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domingo, 20 de septiembre de 2015

ALEJANDRO GUTIÉRREZ ENTRE EL MITO Y LA HISTORIA. UNA MIRADA CRÍTICA.


En Revista La Victoria de las Letras, N° 4, Curicó; septiembre de 2015.



Alejandro Gutiérrez nació en Rauco el 20 de marzo de 1905. De entrada debo consignar esta fecha haciendo explícita la discrepancia con otros investigadores de la literatura local, que han señalado como año de nacimiento el de 1908. Esa versión es errónea. Me baso en los archivos de mi abuelo Leonidas Rubio González, amigo personal de Gutiérrez. En una carpeta contenedora de su nunca publicada Antología de Poetas Curicanos (de 1943), Rubio González guardó 4 poemas inéditos de Gutiérrez. De estos sólo dos me parecen dignos de conservarse. En efecto, la poesía de Gutiérrez estaba mermando significativamente en calidad de estilo y contenido hacia sus días finales. La fatalidad excesiva y un cierto aire de personaje melancólico cursi lo abatieron hasta el punto de dejar atrás su hazaña creativa de "Pescador de Estrellas" (1926) si bien no alcanzaron a mediar más de 8 años entre este libro y la muerte del rauquino.

Entonces cabe la pregunta, ¿es Alejandro Gutiérrez una voz poética digna de ser preservada del olvido? En su caso importa su único libro, que se debe tener por todo testamento literario suyo, considerando sus poemas dispersos de difusión póstuma como meras piezas anecdóticas. También importa rescatar el mito urbano, el personaje reflejo de un estilo de vida de provincia a principios del siglo XX, limitado por sus circunstancias pero desafiante a ellas con tenaz inquietud, pese a lo cual fracasó en el intento. Sabemos que fue profesor normalista formado entre Curicó y la quinta región. Pertenecer a la Escuela Normal de Preceptores revestía toda la aspiración de promoción socio-económica de la época, cuando no era reflejo del franco arribismo de los padres de clase obrera, ambiciosos de instalar a sus hijos en la floreciente clase media funcionaria de aquellos años. Ser profesor primario era el premio de consuelo para estudiantes mediocres pero no malos, que no llegaran a convertirse en abogado. Algunos, los menos, habrán sido verdaderos educadores de vocación. Habida cuenta de que don Teófilo Gutiérrez, alcalde de Rauco, era padre de Alejandro, cabe pensar que se escogió la carrera docente como una herramienta de posicionamiento social no ideal pero al menos conforme a las expectativas de la familia más prominente de la aldea. Desde ese momento pesan sobre el poeta la imagen de insubordinado, desadaptado, irreverente, dilapidador de tiempo y recursos, bohemio, calavera.

A principios del siglo XX la Noble y Leal Aldea de San José de Buenavista de Aguas Negras de Curicó es una ciudad semi rural pero con una ligera infiltración cosmopolita. Parte de esa mimetización universal se la dan las Fiestas de la Primavera o Juegos  Florales o festivales de comparsa que se realizan anualmente en los meses de primavera y verano. En ellos tienen una participación prolífica los poetas improvisados o de oficio, mediocres o con talento, jóvenes diletantes y arrogantes, que ven en estos despilfarros provincianos una ocasión de mostrar su cultura distinguida. Alejandro Gutiérrez era asiduo a estos concursos laudatorios de la Reina de la Primavera. Así es como se ha dicho que ganó el certamen del año 1926, cuestión que tampoco es veraz, puesto que ese año el concurso fue ganado por Leonidas Rubio González, cuyo diploma probatorio tengo en mi poder. No digo esto para destacar a uno por sobre el otro sino para dejar sentado que en lo concerniente a Alejandro Gutiérrez ha prevalecido siempre la especulación, la incertidumbre, la leyenda confusa y la invención colectiva.

¿Qué son las "odas a la reina de la primavera"? Son piezas líricas menores que reflejan el gusto por los giros verbales ampulosos y engolados, propios del barroquismo modernista predominante en los cenáculos literarios de provincia, estilo que es además inherente al género laudatorio. Se trata de exaltar la supuesta belleza de la reina de la primavera así como las supuestas bondades de la estación estival, las que son presentadas casi siempre con símiles obvios sobre la naturaleza.

