martes, 30 de agosto de 2016

COMPOSICIÓN DE LUGAR PARA UN NIÑO DESVELADO


 de Índex, Ediciones Etcétera, Concepción, 2015
















En el lugar menos visitado del estanque
                                                           el tritón bosteza.
Juega con su penecillo imaginario
cuando los otros seres abandonan la mente
vaciando la realidad desde adentro.
Persiste en gozar de los finales alternativos
que posibilita su cuerpo estimulado
por los órganos invertebrados de su espíritu.
Sabe que hay un sitio paralelo
donde su mitad de arriba es pez
y su mitad de abajo, humano
como en los cuadros de Brueghel El Viejo.
Tiene brazos imaginarios en ese refugio
para jugar por fin con un verdadero penecillo
y las sombras son blancas allí
y las flores de raíz más obsequiosas,
                                               y el cielo sin nubes
es más fácil de rayarse en el agua.
Ser feliz no es gratuito:
todos los días un pájaro se estrella
contra el muro electrificado
recordándole que los deseos no tienen escapatoria
mientras en el mundo de las correspondencias
puede salir con pleno albedrío
pero no tiene a dónde ir
ni está capacitado para ser recuerdo de alguien.
Cuando amanece hay que evacuar el corazón del estuario.
Con la luz cenital se define la vergüenza.
Sólo los reflejos enamorados de sí mismos
permanecen en la orilla.
Pero el tritón se queda en su islote
languideciendo por los besos de Narciso,
el único amigo fiel que vive en la ignorancia
del peligro de extinción que acecha a las criaturas
soñadas por los niños que odian la escuela.


No hay comentarios: