recomendado

"BETONIYÖ", DISTOPÍA ADOLESCENTE Y EL FRACASO DE LA BELLEZA

    Título: BETONIYÖ Directora: Pirjo Honkasalo Guión:  Pirkko Helena Saisio;   Pirjo Honkasalo País: Finlandia Año: 2013 Actor ...

jueves, 6 de octubre de 2016

POEMAS DE "LOBO", DE TOMÁS HARRIS


Tomás Harris (o Thomas) nació en La Serena, Chile, en 1956.
Su libro "Lobo" fue publicado en 2007.


























EL DON DEL NOMBRE PROPIO
Fragmento III


Pero no debo entrar ahí, a la casa de la memoria herida, a la habitación
del niño muerto. El cadáver es muy pálido he incita a comerlo.
Sus suaves mejillas, su torso desnudo bajo el pelambre de la luz
lunar, su quietud de abandono o entrega. No, el muchacho es
una trampa, una bomba de luz que puede estallar al darle el primer
mordisco. Y entonces florecería el desvarío y perdería mi nombre
propio, el único don adquirido en esta refriega procaz.



Diagrama de la licantropía; grabado; sig. XVIII















RENUNCIAS
Fragmento
(Nota del blogger: Corto el poema donde creo que debió haber terminado.)


¿Renuncias a las brumas, al bosque, al tercero excluido?
Las brumas son mi casulla; el bosque, mi hábitat, la fusión, mi lógica.

¿Renuncias al Rat Pack del demonio?
Crecimos juntos. Son legión mis sinapsis.

¿Renuncias a la orgía perpetua?
No puedo controlar mis sueños.

¿Renuncias al asesinato?
Oro antes de matar.

Pero si empezara a asesinar de verdad
no me detendría hasta que el Mundo quedara
desierto.

¿Renuncias al coito per angosta viam?
Seguir poblando el Mundo es el único pecado.















PARA QUE UN CUELLO PALPITE CON ÉXTASIS


Para que un cuello palpite con éxtasis,
murmullos nocturnos, permanentes, 

pero ubicuos.

Para que un cuello palpite con éxtasis,
manos esculpidas en la sombra con piel de sombra tibia,
invisibles, sobre sus pechos dormidos,
pero apenas.

Para que un cuello palpite con éxtasis,
una voz que hable como ella habla consigo misma, 
pero Otra.

Para que un cuello palpite con éxtasis,
la obstinación de un ladrón de cadáveres 
con una mueca violeta en la ventana tapiada por dentro.

Para que un cuello palpite con éxtasis,
un vaso de vino rojo de Corinto,
en un jardín esbozado, de la Escuela Flamenca, 
pero aún no terminado de pintar,
grumos en lugar de flores, grumos 
que pueden ser algodones ensangrentados 
o capullos de insectos.

Para que un cuello palpite con éxtasis,
siete lenguas salivando en siete partes 
de su cuerpo que han quedado fuera de las sábanas 
una noche de diciembre,
en las postrimerías de una Navidad fatal,
siete lenguas invisibles, sin cuerpo, ágiles y húmedas,
y un hálito sexual que arrojan los jazmines del balcón.

Para que un cuello palpite con éxtasis,
un camafeo invisible que pende de una delgada cadenilla de oro
en dádiva por un violador de tumbas.

Para que un cuello palpite con éxtasis,
una ola que rompa en la playa con estrépito lejano 
y unas gotas de espuma que salpiquen,
desde la distancia sus sábanas.

Para que un cuello palpite con éxtasis,
la única fórmula mejor que las anteriores,
la única fórmula, que no puedo ni quiero revelar.

Entonces, Lobo, muerdes.



Nabucodonosor; grabado, William Blake


















QUE WILLIAM BLAKE NO SE LEVANTE DE SU TUMBA


He orado para que William Blake no se levante de su tumba.
He oído noticias, de boca en boca, de trueno en trueno,
las noches de este crudo invierno, acá en Ciudad Gótica.
Todas dicen que William Blake se levantará de su tumba.
Qué haría William Blake fuera de la tumba.
Dicen que los años de muerte borran las huellas del lenguaje.
Cómo no, si los gusanos han corroído el cerebro
que alojaba las palabras y sus visiones.
No todo hombre es capaz de aguzar sus visiones hasta producirlas
en un estado que podríamos llamar iluminaciones negras.
No, que William Blake no se levante de su tumba,
como se anda corriendo la voz.
Qué sería de Ciudad Gótica con esa sombra atroz arrastrándose por los muros?
Yo tengo mujer, o una loba, no importa, que cuidar,
por eso no quiero que un tipo capaz de matar a un inocente
con tal de no apagar sus deseos se levante de su tumba.
Poseo una hermosa gruta ornada de estalagmitas
y estalactitas fluorescentes,
un jardín donde deslumbran los fuegos fatuos.
¿Cómo permitir entonces que ocurra este rumor,
este demasiado rumor, que William Blake se levantará
de la tumba al séptimo día del séptimo mes del séptimo siglo?
Anatema sea: The cut worm forgives the pow.





















LA PESADILLA DE LOBO


Lobo había una mansión desmantelada como las casas de la infancia
aparecen en los sueños. La amueblan los deseos de los muertos,
telarañas religiosas que soportaron un siglo de cópulas de arácnidos
que corren por los pasillos dejando el reguero de sus patitas en el
polvo de la desmantelación que lo tapiza todo: los gobelinos con
escenas de caza, de caza de lobos, señores adustos, sin ojos, muertos
años ha, empaladores de la casta de Vlad, los peores que, a pesar
del tiempo transcurrido por la tela de los gobelinos, aún un brillo de
maldad fulgura en esos ojos que causaron espanto siglos atrás, pero
el tiempo de la maldad es eterno y ese brillo permanece, fuego
fatuo entre los amantes que cayeron, y ventanas tapiadas por
dentro con gruesos maderos resplandecientes, maderos de cedro
que alguna vez fueron usados como arietes, cuando la economía
dependía de ese sanguinario juego de ajedrez, peón, y caían
desgarrados por las dentelladas de los lobos azuzados a la vera de la
mansión, y ataúdes que aparecen en rincones insospechados llenos
de huesos repetidos hasta el infinito, rebosantes de cráneos y
calacas esbirros de la Negra, de quizá qué casta asesina; entonces,
Lobo, ignorante de la poesía del lugar y de la poesía del lenguaje
que lo nombra, aúlla, y ese aullido es una invitación a Loba
a copular a su nuevo antro, retozando peludos, por las pesadillas
de Lobo, entre el polvo, las arañas y las calaveras calcáreas de
olvido.




Tomás Harris y Leonidas Rubio, diciembre de 2013




No hay comentarios: