domingo, 27 de diciembre de 2015

DOS POEMAS NARCISISTAS DE "INDEX"

Índex,
Ediciones Etcétera, Tulio Mendoza editor,
Concepción diciembre 2015



 COMPOSICIÓN DE LUGAR PARA UN NIÑO DESVELADO



 En el lugar menos visitado del estanque
                                               el tritón bosteza.
Juega con su penecillo imaginario
cuando los otros seres abandonan la mente
vaciando la realidad desde adentro.
Persiste en gozar de los finales alternativos
que posibilita su cuerpo estimulado
por los órganos invertebrados de su espíritu.
Sabe que hay un sitio paralelo
donde su mitad de arriba es pez
y su mitad de abajo, humano
como en los cuadros de Brueghel El Viejo.
Tiene brazos imaginarios en ese refugio
para jugar por fin con un verdadero penecillo
y las sombras son blancas allí
y las flores de raíz más obsequiosas,
                                               y el cielo sin nubes
es más fácil de rayarse en el agua.
Ser feliz no es gratuito:
todos los días un pájaro se estrella
contra el muro electrificado
recordándole que los deseos no tienen escapatoria
mientras en el mundo de las correspondencias
puede salir con pleno albedrío
pero no tiene a dónde ir
ni está capacitado para ser recuerdo de alguien.
Cuando amanece hay que evacuar el corazón del estuario.
Con la luz cenital se define la vergüenza.
Sólo los reflejos enamorados de sí mismos
permanecen en la orilla.
Pero el tritón se queda en su islote
languideciendo por los besos de Narciso,
el único amigo fiel que vive en la ignorancia
del peligro de extinción que acecha a las criaturas
soñadas por los niños que odian la escuela.

greco-latino
















Fuente: Sitio Ares Cronida; autor desconocido
































EJERCICIOS DE NARCISO


Ya sabe lo que ocurre pero no escarmienta.
Se entrega al espejo confiado en sus artes
de consumado nadador, de carnada irresistible
para un simulacro que siempre se reinicia
en otra partida de desearse con la misma manivela
y escapa cada vez más inconforme
pero más hábil en estrategias para conformarse.
No ve los helechos de la orilla;
es inmune a las toxinas del nenúfar
demasiado fragante para la vida cotidiana.
Deja caer su única prenda y posa creyéndose inmóvil,
obtura el cuadro sabiéndose esquivo
y en la desnudez sobrante pone algo suyo
para volver a reclamarla cuando emerja
sucio de belleza arrebatada al agua de pantalla plana.
Luego venderá el encuadre o se dejará robar
en la red de pieles virtuales donde peor lo conocen.
Allí hay un nombre descarado para él, pero cuando aparta
el vaho del espejo o las hojas del brocal del pozo
sólo escucha el eco de palabras que no ha dicho,
ese llamado que siempre lo conquista
porque es imposible resistir las promesas imposibles.



*****

Nota: NARCISO en el mito:

Según cuenta Ovidio, Narciso desde el momento de nacer fue de una belleza deslumbrante. Su madre lo llevó ante el vidente Tiresias y le preguntó si el niño tendría una larga vida. El augurio fue que la tendría “a menos que se enamorase de sí mismo” pues siempre llevaría la carga de no hallar otro u otra más bello que pueda merecerlo. Sobre el modo en que se cumplió este mal presagio se cuentan dos versiones. Cuando contaba 16 años pudo pasarle alguna de estas cosas, o talvez ambas:

1.- La ninfa Eco había sido condenada por la diosa Hera (por otros asuntos luctuosos pertenecientes a otro mito) a repetir siempre las últimas palabras de lo que escuchaba. Narciso fue al bosque y preguntó en voz alta: “¿Hay alguien aquí que sea digno de mi belleza?” a lo cual la ninfa respondió “belleza, belleza”. Al verla Narciso la despreció por encontrarla insuficiente, además de su incómodo designio de repetir las palabras, lo cual hacía confusa la conversación. Némesis, la diosa de la venganza, decide castigar a Narciso y lo hace prendarse de su propia imagen, de suerte que el joven quedó hechizado al contemplarse en la orilla del río, al punto que va en busca de sí mismo y cae al agua, ahogándose.

2.- Aminias, un joven del mismo pueblo, declaró su amor al incomparable muchacho. Fue rechazado una y otra vez por el inconforme, pero cada tanto Aminias insistía en su proposición con el mismo entusiasmo. Como un modo de resolver el asunto y poner a prueba al pretendiente, Narciso le entrega una espada y le desafía a que se mate si es que el amor que dice profesarle es tan intenso y verdadero. Aminias no ve otro modo de ser fiel a su palabra que ejecutando el suicidio pero antes maldice a Narciso condenándole a enamorarse de su imagen con la misma intensidad que él lo ha amado. Narciso incapaz de separarse de su imagen habría muerto de sed con tal de no acercarse a beber de la orilla para no dañar su reflejo.

Según ambas versiones, del lugar en que cayó Narciso nació la flor que lleva su nombre.



***

En la gráfica contemporánea de vanguardia cabe destacar el trabajo del fotógrafo y diseñador David Vance con la colaboración del modelo Asthyn Long. Es una secuencia inspirada en el mito con composiciones que articula en arte pop para la inserción del color y del máximo aprovechamiento visual del cuerpo y el rostro. Apela a un código de belleza universal andrógica, sutilmente homoerótica, con atmósferas de protagonismo icónico del personaje y el micro relato de su tragedia muy bien representadas en un diseño unitario, antropocéntrico y esteticista.








Otros Narcisos en el arte:

'Eco y Narciso', óleo sobre lienzo de John William Waterhouse

De Aanthony Gayton

De Conda da Satriano

Domenico Scarlatti

De Caravaggio


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