sábado, 17 de septiembre de 2016

DOS PASOS ADELANTE, UNO ATRÁS

Primera versión: "Piedra Negra", 2009.

Versión definitiva: 2016









I

De luto en luto aprendo el nombre
de la flor que se cierra en la garganta.
De romería en romería aprendo a marcar
el paso doble de las estaciones.    
Me ciño una camisa sobre otra
conforme mi estampa de injerto.
Entre el Dios fulminante que todo lo vigila
y el Arche tekton que todo lo dispone
modelé un Dios con ambos desperdicios.
De nudo en nudo espero un golpe que hilvane los años.
La fiesta era en honor de un país inventado
por un huérfano triste de apellido Riquelme.
Yo daba vueltas a un pedal en el aire,
dibujaba en el polvo del viejo armario
los rayos de una rueda sin circunferencia.    

La llegada del día era un estruendo de vidrios quebrados.
No merezco salir de la sala por “cabeza amarilla”.
En un rincón de la escuela estoy poniendo nombre a mis polluelos.
Afuera van a patearme por “cara pálida”.
En medio de la rueda clamo
porque alguien me quite la almohada de la cara
pero mi padre no atina con la llave,
no logra girar la manilla de la puerta.
Soplo una araña que cuelga desde el techo
a la altura de mis narices
para que yo respire despacio.



I I

Mi primer odio fue a la clase obrera,
el segundo a Dios.

Y nunca fui tan feliz como cuando murió madre.

Lo cargo a la cuenta de la patria potestad
y los accidentes metafísicos en la letrina.

No hay soledad que dé abasto
ni inocencia suficiente.     

(Me dicen desagradecido
pero los que dan gracias a la vida
terminan destapándose los sesos. Estoy a salvo).


I I I

Chile, fértil provincia, te merezco.
Valgo lo que tu estrella: un estigma en la frente.

Un niño escarba oculto al fondo de la escuela
en busca de la estrella que cayó de su entrecejo.
Tiene miedo, lo castigarán si vuelve sin ella a casa
me estrecha con uñas y dientes molidos,
lleva mi mano hasta su ombligo y me asegura
que es una herida de guerra.
Clavo mi estrella en su frente: ya no la necesito.

¿Quién dará nombre al territorio que cayó del meridiano
cuyas criaturas vagan, cosidas en el sexo y en la lengua?     
Mi clase no se permite el lujo ni se permite la pobreza.
En medio del país, en medio de las clases
somos la resaca de viejos terremotos.       

¿Quién más es consagrado a estos festines
de cadáveres en tenaz apareamiento?        


I V


Chilenito que vienes al mundo,
te guarde Dios.        


(el autor, verano de 1977)


















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