sábado, 12 de noviembre de 2016

'GEORGE MILES' DE DENNIS COOPER


************************************************************************************
Traducción del blogger (L .Rubio) desde el sitio oficial de Dennis Cooper: 

*********************************************************************************



"Tenía quince años cuando conocí a George Miles, la persona más importante e influyente que conocería en mi vida, y el inspirador de mis obras más conocidas y aclamadas, las novelas Closer (Contacto), Frisk (Cacheo), Try (Tentativa), Guide (Guía) y Period (Período), conjuntamente.

George fue estudiante en la Escuela Preparatoria Flintridge for Boys, una escuela privada a la que asistí de los grados 8° a 11°. Nos conocimos en una academia de baile cuando mi amigo Jay me dijo que su hermano George, de doce años, había tomado LSD y estaba teniendo un mal viaje. Jay pensó que yo podía ser capaz de ayudar a su hermano pequeño, porque yo había tenido mucha experiencia con los efectos buenos y malos de LSD. Llevé a George al campo deportivo de la escuela y lo acompañé a través de su mal viaje durante las siguientes cinco horas, y formamos un vínculo muy estrecho desde esa noche.

George era un muchacho brillante, dulce y excéntrico, que terminó desarrollando desorden bipolar grave en su adolescencia. Fuimos como hermanos, almas gemelas y muy enamorados el uno del otro desde el momento en que nos conocimos, aunque el aspecto romántico de nuestra relación no se consumó hasta principios de los 80 cuando él tenía veinticinco años y yo tenía casi treinta años. Permanecimos extremadamente cercanos a lo largo de sus severas depresiones, episodios maníacos, sus períodos en varios cultos religiosos, sus intentos de suicidio y sus internaciones ocasionales. Me transformé en su cuidador y único amigo leal durante largos períodos de tiempo. Él fue la primera persona que abiertamente y sin duda me amó, y sabía exactamente que era correspondido. Si mi tendencia a la fantasía me insinuó como un escritor, George me definió como persona y escritor como tal. Todos aquellos con los que he estado romántica o sexualmente involucrado me lo recuerdan a él, en sus componentes físicos y emocionales. Cada personaje adolescente en cada pieza de ficción que he escrito es de alguna manera George, ya sea con o sin nombre. 

A principios de los 80, cuando viví en un relativo aislamiento en Amsterdam,  perdimos el contacto durante dos años y comencé a escribir mi ciclo narrativo en homenaje a él. Cuando regresé a Estados Unidos en 1987, me dijeron que se había suicidado pero me negué a aceptarlo.

Durante los siguientes diez años he intentado todo lo que podía pensar para volver a contactar con él sin suerte. Ninguno de nuestros viejos amigos había permanecido en contacto con él, y el teléfono de sus padres ya no estaba en servicio. Asumí que George se había trasladado a otro lugar mientras yo estaba en Holanda, y tenía un número de teléfono y una dirección no registrados. Escribí la pentalogía para él, con la esperanza de que fuera consciente de mi proyecto. Antes de que me mudara a Holanda, le había dicho que iba a escribir el ciclo como una manera de honrar y rendir homenaje a nuestro amor, su amistad y su vida, y se había sentido muy conmovido y complacido por esto. Creí que estaba en algún lugar del mundo leyendo mis libros, y eventualmente trataría de ponerse en contacto conmigo para decirme lo que pensaba, pero nunca más pude saber de él. 

En 1997, Guía, la cuarta novela en el "Ciclo George Miles" estaba a punto de ser publicada cuando recibí una llamada telefónica de un amigo. Estaba en AA y me dijo que en una reunión de AA la noche anterior, un muchacho que conocía vagamente se había levantado para dar un testimonio como suelen hacer los miembros en esas reuniones. Mi amigo me dijo que este tipo había hablado de un amigo suyo de nombre George Miles que se había suicidado diez años antes. Esto había captado la atención de mi amigo y se preguntó si era el mismo George Miles que yo buscaba. Dije que lo dudaba, pero pedí el número de teléfono del muchacho para poder llamarle y averiguarlo. Llamé al tipo, que creo que se llamaba Andy, y poco a poco me di cuenta de que hablaba del mismo: mi George. 

Su George había asistido a una universidad en el norte de California; era músico; era bipolar; sus padres vivían en el suburbio de San Marino. Le había confiado a Andy que era bisexual y estaba atormentado por ello. Tenía treinta años en 1987 cuando murió. Estaba obsesionado con el cantante y compositor Nick Drake. Sabía que tenía que ser el mismo George Miles. Quedé en estado de shock. Andy me contó lo que sabía de lo que había sucedido. George había terminado con su novia que era DJ en la estación de radio de su universidad. George no podía aceptar la ruptura y entró en pánico. Hizo una llamada de falsa amenaza de bomba a la estación de radio para asustar a su ex novia, y había sido arrestado y expulsado de la escuela. Se fue a Los Ángeles para vivir con su madre durante unos meses mientras aguardaba el juicio, y éste fue el período en que Andy lo conoció. 

Se habían conocido mientras pasaban el rato en un parque y los unía su interés mutuo por la música de Nick Drake, un brillante compositor que se había suicidado a principios de los 70 y cuyo suicidio, se rumoreaba, había sido provocado por su desesperación por ser gay. 

Andy dijo que había llegado a casa una noche tarde y encontró un mensaje de George en su máquina telefónica. El mensaje fue más o menos así: "No puedo dejar de pensar en Nick Drake. Necesito hablar contigo sobre Nick Drake. Llámame". Era muy avanzada la noche en ese momento, así que Andy no lo había llamado de vuelta. Al día siguiente, Andy se enteró de que George se había dado un tiro en la cabeza y había muerto en su dormitorio en la casa de su madre la noche anterior. Había sido el trigésimo cumpleaños de George. Al oír esto, me quebré y comencé a llorar inconsolablemente. Me las arreglé para preguntarle a Andy si sabía dónde estaba George enterrado o dónde se podía ubicar al hermano o los padres, pero él no lo sabía. 

No puedo describir lo desolador que ese momento fue para mí. Siempre fui su única fuente fiable de apoyo y amor, así que me sentí enormemente culpable por permitir que eso sucediera. Había muerto antes de que yo publicara la primera novela en el ciclo que había escrito para él. Él nunca había sabido que en realidad había cumplido mi promesa de dedicar mi vocación a crear un monumento para él. Yo estaba completamente destruido. Dos días más tarde estaba programado para salir en mi gira promocional del libro Guía. Quería cancelar, no estaba seguro de poder hacer la gira, pero decidí seguir adelante porque lo único que podía hacer por George en ese momento era defender la novela que había escrito para Él.

Después de regresar de la gira de Guía, pasé seis meses investigando la muerte de George y llorándolo. Hice una búsqueda intensiva en línea buscando cualquier registro de su muerte o cementerio donde pudiera estar sepultado. Busqué a sus padres y hermanos. No pude encontrar nada. Me dirigí a su antiguo barrio de San Marino, conversando con él en los lugares que solíamos pasar el rato, o simplemente sentado y mirando durante horas en la casa donde había crecido y finalmente se suicidó. Encontré sus antiguos libros de la escuela secundaria en la biblioteca pública de San Marino y fotocopié sus fotos, las hice ampliar y las colgué por toda mi habitación. Busqué a través de todas mis pertenencias y en el sótano y el ático de la casa de mi madre todo lo que encontré de él. Viejas cartas, dibujos que me había hecho y me había regalado se convirtieron en objetos religiosos para mí. Fui a cada cementerio en el que pude pensar, buscando su tumba sin suerte. Fui a todas las iglesias cerca de su casa y les pedí a los encargados que miraran a través de sus registros para ver si hubo un funeral o un servicio conmemorativo para George. Una iglesia tenía un registro de un servicio fúnebre, pero no tenía información de contacto con su familia y no sabía nada sobre la naturaleza de su muerte. Busqué a través de los archivos de microficha del periódico local y encontré una pequeña mención de que George Miles había muerto en la fecha indicada, pero no había información sobre la naturaleza de su muerte real. Yo estaba consumido por la idea de encontrar su tumba para poder estar con él. Me obsesioné con la idea de ver psíquicos que pretendían comunicarse con los muertos. La idea era increíblemente posesiva para mí, y quería desesperadamente creer que era posible, pero no podía creer plenamente y terminé abandonando ese camino. 

Finalmente, en una de mis muchas búsquedas simultáneas, encontré un nombre que igualaba el nombre de la madre de George. Estaba en el directorio en línea para los residentes de la ciudad del norte de California de Carmel, y había un número de teléfono. Mi relación con la madre de George había sido muy complicada. Cuando conocí a George y nos hicimos íntimos, su madre estaba muy desconfiada de mí porque yo era tres años mayor que él. Había intentado en vano varias veces prohibirle que se asociara conmigo. Más tarde, cuando George había comenzado a desarrollar serios problemas psicológicos en su adolescencia, ella confió en mí para ayudar a George, y me llamaba con frecuencia para pedirme que fuera a su casa y hablara con él cuando estaba particularmente maníaco o catatónicamente deprimido. Ahora había publicado todas estas novelas sobre George y había hablado de él en innumerables entrevistas, y tenía miedo de que ella fuera consciente de mis novelas y se enfadara por lo que había escrito.

No estaba seguro de que esta mujer en Carmel fuera la madre de George, pero le pedí a mi madre si me haría el favor de llamar a ese número y preguntar si lo era y si estaría dispuesta a hablar conmigo. Mi madre lo hizo y me dijo que era de hecho la madre de George y que ella estaría feliz de hablar conmigo. Así que reuní mi coraje y la llamé. Tuvimos una conversación larga e increíblemente emotiva. Ambos lloramos la mayor parte de la conversación. Era muy doloroso para ella recordar la muerte de George, pero me dijo lo que podía. La historia que Andy me había dicho era cierta. Ella dijo que George había dejado su medicación justo antes del incidente de amenaza de bomba y que había caído de nuevo en una depresión profunda después de algunos años de relativa estabilidad. Dijo que estaba en un estado terrible justo antes de morir, deprimido, aterrorizado por el próximo juicio, y le había dicho una y otra vez que no podía soportar seguir viviendo. Estaba programado para ver a un psicólogo y volver a la medicación, pero la noche del trigésimo cumpleaños, ella fue despertada por una detonación. George se había disparado en la cabeza. Había sido cremado y sus cenizas dispersas. Lo que era increíblemente profundo y emotivo era que me decía lo mucho que yo había significado para él, y que él siempre había hablado de cuánto me amaba, inclusive los días anteriores a su muerte. 

Cuando conocí a George, le escribí un poema. Él lo había enmarcado y colgado en la pared de su dormitorio. Su madre me dijo que siempre había colgado ese poema enmarcado en su pared dondequiera que viviera, y estaba colgado en la pared en la habitación donde se suicidó. Dijo que ahora estaba colgando en su sala de estar. Eso fue una abrumadora noticia para mí, devastadora y tan importante en muchos aspectos. Talvez él nunca había sabido de mis novelas, pero la importancia de este poema tonto que yo le había escrito cuando tenía quince y él tenía doce años significaba todo. 

Hablar con la madre de George fue un gran alivio, aunque demostró que nunca encontraría paz sobre mi pérdida. Ella no parecía estar enterada de mis novelas sobre George, y yo no le hablé de ellas, y espero que nunca las descubra porque no creo que ella entienda mi método extraño de conmemorar a su hijo. Ella me invitó a visitarla, y yo quería, y todavía quiero, pero nuestra evidente y terrible precariedad al revivir esa experiencia me ha impedido ir a verla porque no quiero experimentar todo ese dolor de nuevo. Cuando colgué el teléfono, supe que había llegado al final de mi búsqueda, aunque no me hubiera dado ninguna solución. Era hora de escribir la quinta y última novela en mi ciclo, y terminar mi monumento a George."



sitio recomendado:


***
si le interesó este artículo, siga la etiqueta del blog





"De acuerdo a las leyes no escritas de la comunidad gay, si eres artista estás obligado a ser vocero. Y entonces deja de ser arte y se convierte en propaganda. No tengo ningún interés en la identidad colectiva. Mi propio lado gay jamás me ha interesado especialmente ni creo que sea una parte importante de mi identidad."



Dennis Cooper




No hay comentarios: