miércoles, 28 de septiembre de 2016

FÉLIX CASANOVA MARTÍN

(en ÍNDEX, Ediciones Etcétera, Concepción, 2015)




















1


Ahora saldrán manos y lenguas por los caños
a intoxicarse con juventud de cadáver
y se irá por el drenaje la tintura de alma.
Ahora los engendros celopáticos quitarán la escalera
para que el borracho Luzbel caiga del techo
y del otro lado quedarán los pronombres
preguntando qué hacer
con el placer del miedo que encarnan los sustantivos,
con el maullido de descubrimiento, con esa puerta bajo llave
para la llegada más veloz al túnel cromático de Debussy
que exalta la deformidad de los mayores
siempre enamorados a destiempo,
ignorando algo nuevo cada día.

2

Facilidad de imaginarlo
haciendo el amor con su hermano gemelo;
tentación de despedazarlo
y ofrecerle sus propios picadillos;
desbandar a los perros
antes de que lo comprendan todo;
con lentitud de fracaso repetido
tijeretear a la novia en el retrato
por parecerse a él sin que él se parezca a ella;
carbonizar los papeles
para verlos reorganizarse
sin esperanza de piel nueva;
acariciar la mano
del que pende del barranco
para soltarla flemática, sincopadamente
con la vista fija, la idea fija
en el oro sucio de los ojos.
Necesidad de imaginarlo
haciendo el amor con su madre
o con sí mismo.


















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