sábado, 26 de noviembre de 2016

LITERATURA CUBANA A PESAR DEL CASTRISMO (1)


"LA ISLA EN PESO". HOMENAJE A VIRGILIO PIÑERA




Más allá de repetir aspectos biográficos de Virgilio Piñera que cualquier interesado puede consultar en otras fuentes, quisiera quedarme con la idea de que este autor parecía tener una tendencia natural para estar, incluso después de muerto, por obra y gracia de su palabra incómoda, siempre en el lugar equivocado. Sin embargo este lugar en su dimensión más puramente doméstica y acaso con el germen de lo que pudo ser un lugar ya no bajo sus pies sino en la historia de la literatura, pudo ser diferente. Virgilio Piñera vivió 12 años en Argentina, entre 1946 y 1958. Pudo quedarse allí, pudo tener otro destino. No hay registros entusiastas de la permanencia de Virgilio Piñera en Argentina. No se conocen grandes ediciones argentinas, seminarios, reportajes contundentes ni eco alguno de su obra en ese país, incluso bajo la salvedad de mencionar la publicación de "Dos viejos pánicos" que en 1968 viene blindado por el Premio Casa de las Américas y por tanto frente a la intelectualidad de izquierda tiene visa. Es posible que la intelectualidad argentina, copada del todo por la izquierda tendencial, persista en arrojar un manto de olvido sobre la obra del inclasificable cubano. Por otra parte cabe recordar que en 1959 la Municipalidad de Buenos Aires censuró la circulación de Lolita de Nabokov y no hubo intelectual de izquierda que lo denunciara. Ese mismo año Piñera vuelve a Cuba y ve llegar la nueva forma de totalitarismo que sucederá a la dictadura de Batista en un país que nunca en toda su vida republicana ha conocido la democracia plena. 

Virgilio Piñera discrepaba del clericalismo cultural de la corriente predominante durante el período pre-revolucionario y luego discrepó de la ortodoxia dogmática y policial del período post-revolucionario. Tuvo, por así decir, dos frentes de batalla que en el fondo eran uno mismo: la lucha por ser quién era. En el esfuerzo por conservar esta identidad amenazada, su condición homosexual aparece resignificada políticamente a partir de la persecución organizada que emprendió el régimen castrista contra ese segmento social. No es un activismo deliberado y dista mucho de ser la postura confrontacional de los círculos queer que hoy en día tienen tanta tribuna, con una contradictoria e hipócrita militancia de izquierda. La condición sexual anti-normativa y contracultural de Virgilio Piñera, así como fue el caso de Reinaldo Arenas y miles de ciudadanos cubanos que pasaron por los campos de concentración de las UMAP y otras formas de humillación y represión del sistema, es, más allá de cualquier postura política, una lucha por la sobrevivencia. Cabe hacer notar que el propio régimen castrista ha puesto a la cabeza de un departamento estatal para aplicación de políticas hacia la "diversidad sexual" a la propia hija de Raúl Castro que fue el organizador y gestor directo de las UMAP. La conocida comisaria Mariela Castro hasta la fecha no ha realizado un catastro ni ha aplicado un procedimiento de compensaciones a los afectados por represión y persecución estatal hacia las orientaciones sexuales no hetero-normativas durante el oscuro período que va desde 1961 hasta el episodio del desembarco del Mariel. Aun así la figura de Virgilio Piñera ha sido utilizada últimamente por algunos sectores de la intelectualidad cubana para dar una imagen de blanqueamiento del sistema o de aparente normalidad, limitándose a la difusión de reediciones de su obra, como es posible apreciar en el repugnante sitio de propaganda oficialista del castrismo, "Cubadebate".

Guillermo Cabrera Infante y Juan Goytisolo cuentan que Ernesto Guevara durante una visita a la embajada cubana en Argelia, lanzó por los aires un ejemplar del "Teatro Completo" de Piñera que encontró sobre un escritorio diciendo con gran molestia y tono intimidante "¿quién lee acá a este maricón?". En efecto, el tristemente célebre Che Guevara y Virgilio Piñera representaban, en muchos sentidos dos antítesis. El Che siempre bajo efecto de esa personalidad mesiánica y dogmática de exterminador que había adoptado, se mostraba imbatible, arrogante, agresor, con una presencia física teatralmente imponente (siempre el caminar cuadrado, la pistola al cinto, el uniforme), en tanto Piñera en las antípodas, era el ser esmirriado y casi tímido, sardónico, sensitivo y anti-dogmático por excelencia. Bajo esa circunstancia (tan parecida a la maldición del agua por todas partes) Piñera participó en la serie de reuniones entre los intelectuales cubanos y la dirigencia del Estado a propósito de la censura al documental "P.M". Cuenta Cabrera Infante en sus memorias que en una de las reuniones se pide la palabra y Virgilio Piñera frágil como una hoja al viento, toma el micrófono y declara en frente del propio Fidel Castro: "Yo quiero decir que tengo mucho miedo. No sé por qué tengo ese miedo pero eso es todo lo que tengo para decir". Ese ciclo de encuentros concluyó con el conocido lema militar de Castro en su "Palabra a los intelectuales", cuando dice "dentro de la Revolución todo; fuera de la Revolución, nada". Naturalmente el ámbito de esa nada fue siempre mucho mayor porque la no pertenencia de la cultura expresa todo cuanto no es posible de vigilar y castigar por un régimen. 

