martes, 7 de abril de 2015

MOMENTOS MISTRALIANOS



La Judía Esther



De "Índex" (inédito)
Libro 3: Antifonario
Fragmentos




3ª meditación
 La dama de hierro


Soy maestra de primeras letras. Trabajo con niños campesinos. En verdad les tengo lástima. Tienen los pies azules. El cabello como paja seca. Niños así eran mi pesadilla durante mi infancia. Una vez fui lapidada por ellos. Me gritaban “ladrona, ladrona”. Sí, lapidada como Magdalena. Y no tuve ningún cliente llamado Jesucristo que viniera a rescatarme. Mi padre era un calavera. Quisieron retirarme de la escuela por incapaz. Por suerte la señora Petronila Alcayaga (imagínense a alguien con ese nombre) hizo caso omiso. Las cosas no mejoraron para mí así que empecé a hacerme un moño con el pelo, una especie de bollo, como las judías del Antiguo Testamento. Me creía Esther, esa puta que sedujo a un príncipe persa y lo empujó a pasar por cuchillo a cuanta cosa se moviera en las aldeas cercanas. Yo hago mi propio Purim por la mala suerte que he tenido. Sacrifico pájaros. Una vez me enamoré de un tipo que conducía trenes. Cuando asomaba de su locomotora parecía un titán metido en el Caballo de Troya. Nos separaban 7 años que parecían ir en aumento. Se suicidó. No por mí. Por deudas. Me puse a escribir versos como enajenada. Sonetos. Le agregan dolor a las tragedias. Me propongo ganar un poco de plata con ellos. Me lo merezco después de todo ¿o no? Si alguna vez tengo un hijo pienso esconderlo. En realidad me gustan las mujeres pero como me odio a mí misma las obligo a alargarse los faldones hasta el tobillo. El peor trabajo del mundo es ser maestra de primaria. Cuando tenía 9 años fui abusada. Ojalá ese perro maldito se pudra en el infierno.




11a Meditación
  Servicio Nacional De Menores

  
Caso 1


No sé muy bien mi fecha de nacimiento. Según dicen tengo 12 años. Nací en la casa de mi abuelo. Cuando yo nací mi papá tenía 58 y mi mamá 16 pero a ella le inventaron unos papeles con ayuda de los curas para subirle la edad, porque él es poderoso. Dice que es  Rey en otro país. Cuando llegaba al campo había que decirle Su Majestad. Y le ordenaba a mi abuelo que en la noche le mandara a su niña más hermosa para que lo acompañara en el cuarto. La trataba bien. Vestidos y joyas de oro del Cuzco. Le prometió matrimonio y convertirla en reina. Después que nací nunca más se vieron pero nos mandaba plata. Después me dejaron encargado y mi mamá se fue a trabajar de nana porque tuvo más hijos con otros viejos. Yo soy colorín y tengo pecas. Siempre me molestan en el colegio y me bajan los pantalones porque se ríen de mi poto tan blanco. Me escupen y me quitan la lonchera. Los inspectores dicen que me tienen envidia porque parezco irlandés y tengo las mejores notas, pero a mí me da lo mismo. En realidad yo quería tener amigos. Me metí en la droga por aburrimiento. Me arranqué del internado para volver a mi casa pero no había nadie. Parece que los echaron y vendieron la parcela después del terremoto. Llegué a Santiago el 2012 y empecé a trabajar en los carritos de comida de Pío Nono. Cuando me da rabia me dan ganas de formar un ejército y arrasar esta mierda de país y fundar otro nuevo, para que exista una patria hija del estupro. Toda la culpa la tiene el viejo verde de mi padre. Cuando me pegaban en la calle siempre soñaba que vendría a rescatarme. Nunca he sido feliz. Nosotros éramos de Chillán hacia adentro. Allá es muy tranquilo. Mi apellido es Riquelme.



