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sábado, 23 de enero de 2016

"HISTORIA SECRETA DE CHILE", EL BOOM DEL CAHUÍN Y LA CULTURA WIKIPEDIA


Algunos opinan que el peor escritor de Chile es Rafael Gumucio. Frente a la crítica literaria académica y los lectores más exigentes ha sido Isabel Allende considerada la peor durante décadas. Una vez escuché decir a Patricia Espinosa en una conferencia (no recuerdo la fecha exacta pero fue en el marco del Encuentro Literario ENECH, octubre de 2013) que "Pablo Simonetti debe ser una de las personas que escriben más mal en Chile, habiendo muchas". Personalmente creo que Volodia Teitelboim tiene un sitio de honor en esa lista y sin mencionar todos los "poetas" que podrían anotarse. Pues bien, creo que todas las alternativas anteriores son razonables, pero me atrevería a afirmar que Jorge Baradit debe fungir sin disputa en ese lugar descollante en la lista de los peores escritores de Chile, o al menos su más reciente libro "Historia Secreta de Chile" debiera estar sin dificultad entre los peor escritos de la historia chilena.

"Historia Secreta de Chile" (en adelante HSCh) es un libro hecho a la medida de la cultura pop y la avidez por las teorías de conspiraciones. El género de la cripto-historia y las especulaciones basadas en hechos controvertibles de la historia oficial han encontrado su nicho comercial hace al menos 50 años, desde la publicación de "El Retorno de los Brujos" (Le matin des magiciens", Louis Pauwels y Jacques Bergier, 1960). En el caso de Chile el escritor paradigmático de esa corriente ha sido Miguel Serrano. El prólogo de "Historia Secreta de Chile" parece una composición escolar tomada del estilo de estos referentes ineludibles del género. El remedo caricaturesco del estilo conspiranoico de Baradit no elude sus tributos, pese a que bien podría esconderlos ante el riesgo de imagen que involucra citar o parafrasear autores de extrema-derecha. Sin embargo en la bibliografía cita "Memorias de Él y Yo, vol. I" (1992) de Miguel Serrano. Es uno de los escasos libros reales citados por el autor. 22 de las 46 referencias bibliográficas son páginas web. No es casual. El lenguaje de Baradit, el estilo, los temas, los propósitos de su libro son inherentes a la cultura de divulgación estilo Wikipedia. Es literatura de estereotipos, de lectura rápida y lugares comunes hasta la saciedad. Su prosa está compuesta de frases anodinas, estructuralmente básicas, pobres, predecibles. Es un libro de cultura expres dentro de un mercado de curiosidades. Es literatura televisiva, de magazine.

Antes de continuar debo aclarar que no he leído el libro completo porque considero que un escritor/lector que se respete no puede permitirse ese mal uso de tiempo. Lo comento únicamente movido por un impulso de conciencia ante lo que me parece una impostura peligrosa. En segundo lugar escribo este comentario porque se me facilitó la situación a partir de que un amigo adquirió un ejemplar revendido de este libro. De otra manera no hubiera caído en mis manos.

Según se puede saber en informaciones allegadas al mercado editorial chileno, este libro alcanza los primeros índices de ventas en categoría no-ficción. Igualmente  importante es consignar que el autor presenta el libro como resultado de una "investigación". Aquí salta la primera inquietud que plantea este libro: no responde a la estructura ni al lenguaje ni a la metodología de la investigación periodística. No cita fuentes dentro de las crónicas (que se proponen ser artículos o reportajes), no apoya sus aseveraciones o interpretaciones en hechos fiables sino en un tono especulativo, en voz narrativa omnisciente, con aprovechamiento de tópicos que son ampliamente conocidos, que ya han sido contundentemente investigados por otros, respecto de los cuales no agrega nada, salvo la intriga, el intento de tensión policial, figuras retóricas y nada que no sea recursos literarios. Por lo tanto no es un libro de investigaciones sino un fallido libro de cuentos, mala prosa miscelánea, discursos ideológicos disfrazados de argumento histórico. Se expresa a partir de un lenguaje de chisme, de pasillo, de voceo popular, como si estuviera copuchando con un vecino en el almacén de la esquina. Así mismo habla el autor (según vi accidentalmente en un programa de televisión nocturno): atropellada y puerilmente, entre el balbuceo y la memorización, como un liceano que diserta frente a su curso un tema medianamente aprendido. Así mismo escribe.