Es memorable el episodio contado por Reinaldo Arenas donde se dice que al producirse la muerte de Virgilio Piñera en octubre de 1979 el féretro con el cadáver fue secuestrado por la seguridad de Estado en el mismo funeral y conducido a gran velocidad hacia el cementerio de Colón por vehículos oficiales. La tragicómica escena cierra así un ciclo de vida marcado por el susurro, el miedo a la delación, el espionaje, la censura y la autocensura permanente.

Plantado frente al lenguaje poético cubano de su época desde el lado de un anti-barroquismo, desde el lado de un anti-pintoresquismo y un anti-optimismo tropical, construye un texto exuberante, barroco a su modo, surreal, con las densidades simbólicas insoslayables del trópico respecto de un hablante soporífero que resiste el pasmo con un lente hiperlúcido. Cintio Vitier llamó "antipoesía" a la propuesta de Piñera, pero este título no logró jamás asentarse con la misma fortuna que la corriente designada por Nicanor Parra. Es uno de los textos más relevantes y menos canónicos de la primera mitad del siglo XX no sólo para la literatura cubana sino hispanoamericana en general. Su escasa difusión y la estigmatización de su autor aún permanecen.

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VERTIENTES EN LA POESÍA DE CARLOS PINTADO




Carlos Pintado (Cuba, 1974) es escritor y esencialmente poeta, Licenciado en Lengua y Literatura Inglesa. Está radicado en EEUU desde 1997. Su libro Autorretrato en Azul le hizo acreedor del Premio Internacional de Poesía Sant Jordi en 2006 en España. Es jefe de redacción de la revista literaria La Zorra y El Cuervo. Su libro El Azar y los Tesoros fue finalista del premio Adonais 2008, en España.

Ha publicado los siguientes libros: 

La Seducción del Minotauro (cuentos, 2000)
Autorretrato en azul (poesía, 2006)
Los bosques de Mortefontaine (poesía, 2007)
Habitación a oscuras (poesía, 2007)
Los Nombres de la noche (poesía, 2008)
El azar y los tesoros (poesía, 2008)
El unicornio y otros poemas (Antología, Editorial Ruinas Circulares, 2011)
Cuaderno del falso amor impuro (Editorial Tigres de Papel, Madrid, España, 2014)

Recientemente, (octubre de 2014) ha recibido el Premio de Poesía Paz (en honor a Octavio Paz) por su libro inédito Nueve monedas. Este premio es convocado por The National Poetry Series de Nueva York y el Centro de Literatura y Teatro del Miami Dade College y está destinado a reconocer el trabajo de poetas de habla hispana en Estados Unidos.