En 1926, a los 21 años, Alejandro Gutiérrez se encuentra residiendo temporalmente en Valparaíso. Allí ha conocido a Luis Enrique Délano (Premio Nacional de Periodismo en 1970) y han publicado en co-autoría el libro "Pescador de Estrellas".  La edición de 78 páginas estuvo a cargo de Imprenta "Más Allá" de la ciudad puerto. En este libro se vierte el influjo creciente de las vanguardias europeas que ya habían marcado su influencia en Chile con la presencia principalísima de Vicente Huidobro, cuya poética renovadora va a alcanzar su máximo punto en 1931 con la publicación de "Altazor". También cabe hacer notar la publicación de "Los Gemidos" (1922) de Pablo De Rokha con el cual el poema en prosa whitmaniano ya entra resueltamente a las formas expresivas contemporáneas. Sin embargo en los ambientes provincianos predomina el gusto modernista, que fue renovador hacia finales del siglo XIX y primera década del XX, pero ante la irrupción del dadaísmo en 1916 ya ha quedado obsoleto. En la poesía chilena que siguen haciendo los consagrados -hombres de edad ya madura como Pedro Prado (1886-1952) o Diego Dublé Urrutia (1887-1967)- el molde clásico del modernismo se observa tanto en la métrica como en los temas, tendientes a un tremendismo de cliché aún decimonónico. Mirado desde ese punto de referencia, debemos decir que la poesía de Gutiérrez posterior a "Pescador de Estrellas" ha retrocedido estéticamente, ha encogido sus pretensiones.

El saldo a favor de Alejandro Gutiérrez es la forma en que logró imprimir a un colectivo un sentido de pertenencia en relación a su nombre, con una vida tan fugaz y una obra tan magra. Ese don de "poetizar" más allá de su legado en palabras es un mérito suyo compartido con la necesidad social y cultural de la ciudad que lo recuerda, hambrienta de mitos a los cuales aferrarse para suponer que una vida puede ser más auténtica e intensa que la que nos toca vivir, aunque en esa misma medida, se paga un precio más alto por esa aspiración a vivir ya no desde sino en el territorio permanente de la poesía.


***

Alejandro Gutiérrez
2 poemas inéditos




EL VATICINIO


Y extendió la baraja en el verde tapete,
la maga maldita me predijo el futuro,
al azar escogió con la izquierda tres naipes
tres espadas, cada uno con cruz en el puño.

Me miró fijamente y trazó en el vacío,
con el índice diestro unos signos extraños;
descifrando las cartas predijo mi sino
con frases de fuego que crisparon mis manos.
Al oír de sus labios el brutal vaticinio
estrujaron mis dedos, histéricamente,
la baraja, y arrojela al tapete sombrío,
y le dije a la maga, por tu vida te pido,
me digas si es verdad lo que has dicho.

Descifrando la bruja otra vez los tres naipes
arrancó de las sombras mi futuro destino.
Yo ansioso devoraba las frases siniestras
que una a una salieron de sus labios malditos.
Oh poeta, me dijo, estos signos extraños
me dicen que serás desgraciado en la vida,
no tendrás un amigo que te tienda la mano,
ni un amor, y por ella... serás traicionado
y la pena te hará como a muchos, Suicida.



ERAMBE


Dime tú, qué silencio no habló mi palabra
y en qué angustia nocturna no quedó mi sollozo?
Tienes toda la fiebre de mi asalto y mi beso
y mi canto de muerte se repite en tus ojos.

Amor que fuiste como la semilla que no fecundó el surco,
¿En qué muelle de pena no amarraste tu pena a mi grito?
Faro de tempestad. Buzo de la muerte. Campanero fatal, ¿qué cementerio
no poblaron mis muertos ebrios de infinito?

¿Lo que fue? ¿Lo que queda? Nada,
sólo mi canción de pescador viejo, entristecido,
o el viento marino triturando mi llanto salado,
o en el pasado sosteniendo las columnas de mi canto maldito.


Comentario a 2 poemas inéditos


"El Vaticinio" es un poema de carácter narrativo, con rima y métrica irregulares, adjetivaciones reiterativas y un hilo argumental preciso: el hablante relata cómo una maga o vidente le predice su ruina y su suicidio. Con este texto Alejandro Gutiérrez refleja que la ideación de autoeliminarse estaba en sus preocupaciones mucho antes de poner fin a su vida. Sobre la cuestión del suicidio hay tantos vacíos como sobre los demás aspectos del personaje y el destino mismo del cuerpo es desconocido. Si hablamos de mala suerte, se diría que la predicción de la oscura agorera se quedó corta.

"Erambe" es un poema en cuartetas irregulares con un estilo modernista y un contenido tremendista que, no obstante el artificio, refleja un temperamento vencido por la fatalidad. Su título corresponde a una rareza: una flor muy poco conocida, de propiedades ornamentales y medicinales, y un nombre de mujer, muy poco empleado.

Comparsa en las "Fiestas de la Primavera" de 1927 en Curicó. Puede verse a Alejandro Gutiérrez el primero arriba a la izquierda y abajo a la derecha Luis Enrique Délano y Leonidas Rubio González.





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