Al detenerse en el factor ideológico cabe observar que el contenido de HSCh es un esfuerzo denodado por crear un nicho izquierdista dentro del gran mausoleo comercial del género de "conspiraciones" que suele ser políticamente independiente, reñido con las militancias. Es un tipo de texto que parafrasea el estilo de los grandes referentes contraculturales del género (como los que he citado en el segundo párrafo) pero en su esfuerzo de cultura populista busca identificarse con una percepción que es convencionalmente de izquierda política. En ese esfuerzo se muestra acrítico de la historia oficial de la izquierda, con giros expresivos burdos, que rayan en lo panfletario, que los verdaderos militantes o la intelectualidad izquierdista acostumbrada ya ha desechado por innecesarios. El lenguaje de Baradit en su aspecto político aparece como recargado, nervioso, impostado, demasiado dependiente de viejos clichés que le permitan un visado social, una especie de certificado de buena conducta ideológica. No sólo es un lenguaje políticamente correcto sino que es conservador a ultranza, con el que pinta un cuadro maniqueísta con los buenos que quieren cambiar el mundo para imponer la justicia y los perversos reaccionarios que quieren detener a los idealistas por pura maldad o ambición. Bajo ese prisma está escrito, por ejemplo, el artículo "La internet de Allende", casi como un cuento de hadas y brujas. Un cuento en código de farándula, por supuesto. Cuando concluye su resumen escolar de la investigación de Edén Medina (2013) sobre el intento de control de la información y la economía centralizada bajo el gobierno de la UP, lo dice de este modo, al más puro estilo Disney:

"SYNCO es otra de las interrogantes que penden sobre la conciencia de nuestro país. ¿Qué habría pasado si hubiera sido puesto en funcionamiento? La respuesta nunca la sabremos; quizás nos habríamos convertido en la nueva Camelot de la cibernética. Santiago como un temprano Sillicon Valey, quién sabe." (sic)

Sólo falta agregarle un emoticón guiñando un ojo y por supuesto tendría 3000 likes en facebook. El populismo es llevado al extremo en las 2 páginas y medias de dedicatorias que aparecen bajo el título "Memoria". Un colofón coherente, en todo caso, con un opúsculo donde prevalece el tono frívolo, melodramático y los clichés llevados al extremo de lo exasperante.

Dentro de este desastroso panorama quisiera detenerme en el artículo "La conspiración de la Virgen de Pañablanca" por ser tocante a un tema que conozco al detalle, puesto que durante los años 2014 y 2015 he investigado este episodio en el marco de un proyecto creativo que en su última etapa contó con el respaldo del Fondo del Libro y la Lectura. Todo cuanto he dicho más arriba sobre el estilo de este autor creo que puede graficarse en el primer párrafo de la crónica sobre el controvertido vidente de Peñablanca:

"En 1983, Chile estaba convulsionado. La terrible crisis económica, los niveles de cesantía históricos y la represión política de un régimen militar, que simplemente mataba a sus opositores, tenían al país al borde de un ataque de nervios." (sic)

Hasta los signos de puntuación están mal empleados. Pero lo peor no es eso sino el tono de caricatura con que el autor va creando este mundo bipolar de buenos y malos con apelación a una retórica de opereta, digna del comienzo almodovariano de su crónica:

"Quizás era cierto, porque a este país no venía nadie en esos años, ningún político, ningún artista, ningún grupo de música importante, ningún escritor decente se acercaba a nuestras fronteras pestilentes; estábamos solos y abandonados en el sur del mundo, encerrados en una pieza estrecha con perros salvajes, y nadie nos venía a ayudar." (sic)

Esta saga de metaforones y adjetivaciones grandilocuentes parece tener una doble intención de ironía. Es inverosímil por sí sola. Hace resbalar al narrador entre la consigna y la parodia. Hay un nivel de habla que se vuelve confuso entre la presunción de objetividad y el humor negro. ¿Puede tomarse como un argumento político? Si es tomado por tal habría que entrar en la dinámica maniquea y moralista que propone. ¿Qué es un escritor "decente"? Naturalmente salta a la memoria que Jorge Luis Borges visitó Chile en aquellos años y por tanto el juicio implícito nos está declarando que Borges sería un escritor "indecente". ¿Se puede discutir en esos términos? ¿Qué es "grupo de música importante"? (Recordemos que el grupo Los Jaivas retornó al país en ese período y el grupo Congreso jamás salió de Chile.) ¿Quién habla en ese párrafo? La expresión "nuestras fronteras pestilentes" ¿está pensada desde el narrador, desde el lector, desde lo que el autor presume que el lector quiere leer, desde un tercer narrador tácito que ironiza? Esta incógnita prevalece durante casi todo el libro por las impericias estilísticas del autor y está llevado al extremo en la descripción-caricaturización de Miguel Ángel Poblete:

"Un niño abandonado a los dos meses de nacido que registró conductas erráticas en todas las instituciones en las que se refugió. Que durante un año personificó a la Mujer Maravilla, que durante otros tantos meses se creyó Tarzán. Que fue diagnosticado con megalomanía histriónica y 'conductas homosexuales', tendencias suicidas, inclinado a impersonar imágenes femeninas y consumidor de cuanto químico pudiera embotarle la mente para calmar los animales desbocados que le pateaban la puerta de la psique." (sic)

Pasemos por alto el uso del inexistente verbo "impersonar" en lugar de "personificar". Detengámonos en la declaración, que está tomada casi textual del artículo del 28 de abril de 2013 firmado por Leonardo Riquelme en el sitio web "Soy Chile", mismo que se cita como referencia en la bibliografía. En este artículo el cura Jaime Fernández declara:

“Él tenía megalomanía histriónica, que es una tendencia compulsiva a actuar. Fue elegido con pinzas. Los hermanos canadienses que lo tuvieron en un orfanato me trajeron álbumes y me mostraron cómo desde chiquitito había estado siempre actuando. Un año entero fue la Mujer Maravilla. Otro fue Tarzán. Siempre estaba personificando a alguien”.


Recordemos que el cura Fernández encabezó una "investigación eclesiástica" por encargo del Obispado de Valparaíso con el fin de comprobar la veracidad de los hechos de Peñablanca desde el punto de vista de la Iglesia. Como es de conocimiento público, esta investigación concluyó desacreditando la aparición de la Virgen con el efecto de descalificar el rol de vidente de M. Á. Poblete y la orden ecuménica de apartarse de todo acto en relación a este fenómeno. La citada descripción de M. Á. Poblete hecha por el autor de HSCh también resume declaraciones contenidas en el reportaje del programa "Contacto" emitido por Canal 13 Televisión el año 2002 cuya información se encuentra dispersa en distintos sitios de internet y no es citada en la bibliografía. En este reportaje se cita a su vez un informe social de Poblete datado en 1980, en el que se declara:

"El menor presenta claras tendencias a la homosexualidad, llegando en varias oportunidades a vestirse y pintarse como mujer, lo que trae consigo la burla de algunos niños y la admiración de otros, como los más chiquititos..."