Una poética de la ansiedad


La poesía de Carlos Pintado explora el verso libre y las estructuras métricas tradicionales, con privilegio del soneto, e incidentalmente también la prosa poética. Su poesía rimada tiende más a la tradición anglosajona, con predilección por el tema de la identidad desdoblada, la incertidumbre del tiempo, la conciencia escindida por las edades, los lugares y el misterio de la convivencia humana que va reasignando sentidos a la simbología íntima, con una sutil obsesión borgeana por los espejos. Su formación en literatura inglesa se deja sentir en esta veta de su obra, con guiños metafísicos que van desde Shakespeare hasta Eliot. Su poesía en verso libre en cambio parece tender más a la tradición romántica y neo-gótica con  ascendiente en las vanguardias franco-hispanas. Así hay guiños a Nerval, a la mitología latina (el deseo sublimado del unicornio), los espacios oscuros, melancólicos, silenciosos, poblados de aromas y recuerdos. Una tercera línea no menos significativa y aleatoria a ambas vertientes -la anglosajona y la francófila, la métrica y la libre- lo constituye el erotismo y la nostalgia del placer, con preeminencia de la amistad masculina en línea con la sensibilidad helénica, neo-platónica. El erotismo de Pintado es hipersensible, demandante hacia espacios de intimidad no agotados, difusos, con reclamo de la satisfacción pendiente como motor de una búsqueda que no descansa. El suyo es un amor en estado latente, no resuelto del todo, nunca agotado y por eso lleno de ansiedad, en permanente persecución, como intuyendo que una plenitud es posible pero se le escapa. La poesía de Carlos Pintado es culta y cruzada de referencias que la vinculan de manera resuelta a la cultura universal, mucho más amablemente que su compatriota Lezama, pero en cierto modo rebelde a la tendencia coloquial moderna, que goza de mayor popularidad. Carlos Pintado en su ser universal aparece también como un sujeto poético escéptico de los arraigos políticos o sexo-identitarios, aunque uno pueda advertir una circunstancia contingente que lo sitúa: es cubano pero vive en Miami; participa esporádicamente en eventos artísticos de expresión de diversidad sexual. Ambas cosas, con ser elocuentes de un espíritu insobornablemente libertario, no agotan esta voz holística, transversal, intemporal, que habla con palabras que no aceptan detenerse en los nichos de la contingencia. Carlos Pintado es poesía trascendente, hambrienta de belleza, que se plasma para restituir lo sagrado a la palabra humana.

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LAS VÍCTIMAS DEL REMOLCADOR "TRECE"





Del Diario de Cuba (diariodecuba.com), de este día 13 de julio de 2014:


"En la madrugada del 13 de julio de 1994, un ómnibus climatizado llegó al muelle de Salvamento, cercano a la central eléctrica de Talla Piedra, en un rincón de la Bahía de La Habana. Un grupo de entre 68 y 72 personas, entre ellas niños, bajó del vehículo y caminó en silencio por el muelle. Todos abordaron una embarcación de arrastre de buques conocida como remolcador. Los trabajadores de la empresa estatal de servicios marítimos, a la cual pertenecía ésta, la llamaban "El Trece". Un ingeniero de computación, Eduardo Suarez Esquivel, logró coordinar la huida con su cuñado Fidencio Ramel Prieto Jefe, quien trabaja en operaciones marítimas en el puerto habanero. Este, a su vez, trajo consigo al práctico y timonel de embarcaciones Raúl Muñoz.

El Remolcador 13 de Marzo era una embarcación con casco de madera. Estaba recién reparada e incluso poseía un motor nuevo. Sobre las 3 AM zarpó con todas las luces apagadas y comenzó a bordear la rada para evitar ser vista desde la capitanía del puerto.

Al enfilar proa rumbo a la boca de la bahía se le acercaron otros dos remolcadores, más modernos y con casco de acero, provenientes del vecino muelle de Regla. Estos embistieron al 13 de Marzo, e intentaron arrimarlo a los arrecifes en el área de Casablanca. Los atacantes bombardearon la cubierta con cañones de agua a presión. Estos cañones están concebidos para apagar fuegos en los buques. Bajo este asedio, el remolcador logró escapar mar adentro mientras otra embarcación se sumaba al asedio.

Las tres lanchas, denominadas Polargo 2, Polargo 3 y Polargo 5, incrementaron los chorros de agua a presión y los bandazos a medida que se iban alejando de la costa. A varias millas mar adentro una embarcación del servicio de guardacostas monitoreaba la operación.

Cuando las mujeres les gritaron a los atacantes que detuvieran el asedio, que allí iban niños, la respuesta fue una risotada acompañada de frases despectivas y el recrudecimiento de los chorros a presión. Varias madres con niños pequeños se refugiaron en la bodega de carga y el cuarto de máquinas del remolcador.

En una maniobra de ensañamiento, uno de los barcos atacantes chocó por la proa al agredido. Otro montó su proa en la popa del 13 de Marzo y se la partió, provocando el hundimiento y la muerte por ahogamiento de las personas que estaban refugiadas bajo cubierta. Para ese momento, el impacto de los chorros de agua había matado a unos cuantos más.

Una vez hundido el remolcador, las embarcaciones atacantes maniobraron con la intención de crear olas y remolinos de agua para ahogar a quienes aún intentaban mantenerse a flote. Detuvieron el ataque cuando fueron avisados de que un barco mercante, de procedencia griega, se hallaba cerca, en espera de acceder a la rada habanera.

Esa noche murieron asesinados 37 cubanos. De ellos, 10 eran niños."


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