jueves, 6 de agosto de 2015

NOTAS SOBRE LO QUE LLAMO “PERIODISMO POÉTICO”



Este estilo consiste en una técnica literaria de crear un texto poemático a partir de una experiencia externa proporcionada por un entrevistado, con la cual se articula el texto. La diferencia con cualquier otra técnica de simple investigación periodística usada en un proceso creativo está dada porque en el caso de lo que llamo “periodismo poético” el poema enuncia dentro de su contenido la intervención de un hablante que es interpelado por el autor y por tanto se hace explícito dentro del texto su carácter de diálogo figurado. Es decir que dentro del poema se manifiestan los códigos lingüísticos de la entrevista a través de su título, una contextualización o algo equivalente. Ése es su rasgo distintivo.

El poema obtenido así puede basarse estrictamente en una entrevista real o puede alternar información real con ficticia o puede ser íntegramente imaginario. En todo lo demás sus características son las comunes al texto lírico moderno, es decir, el lenguaje no tiene el propósito de aparecer como objetivo y veraz y no está despojado de figuras, verso, ritmo, metonimias, etc. Su propósito no es informativo si no estético.

El “poema periodístico” está escrito en primera persona y su hablante es figurativo, canalizador de la subjetividad del autor a través de la estrategia de una entrevista simulada.

Este estilo hasta donde tengo conocimiento no ha sido usado jamás con anterioridad y por tanto lo reclamo como una creación propia.

La primera vez que utilicé esta técnica fue el año 2007 al registrar una conversación telefónica en la cual dialogaba con un amigo de entonces sobre las posibilidades de la reencarnación y mi interlocutor narraba en primera persona algunos relatos de sus inciertas vidas pasadas. Grabé esas conversaciones y luego desarrollé algunos ejercicios de texto basados en ella. Finalmente no conservé estos textos ni las fuentes motivacionales de los mismos por desavenencias con lo que llamo “el informante”, apareciendo el primer atisbo de lo que luego he visto que prevalece como un conflicto mayor dentro de este género de creaciones: el problema ético. A partir de este conflicto he comprobado que se pueden dar varias formas de solución según cada caso, todas relacionadas con la cuestión de la identidad del informante. En general tiendo a pensar que a la mayor parte de los informantes no les interesa su historia ni la omisión o exhibición de su identidad real. En muchos casos esta identidad no es más que un ardid para sustentar la estrategia de la entrevista hipotética. Cabe aquí mencionar que los informantes más interesantes suelen ser personas desvinculadas de la actividad artística, gente sin instrucción o que viven en los márgenes de la cultura. En ese sentido el “poema periodístico” es un artificio de élite, que usurpa un espacio socio-cultural y a su vez le abre un flanco débil al ámbito de la poesía culta para que irrumpa una expresión o una experiencia ajena a los esquemas más delimitados de la cultura académica. Parto de la base de que la poesía popular no existe. La poesía es siempre una acción de arte basada en privilegios híper culturales. Por tanto el poema de inspiración popular aparece como un acto demagógico en que el autor ha impostado una voz para darle, cual don iluminado, un rango poético. En lo que llamo “periodismo poético” la barrera está cruda, explícita, en bruto, a partir de la codificación paródica del diálogo periodístico.

Con posterioridad al intento fallido que ya he relatado volví a utilizar esta técnica como un juego personal sin mucho destino, registrando durante períodos esporádicos una buena cantidad de conversaciones que parecían tener capacidad poética germinal. Pero no fue hasta 2009 que empecé a sistematizar esta idea como plan de trabajo a partir de una gran cantidad de archivos de conversaciones con adolescentes en relación a experiencias de vida en los que yo solía inquirir sus recuerdos afectivos y su relación con el mundo adulto. Las confidencias en muchos casos de alto contenido sexual no se hicieron esperar. También pude ver que el ejercicio podía ser direccionado en formas inversamente proporcionales a partir de hacer expreso en el diálogo que mi intención respondía a un plan de creación poética, así como en el texto resultante se hace explícito el código del diálogo. En la mayoría de los casos los informantes se vuelven más francos e involucrados con el procedimiento a partir de esta clarificación. En muchos casos sus posturas corporales cambiaban, sus tonos de voz y el cuidado en su lenguaje. A partir de esta constatación pude ver que la conciencia de estar participando de un proyecto de creación desde la oralidad ponía en función los potenciales líricos de los informantes, así como sus dotes histriónicas espontáneas. La mayoría de los casos, especialmente con los jóvenes, pude observar una intencionalidad particular en la comunicación similar a si estuviesen actuando, en este caso, de sí mismos. Es decir, un personaje que ellos creían ser o sentían que debían ser. Estos ejercicios concluyeron con la composición de la serie “Jerarquías del vuelo”, perteneciente al primer libro “Actas de (Mala) Fe”, la cual fue escrita entre 2009 y 2011 para publicarse el año 2014.


Una segunda fase de esta experiencia creativa es la que corresponde a “Memorial del epicentro” perteneciente a “Zona Cero”, incluido como libro II de “Actas de (Mala) Fe”. En este caso los textos proceden de conversaciones que sostuve con lugareños de la costa de la provincia de Curicó referidas a sus experiencias de vida durante el terremoto, remitiéndome específicamente a esa madrugada del 27 de febrero de 2010 y no a los días o situaciones posteriores. Las entrevistas fueron tomadas con una grabadora de mano en el mes de septiembre de 2010 durante mis visitas a la zona a partir de un proyecto de encuestas de necesidades habitacionales en el que presté servicios. Por lo tanto mi llegada a la zona no estaba investida de ningún valor cultural sino más bien de una carga política, en la medida que los sectores populares, especialmente damnificados por una desgracia, siempre verán a un encuestador de un proyecto del Estado como un puente entre ellos y el poder. A los textos procedentes de esas entrevistas agregué uno totalmente figurativo que atribuí al poeta Américo Reyes, texto que se basa en una conversación muy posterior en la que recordamos esa noche previa al terremoto, puesto que estuvimos compartiendo hasta alrededor de las 2 de la madrugada de esa misma fecha. El texto fue conversado y publicado con su consentimiento. 


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