Se hace evidente que en la cita anterior se está haciendo una mezcla confusa entre "homosexualidad" y conductas asociadas al travestismo o el transformismo, máximo cuando la Segunda Comisión Episcopal para el caso de Peñablanca se permitió afirmar que:

"Miguel Ángel tenía varios rasgos que los podríamos llamar histeroide. El histrionismo con el que actuaba, es parte de la tendencia a la histeria".

Cito estas referencias con dos objetivos:

1.- Probar que J. Baradit ha entrado a saco lleno en diversos reportajes que no le pertenecen, que repite de manera mecánica, mal hilada y sin ninguna rigurosidad metodológica, esto es, básicamente, parafraseando sin jamás citar las fuentes directas.

2.- Dejar sentado que J. Baradit utiliza la condición transexual de M. Á. Poblete del mismo modo que lo hizo la Iglesia Católica, asimilando esta identidad sexual en forma confusa con homosexualidad (que no es lo mismo) y haciendo de este rasgo de personalidad de Poblete un síntoma de anomalía psiquiátrica.

Por otra parte cabe preguntarse ¿qué objeto tiene este perfil de enfermo mental que Baradit hace de Poblete para descalificar las apariciones de la Virgen si, en rigor, es obvio que no existen apariciones verdaderas de ninguna Virgen? Con esta interpelación busco insistir en cuanto a que el lenguaje y el trasfondo ideológico de HSCh lejos de ser rupturista es conservador, es violentamente descalificador y arbitrario, servido de artificios retóricos de mala prosa y alardes ideológicos de pose televisiva, de cultura chabacana, de trending topic, de boom comercial en la era del twitter y el chat, con ese tipo de sintaxis bastarda, con ese tipo de contenido light, de consumo rápido, de píldora cultural, farandulero, inconsistente y burdo, similar al lenguaje del mediático cura Jaime Fernández, inspirado en el lenguaje de la Santa Inquisición moderna que le tocó encabezar. Ni falta hace decir que todo delirio mesiánico, toda orden religiosa, toda fe incondicional a cualquier Iglesia es un rasgo de conducta potencialmente psicótico. Lo que parece ocurrir en este caso es que el autor del libro que comento tiene una fobia difícil de disimular hacia M. Á. Poblete. Vuelvo a citar "La conspiración de la virgen de Peñablanca":

"Afloraron conductas homosexuales que había tenido reprimidas y besaba, 'con amor fraternal', apasionadamente a sus amigos en el cerro. Usaba pelucas, usaba disfraces cada vez más extravagantes (…)".

Cabe destacar que Baradit, que jamás usa la cita referencial directa ni notas a pie de página ni fuente alguna, pone entre comillas la expresión "con amor fraternal" para crear la percepción de que se trata de una información fundada. Puedo afirmar que en ninguna de las fuentes que se pueden consultar sobre este tema es posible encontrar alguna que utilice esta expresión textual. La escena en todo caso, sí tiene testimonios, pero no existe nadie, absolutamente ningún investigador o testigo, que haya empleado esta expresión. Es decir que los mencionados besos debieron/pudieron haber existido pero su contextualización bajo el concepto entrecomillado sardónicamente (de nuevo el narrador omnisciente fallido, confuso) no consta en ninguna fuente y más bien parece tender hacia una lógica de exposición pública al borde del linchamiento, o como decimos en Chile: el cahuín. Es una suerte de "mentira verdadera" de las que tanto gusta el autor. La ridiculización homofóbica queda de manifiesto, de ese modo, a la vista en cuanto treta narrativa artera, alevosa y solapada. El mensaje entrelíneas es francamente lesivo para el lector influenciable, particularmente en el estrato juvenil, donde este autor ha tenido su más sonado mercadeo, incluso bajo el auspicio del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes. ¿Cuál es el aporte de estas alusiones en el relato? ¿Un Miguel Ángel heterosexual habría sido menos "histérico e histriónico"? ¿Un Miguel Ángel heterosexual o fingidamente asexuado como los santos tradicionales habría hecho más creíble la absurda idea de la aparición de una Virgen? ¿Qué finalidad cumple la mención de la condición "homosexual" de M. Á. Poblete dentro del acopio de supuestos trastornos (nunca fue evaluado por un profesional independiente y capacitado en diagnósticos psiquiátricos) que enumera el autor de HSCh?

