martes, 8 de septiembre de 2015

CINE DE IVÁN NOEL O LA INFANCIA BAJO AMENAZA



Un supra argumento maniqueísta cruza horizontalmente todo el cine de Iván Noel (Francia, 1970). El relato es informado por la confrontación metafísica entre una fuerza diabólica o pesadillesca  representada por el mundo adulto y una fuerza angelical representada por el mundo infantil y pre-adolescente. Esta condición angelical implica una inocencia salvaje y una tensión sexual permanente, un estado de urgencia, de pulsión creativa, de pasión caótica y libre. No es una infancia asexuada o controlada bajo la norma del "buen comportamiento" sino una infancia que mide su territorio con crueldad, con narcisismo, con fragilidad irresponsable y con curiosidad experimental atrevida. Es el universo psíquico del onirismo y los sentidos primarios, vernáculos, atávicos; una interpretación de la realidad bajo el prisma de lo pre-racional, la visión poética en estado puro, la clarividencia, la expansión de la conciencia acicateada por el principio de dominación y la búsqueda de atención y placer. Por su parte el mundo adulto es impotente, embustero, articulado en base a la trampa, la traición, la enfermedad y la normatividad represora. Los niños no son educados sino domesticados, sometidos; son emocionalmente esclavizados. Ellos responden con la rabia, el odio, la manipulación, la ruptura, el estado salvaje.

Más que el niño vulnerable en estado puro el personaje central de Iván Noel es el pre-adolescente enérgico en el comienzo de su despertar sexual. Los personajes son caracterizados por actores o actrices que movilizan modelos estéticos de perfección andrógina, cabellos largos, ojos intensamente claros, miradas resueltas, intimidantes, cuerpos de género indefinido. Esta elección estética no es casual. Apela a una movilidad de representación sexual y simbólica que se nutre del mito y la tradición occidental, donde los patrones visuales del mundo angélico son definidos por rasgos andróginos y étnicamente blancos, como procedentes de una edad dorada, donde la representación suprasensorial y paradisiaca está marcada por la belleza y la edad prevalente de los íconos de representación angélica es la pre-adolescenia. Iván Noel juega con esta asociación inconsciente predominante para instalar un personaje semi-niño, semi-ángel-semi luciférico que es asediado por el inframundo del adulto corrompido por lo racional y lo normativo como proyección-introyección de lo enfermizo.

En "Vuelve" (2013) por ejemplo, el personaje principal de nombre angélico emblemático, Gabriel, se debate entre las visiones de los muertos escondidos en el huerto del ex-monasterio que salen a la superficie a interpelarlo así como la madre sustituta vuelve de la muerte a controlarlo, y por otro lado una estructura de aparente orden representada en la administración del lugar posibilitada por la expulsión de los monjes narrado ambiguamente con la hipótesis de un crimen masivo a manos del padre. Por otra parte la madre sustituta, Sofía, es posesiva al nivel de buscar una relación incestuosa con Gabriel, que ignora ser hijo adoptivo. Ella representa la descomposición y la agonía a través de su síndrome de Cotard, su idea obsesiva del hijo muerto y putrefacto en sus entrañas y finalmente su suicidio anunciado con la identificación del pantano como lugar de permanencia. Ella se volverá un engrama en la percepción de Gabriel a través de visitaciones sugestivas, autoagresiones y automatismos lesivos. La instalación del sentimiento de culpa en Gabriel viene de la protección de la madre más allá de su muerte y la invención de un Dios castigador y condicionante, que premia la obediencia. El resultado en este caso es desolador, con un personaje central que pasará, como su símil mítico luciferino, de lo angélico a lo demoníaco a través de los sacrificios rituales. Esta revisitación del cine de terror recurre a algunos lugares comunes del género, pero conserva la línea de simbolismo psíquico a través del semidesnudo del protagonista y su herida en el costado a manera de estigma crístico. Aunque pierde en credibilidad, gana en dramatismo, que es lo que le sirve a Noel para su construcción de mundo. A este director no le interesa ser creíble sino ser veraz, es decir, ir hacia algo que si bien puede no ser posible, es perfectamente admisible en proporción al drama psíquico que lo propicia.