Caso 2


Tengo 14 años. Desde que tengo recuerdos odio ser tan blanco y tenerlo tan pequeño. Me da vergüenza mear delante de mis compañeros porque lo tienen grande y negro. También me dan deseos y eso es lo que más odio. Me dediqué a estudiar y desde el año 2008 fui el mejor en todos los cursos. Aprendí francés y portugués y puedo recitar de memoria El Barco Ebrio y Tabaquería. Los recito escondido mientras me masturbo. Mi mamá se llama Lucila. Es una vieja loca que andaba con grandes faldones y fumando todo el día. Tiene un aliento agrio a café y tabaco. Colecciona fotos de locomotoras. Me ordenaba que le dijera tía y dormía con su secretaria, una mujer que siempre sonríe y me llevaba galletas a la cama. La quise  más a ella porque pasaba más tiempo conmigo. Mi mamá siempre decía que mi padre era un malnacido. A veces decía que era un fantasma o que yo era hijo del Espíritu Santo porque ella era virgen. Siempre me pedía que le pasara el agua pero no se la tomaba. Decía que era sólo para recordar el gesto. Cuando me escapé dormí en las estaciones, en los vagones vacíos o abandonados. Los guardias me dejaban solo, como a un perro tolerado por la gerencia por ser inofensivo. Siempre encontraba alguien con quien cumplir esos viejos deseos corrosivos. Total en la oscuridad no se nota tanto el tamaño. Pero en verdad he sufrido demasiado. Toda luna es atroz y todo sol amargo. Una vez me encontré un billete rojo con la cara de mi madre pero nadie me creyó. Ella se fue del país porque tenía miedo de que descubrieran sus secretos. Además todos le tienen envidia porque hacía clases sin ser profesora. Nunca me gustó que me obligara a mentir que yo era su sobrino. Ahora estoy acá vigilado pero en cuanto se descuiden voy a colgarme. Ya lo tengo decidido. He sabido que antes de morir, se siente un placer sin comparaciones.



Caso 3


Tengo 12 años y hace poco me explicaron que me cortaron el pellejo del pene por orden de un anciano con la barba hasta el pecho. Cuando nací mi mamá tenía 14. La echaron de la casa por quedar embarazada así que después de mi nacimiento se fue a vivir con un viejo de 60 años que la maltrata pero la mantiene. No sé si él es mi padre o si es el joven rubio llamado Gabriel con el que ella conversa a escondidas. En cuanto me llevaron a conocer el Mall Center me escapé porque me tenían aburrido con los gritos. Mi padrastro siempre se emborracha y empieza a interrogarla sobre quién es el padre de mis hermanos ya que él es impotente y apenas tiene fuerza para trabajar de carpintero. Pero ella se reía y hacía bromas en voz baja con su prima Sara, que siempre le presenta amigos guapos. Por eso siempre soñé con escapar de esa casa y de ese pueblo hundido y apestoso. He conocido muchas personas y hombres buenos que me han protegido. No aprendí a leer ni escribir pero a veces me inspiro y empiezo a inventar unos cuentos largos que la gente se reúne a escuchar alrededor mío y después me dan monedas. Me hice un grupo de amigos que saben manejarse bien en las calles. Roban en la feria, saben apostar, hacen préstamos y cobran el triple. Los que no pagan de verdad lo lamentan. Pedro, mi mejor amigo, una vez le cortó la oreja a un guardia con un cuchillo. Pero mi sueño es aprender magia negra y ser hechicero: caminar sobre el mar, hacer ver a los ciegos, levantar a los tullidos. Quiero vivir de eso y que pase el tiempo hasta que mi madre me crea muerto y aparecer para vengarme por la mala vida que me dieron. Juro que voy a descubrir quién es mi verdadero padre y sólo a él le daré mi respeto porque estoy seguro de que me ama y no tiene ninguna culpa de lo que me ha pasado. Le obedecería aunque me ordenara crucificarme. Por lo demás, siempre manipulo a los adultos poniendo cara de cordero.



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