En el caso de Miguel Á. Poblete ocurre una especie de paradoja epistemológica. Se le exige credibilidad para sostener algo que es de por sí y en sí mismo imposible/increíble: las apariciones de la Virgen. En la política, en el cine, en el rock, en el jazz, en el arte en general, en el fútbol (aunque me declaro ignorante sobre ese tema) está lleno de personalidades histriónicas, querulantes, mesiánicos, psicóticos, drogo-dependientes, alcohólicos, etc. Ya he dicho en otros artículos de este blog que, a mi juicio, Poblete fue una especie de artista-performances sin conducción adecuada, marginal y sin suerte. Pero tanto a la Iglesia como a la mala prensa de izquierda bien que le ha servido el personaje.

El día 2 de octubre de 1983, el padre Jaime Fernández Montero, hace la siguiente declaración a la prensa (recogida en diversos medios: Diario La Tercera, El Mercurio, Radio Cooperativa, Radio Minería, entre otros:

“Voy a entregar documentos para sanear muchas de las cosas que se han dicho. Que era epiléptico, drogadicto y otras estupideces. Yo creo que hay que parar eso y ojalá, y esto se lo digo de manera oficial, que no se le ocurra a ningún otro diario colocar una cosa así, pues yo entonces lo voy a defender, importándome un pepino si él ve o no ve a la Virgen. Yo pienso aprovechar esto pastoralmente. Si hay tantos católicos creyentes que están afluyendo allí, hay que aprovecharlos para evangelizar y conducirlos a Dios”.

Poco menos de un año después es emitida la declaración oficial del Obispado en la cual se desacreditan las apariciones (6 de septiembre de 1984) basándose precisamente en las "investigaciones" hechas por el vicario Fernández. El giro entre una y otra posición es la verdadera "historia secreta" que a cualquier historiador o periodista serio debería interesarle, incluso al más improvisado de los cronistas, como es Baradit, que se limita a repetir y remedar a la prensa alineada.

Debo aclarar que la citada crónica incurre, además de los despropósitos señalados, en una insoslayable falta a la verdad cuando dice:

"Ese mismo año, pero en enero, un grupo de ancianas subió nuevamente al cerro El Membrillar acompañadas esta vez quizá por el único sacerdote que se mantuvo fiel a las visiones de la Virgen de Peñablanca, expulsado de los jesuitas por esa razón, Miguel Contardo." (sic)

La expresión "un grupo de ancianas" cumple la función de descalificar el grupo de personas que hicieron la peregrinación en esa oportunidad, muy al estilo del autor, con esos códigos implícitos subliminales y virulentos que suele usar: se trata de inferir que el grupo que asistió sólo pudo estar integrado por personas decrépitas y vulnerables, y por definición, atribuirle a la "ancianidad" esa condición. ¿Cómo sabe Baradit que sólo se trató de "un grupo de ancianas"? En las fotografías pueden verse familias completas, mujeres y hombres adultos jóvenes y niños del lugar (que siempre han tenido inmensa curiosidad e identificación con este fenómeno social).

Luego cabe detenerse en una información falsa: el cura Miguel Contardo no fue expulsado de la orden jesuita como lo señala el autor. La información que Baradit anota sin  citar fuente tiene como contrapartida esta otra, de fuente confiable, aparecida en El Mercurio del 10 de abril de 2008, reeditado y avalado por el sitio Iglecia.cl dependiente de la Conferencia Episcopal (http://recortes.iglesia.cl/recorte.php?id=9974):

"Uno de los principales promotores de la devoción a la "Virgen de las Siete Estrellas" fue el padre Miguel Contardo Egaña. Éste nunca fue expulsado de la Compañía de Jesús, como lo señalaron algunos medios de comunicación en su momento.

