona" hay una hablante que ejerce estados o ánimos en niveles de habla, más que códigos propiamente, si bien convoca fuentes de tono discursivo diverso: son temperamentos expresivos.

Una primera sección con predominio coloquial se presenta desde el cuerpo, particularmente desde la condición de desangramiento periódico del organismo de mujer y su consiguiente resurrección cíclica. La fecundidad es un juego de costo alto: "Los niños asilados al seno, / el cuento / de un río rojo que te nace y te muere.". La segunda persona retórica para sindicarse a sí misma en un intento de sintetizar la expresión, el lenguaje, con el curso de la sangre: "Amo al verbo / cuando se abre camino / entre los muslos". Ese lenguaje desangrado tiene como contrapartida el silencio que es la cicatrización del lenguaje: "Hay lugares que son silencio, / que dicen / un parto de voces / encadenadas al manojo de alalia, / tumbadas boca abajo.". Esa "alalia" en "manojos" viene a ser una palabra aspirada a flor de labio, en la pérdida del habla que pasa a ser su signo.

Tenemos una segunda sección con uso de insistente vocativo hacia un "Señor" que parece tener el don de asignar culpas. La hablante no se quiere "ésa" que sabe ser, pues se quiere "otra", pero asume que cuando niega, también confiesa: "Que no sea yo, señor, la del espejo / una estampa descolorida  / entre libros mustios.". Hay una historia que ha quedado atrás y como todo episodio vencido implica una muerte, una caída: "Todo el vacío / que llevas en tus ojos / culpa de mi beso / vagabundo. / Que no sea.".

En la tercera sección el espacio de fuga es el mar, una dimensión de aguas seductoras pero amenazantes, como la libertad que condujo a ellas: "muero en los ramos / deshojando soles, / maldiciendo el mar," ; "Soy / la loba en su madriguera de odio, / un grano de arena / en esta playa amarga." ; "el diminuto oleaje de arenas,". De continuo, alternando con los movimientos territoriales y corporales, se renuncia a la filiación de un tiempo, un lugar y una estirpe en la que se vivió señalada, emplazada. Se deja atrás "aquella casa pintada de siesta (...) esos improvisados padres".  No hay reconciliación, no hay alianza en estas líneas.

La cuarta sección es la reescritura de los mitos tenidos por sagrados, reclamando una religión de sacrificios para consignar la identidad de un cuerpo sacudido, recuperado de la muerte, sonámbulo o cataléptico. Se es "Lázara", se es "Job", pero se es también la parrandera, la que hace ruido en la noche y recibe un piedrazo en un foco antes de continuar la fiesta. Aquí se representa un sujeto popular y poblacional que contrasta con un habla devota. La cruz va a la zaga.

La quinta sección es el erotismo engañoso de una hablante despechada, erotismo ejercitado en la trampa como estrategia de apoderamiento. Es la secuencia más lírica del conjunto, con un amplio repertorio de formas para nombrar el amor, los celos, el deseo, la manipulación, la extorsión sexual, el remordimiento, la venganza, la victimización, la insatisfacción, la pérdida de lucidez propia de las relaciones articuladas en base al control del cuerpo, entiéndase, la pareja convencional. Aquí la "varona" no se pretende libre pero tampoco duda en sublimar su dependencia con fantasías místicas. La posesión del cuerpo deseado es similar a la adoración sacramental. Hay un tono vallejiano en esta sección, la más perdurable dentro de este largo discurso de búsquedas: "Llueve y me lluevo y te llueves / esperando la muerte y sus lluvias. / Algo simula el miedo y sus hijos / y no es cierto. Hasta el miedo está lloviendo."

La sexta sección y final es elegíaca y tanática por definición. El leit motiv central de la condición "varona" ya se ha diluido por completo, confirmando que no es un libro conceptual rígido sino abierto. Esa independencia del nudo feminista uniforme que se traza en las primeras secciones, enriquece el total. Así es como las insinuaciones van reescribiendo la historia a partir de la relación con la muerte, con alusiones suicidas, instrumentos de suicidio, duelos, exequias, parientes, amigos, muertos-vivos e imágenes góticas para referir estos ausentes sin género ni lugar preciso, ni siquiera especie, ya que eventualmente ocurre que "Loba y lobeznos rezuman colores de luto.". El libro se cierra liberado de sus nudos pero no de sus miedos.

Otra arista en desarrollo de la poética de Mónica Montero es "Cantos a Olecram", donde un personaje emblemático-utópico es interpelado y convocado para la expresión de un itinerario de sobrevivencias y esfuerzos reconocibles en todo simple devenir humano. Conocer este trabajo no concluido es un privilegio que no nos autoriza a comentarlo en tanto sus textos no sean definitivos, aunque sería una tentación hablar de su magia, su lúcida ternura, su frescura verbal, su energía conceptual, su inteligencia creativa. Baste decir que este proyecto inédito de Mónica Montero y los otros, el comentado y los nombrados, confirman a una voz que se ha hecho a sí misma con seguridad y entereza, declarándose ya una voz poética resuelta que reclama su espacio. Mención aparte es el carisma, la dignidad y belleza de su presencia imposible de pasar inadvertida.



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Enlaces recomendados:

Nota sobre el Encuentro Incluyamos Chile 2014 y entrevista a Mónica Montero : http://malafepiedranegra.blogspot.com/2014/09/incluyamos-chile-encuentro-de.html

Nota sobre "DIÓGENES ALGUNA VEZ TUVO CASA", de Keit Matus, Ed. La Otra Costilla. 2013. Otros aspectos del Encuentro Incluyamos Chile, 2014:
http://malafepiedranegra.blogspot.com/2014/09/incluyamos-chile-2-el-libro-de-keit.html






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