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"BETONIYÖ", DISTOPÍA ADOLESCENTE Y EL FRACASO DE LA BELLEZA

    Título: BETONIYÖ Directora: Pirjo Honkasalo Guión:  Pirkko Helena Saisio;   Pirjo Honkasalo País: Finlandia Año: 2013 Actor ...

sábado, 20 de agosto de 2016

CHET BAKER NO DEJA DE SONAR


Índex, Ediciones Etcétera, Concepción, 2015
















1


Crece un dolor de muro invertebrado.
Una pérdida de vuelo en las articulaciones
hace rechinar las puertas, desencuaderna el libro
con un crujido de mandíbula sin bisagra.
Idea sin sonido, no tiene espesura.
Hay que organizar las palabras con vientos y pistones
sin confiar suerte al resultado del viaje.
Algunas melodías se destejen
en un hilo de coordinación entre el fuelle y la lengua
pero se resuelven en la inercia del ritmo
antes de salir de la cabeza.
Puede que no haya otro motivo
para haber venido al mundo.
Recoger un equilibrio en ese polvo de polilla
que platea en el agua rancia del vaso que la sedujo
y accidentar el presente
                        residual al contrapunto de pasados.
Olvidar al autor de ese fraseo
y ya no ser la voz sino el sentido de su desplazamiento
pero después caer sabiéndose desnudo
por si hubiera alas debajo de esa herida.




















2


Tomo pocas lecciones, casi todo me suena conocido,
aprendo demasiado rápido: el problema es olvidar después,
el problema es no poder despreciar a ese torpe personaje
que los otros reclaman, como si fuera posible ser el mismo
después de improvisar un párrafo
en el que ni siquiera permanece igual el instrumento.
Al fondo del vaso me espera un cuento negro
donde debo recibir a un sujeto con los ojos hundidos,
las mejillas descarnadas, los carrillos desdentados,
y debo presentarle a un joven pálido de sonrisa difícil
para que dialoguen sobre la tristeza y la belleza,
esas madres asfixiantes que insisten en cobrar venganza
por haberlas conocido desde adentro.
Va a sonar más lejos o más puro
si lo ensucio con esa luz que empuja tras la fotofobia
o ese humo vinagroso, ese alcohol percolado que cae del blues
y que alguien recoge con las manos agarrotadas
donde se estrella y desintegra una polilla.
Eso es todo, colegas, no hay más: la visita del insecto suicida
que pone un huevo desesperado antes de apagarse.



















3


Innúmeros días volviendo al mismo sitio
con sus noches de plazos fatales
                                               para aliar perseguidores
en torno a tachos con destinos revueltos
para el juego de escoger a ciegas
                                               con el naipe boca abajo;
innúmeras noches con sus días sin llave
para volver a escuchar la misma embocadura
que describe esa ruta engañosa de ida y vuelta.
Es un modo de desaparecer sin moverme
y hacer de todo un mismo punto de origen.
Demasiados días sin salir, de foto en negativo
y ese bebop de ideaciones-forma, sombras chinescas
mal urdidas entre el ojo y la retina
para eclipsar entre cráneo y oído
después del éxtasis, antes del derrumbe, ideaciones-sonido
varadas en algún córtex (¿vórtex?) entre el catre y el espejo.
No quiero saber de nadie porque tengo demasiado
con el señor que bloquea mi pasillo, arruga sobre arruga,
y me enrostra al niño que vulneró mi futuro.
Tengo demasiado con ser el amigo imaginario
de ese loco que monologa en la trompeta
una sesión de dados abolidos.
Se suponía que yo iba a ser un ciudadano útil.
Se suponía que caminase por la berma derecha
y no aprendiera este argot para tapar la luna con un dedo.
Se suponía que el color de mis palabras permaneciera
dentro del cuerpo que contiene su caída.




















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