jueves, 13 de octubre de 2016

EL NOBEL AL MELOPEADOR ZIMMERMAN, ALIAS DYLAN, ES LA MAYOR OBSCENIDAD DE LA CULTURA MODERNA


La literatura universal escribe su página más negra




No se trata solamente de que lo deteste aunque en verdad lo detesto. No se trata solamente de que desde temprana edad he sentido que es una burla, una especie de escupitajo en la cara del buen gusto, de la excelencia, de la inteligencia; un ardid para desfigurarlo todo, para tocar fondo en lo burdo, lo grotesco, lo obvio, lo pobre, lo sub-básico, lo mediocre hasta el paroxismo. No, no es sólo eso, que podría ser subjetivo, talvez, podría ser una mera ideación estética. De lo que se trata es de que, más allá y más acá, por sí y ante sí, bajo cualquier luz por pálida que sea, darle el mayor premio de las letras universales al mayor mamarracho de la música comercial moderna es consecuencialmente el mayor fracaso de la cultura desde la caída de la sociedad greco-latina con la irrupción del cristianismo en el siglo 300. Y en efecto, el triunfo de Zimmerman alias Dylan es el triunfo del judeo-cristianismo en su más brutal y larvaria etapa de expansión, la de la era virtual, la del espejismo definitivo para la suplantación de todos los valores, la de la invención de la verdad y el gobierno mundial sionista a escala planetaria. Obviamente escribo esto consciente de estar haciendo un gordo favor a los partidarios de Zimmerman alias Dylan que no necesitarán gran esfuerzo para poner estas notas dentro de su discurso establecido y políticamente correcto, reduciéndolo a una especie de anti-semitismo (término de por sí bastante dudoso ya que los árabes son semitas al igual que los judíos y no suele haber movimientos más anti-judíos que los movimientos pan-árabes lo que significaría la paradoja de que los árabes sean antisemitas y por tanto anti-sí mismos, asunto que en definitiva es harina de otro costal).  Estoy insinuando, desde luego, que esta broma macabra del Nobel a Zimmerman alias Dylan podría explicarse talvez, no lo sé con certeza, en el looby judío, el imbatible poder sionista posterior a la II gran guerra europea (conocida como II mundial). En fin, que dentro del apocalipsis de todos los valores que se vive desde 1947 en adelante, bien podría ser una pieza más de la cadena.


La Academia Sueca ha dicho: "Si miramos miles de años hacia atrás, descubrimos a Homero y a Safo. Escribieron textos poéticos hechos para ser escuchados e interpretados con instrumentos. Sucede lo mismo con Bob Dylan. Puede y debe ser leído". Es una supuesta réplica a los tímidos detractores, a los timoratos, a los perplejos y balbuceantes pseudo detractores de esta decisión obscena. En rigor, nadie de jerarquía ha salido al paso y es casi seguro que nadie se atreverá a desafiar al señor del Génesis.

¿Qué hay detrás de esta humillación colectiva? Obviamente no puede tratarse sólo de que una discográfica pase a reemplazar el rol de una editorial. Tampoco podemos suponer que en el futuro cercano un Joan Manuel Serrat o un Roger Waters o un Neil Young puedan aspirar al Nobel de Literatura. Tampoco un escritor cuyas letras sean musicalizadas va a ser aspirante a un premio musical. No es simple trueque o empate o cambalache. Es algo más profundo, sórdido y recóndito como las zonas del pantano en que incuban los sapos. 

Considero que "The Wall" es la mayor obra poético-musical de los últimos tiempos, probablemente la gran ópera contemporánea y una de las mayores escritas y compuestas desde "La flauta mágica" de Mozart. Sin embargo no aspiraría a que Roger Waters reciba el Nobel de literatura. Las rupturas de géneros creativos se han hecho a favor de los géneros artísticos. Este premio constituye una degeneración en la sustancia. Asunto aparte es decir que como músico es el colmo de la mediocridad, con canciones que rara vez superan los 3 acordes en tono y dominante, como para una primera lección de canto con guitarra tipo "acompáñese usted mismo". Es decir que como músico su mayor mérito ha sido escribir eternas letras y ahora ocurre que como poeta su mayor mérito es haberse aliado con la música.

Esta podría ser la peor nota de mi blog y asumo que la escribo bajo la indignación, al calor de la noticia. Ya vendrán otros momentos y otros nombres para señalar éste como uno de los días más infamantes de la historia.




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