El padre Contardo -muy querido por los suyos y calificado como un jesuita de mucho celo apostólico- se retiró por decisión propia de la Compañía de Jesús, ya que la orden le pidió obedecer al obispo diocesano de Valparaíso, quien no reconocía las eventuales apariciones en Peñablanca.

Una vez retirado, se incardinó en la diócesis de Talca y luego en Illapel. La última vez que estuvo en Peñablanca fue el 5 de enero de este año, cuando celebró una eucaristía en el lugar de las apariciones. Actualmente tiene 85 años y vive en un hogar de la Fundación Las Rosas
." (sic. 10-05-2008)

Lo anterior prueba que el autor de este best seller no tiene un propósito de información o de investigación y no se apega a los más mínimos procedimientos del género. También hago la aclaración porque es preciso poner de manifiesto que las actuales conmemoraciones y misas efectuadas en Peñablanca son decisiones oficiales de la Iglesia Católica y están supervisadas por el Obispado de Valparaíso al menos desde 1996, cuando el entonces Obispo Jorge Medina Estévez autorizó el culto por indicación del entonces Prefecto para la Doctrina de la Fe, cardenal Ratzinger, actual Papa Emérito. Señalar por lo tanto que el fenómeno de Peñablanca fue sólo un montaje del régimen militar y atribuirle toda la responsabilidad a los supuestos trastornos de personalidad de M. Á. Poblete es contar sólo media verdad y valiéndose por momentos de directas negaciones a la verdad.

Con esta retórica inquisidora, de mala prosa, saturada de errores de construcción y en mal remedo del género investigativo, llega al final de su crónica "La conspiración de la Virgen de Peñablanca" con esta joyita de párrafo:

"En este país a veces burdo y salvaje, hay que agradecerle a este líder que no haya llamado al suicidio colectivo, a la masacre o al sacrificio, hay que agradecerle por eso a este 'iluminado', el mismo que era secundado por una corte de drogadictos, apoyado por un gobierno asesino y seguido por un país desesperado, al borde de un ataque de nervios". (sic)

Ni falta hace detenerse en que la hipótesis no se sostiene ni siquiera dentro del propio mal relato de los hechos que ofrece la crónica, puesto que un muchacho con peluca rubia que perdió apoyo por pedir a los fieles que comieran tierra, difícilmente iba a ser seguido en un llamado al suicidio colectivo. Asunto aparte es la expresión "secundado por una corte de drogadictos", epíteto virulento y arbitrario, acusación en código de cahuinero (el estilo oral y escrito de Jorge Baradit), dirigido, supongo, a los niños en riesgo social que fueron el entorno afectivo de Miguel Ángel Poblete durante los primeros años (todos menores entre 10 y 15 años del hogar Carlos Van Buren). Insisto en el "supongo" puesto que prevalece este narrador omnisciente confuso que ya he descrito y a estas alturas me pregunto si el error no será intentar interpretar e interpelar esta literatura basura.


A mi juicio, este país, que tiene episodios sangrientos y vergonzosos por cierto pero que al menos no ha tenido un "Sendero Luminoso" ni un "Estado Islámico" ni un "Cartel de Sinaloa", debería hacerse un examen profundo sobre el fenómeno cultural que es capaz de elevar a los cuernos del Olimpo un bodrio del nivel de HSCh. Eso sí que sería dilucidar un misterio.

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NOTA: Todas las citas en negrita pertenecen a "Historia secreta de Chile", Jorge Baradit, Penguim Random House Grupo Editorial, Santiago de Chile, 2° edición, 2015.

Las citas en cursiva se remiten a la fuente indicada en el artículo.

Todas las citas bajo el artículo 71-B de la Ley 17. 336 de Propiedad Intelectual del Estado de Chile


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