En el film "En tu ausencia" (2008) por su parte la relación entre Paco el forastero y el niño Pablo busca jugar permanentemente con las asignaciones de roles y sentidos de representación sexo-dominantes propias del mundo adulto, que tergiversan los diálogos, resitúan la imagen física y propician la tensión sexual en todo el relato, a un nivel en que el desenlace del conflicto se presenta ante el espectador como un ardid similar al que afecta a Pablo dentro del relato, en lo que aparece como una comedia de equívocos y suplantaciones, una obra maestra del engaño. Cabe destacar la arriesgada naturalidad con que Iván Noel expresa la atracción homoerótica, posesiva y celopática de parte de Pablo hacia el forastero, sin rasgos culposos y lejos de todo morbo, presentada como un impulso de inocencia irresponsable y precozmente autodeterminada. Cosa similar ocurre con su amiga Julia, la cual busca la acción sexual de manera resuelta y caprichosa, erotizando cada aspecto de su intervención en el relato. Otra historia paralela de este film sitúa transparentemente la doble moral e hipocresía del mundo adulto a través del personaje del cartero, que vigila y estigmatiza la amistad del forastero con el niño Pablo no dudando en levantar sospechas calumniosas hacia la relación de ellos, pero a la vez no duda en consumar reiteradamente los abusos sexuales hacia la joven Julia. Otro acierto de esta obra es la musicalización y la plasmación del dialecto andaluz con uso de jergas y expresiones que convierten el registro en un modelo de naturalismo y edición planificada en perfecto equilibrio.

El cine de Iván Noel está demasiado cargado de significaciones. Quizá si demasiado inteligente, demasiado lírico. Es de un flujo simbólico que podría ser agotador sino fuera por la espontaneidad de los actores y la bien lograda plasmación visual, con uso de textura de video alternada con alta resolución para dar una naturalidad realista que contrasta con el argumento siempre de ficción altamente elaborada. Hay algo teatral en el cine de Noel, casi shakesperiano, o entendido como arte total, de poesía aplicada, de drama psíquico surrealista intensamente logrado y sutilmente paródico de la tragedia griega.

Otro tanto podría decirse de "Brecha" (2009), "Ellos volvieron" (2014), "Limbo" (2013) o "Primaria" (2010) y mucho más cabe esperar de "Rodillas Quemadas", cuyo estreno en el 2016 probablemente llevará al extremo las coordenadas de este cine que punza con valentía los parámetros convencionales sobre la inocencia, la precocidad y el fracaso de la normatividad adulta frente a la energía creadora del instinto, la emoción y la imaginación pre-adolescente. Es la infancia y la pre-adolescencia como terreno amenazado por el experimento social, la utilización sexual, el maltrato, la incomunicación y la negligencia. Esta es una propuesta independiente totalmente transgresora de los valores del actual cine hispanoamericano y se encuentra en pleno desarrollo de una nueva mirada hacia la construcción de visión de sociedad desde su segmento más vulnerable y menos atendido, el único que no puede organizarse políticamente para defenderse por sí mismo.




José Lafita Narbona en "Brecha" (2009)


Gonzalo Sánchez en "En tu ausencia" (2008)
Renzo Sabelli
Valentino Vinco y Malena Alonso en "Rodillas Quemadas" (en producción)


"Primaria" (2010)
Francisco Alfonsín




















Renzo Sabelli en "Vuelve" (2013)


Enlaces recomendados:

Tráiler de "Ellos volvieron":

"Vuelve", film completo:

"En tu ausencia", film completo:

Tráiler de "Rodillas quemadas":

"Brecha", film completo:

"Primaria", film completo:


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