domingo, 20 de noviembre de 2016

NATURE BOY (1947)




La historia pudo ser más o menos así:

Corría el año 1947 y el Nat King Cole Jazz Trío terminaba de dar un concierto con un marco de público aceptable. Hacia el final se acerca un hombre al representante del músico y le dice que tiene una canción para mostrarle y pedir una opinión. Le extiende un papel de aspecto dudoso donde hay una letra y unos garabatos de pentagrama con una línea melódica. El representante de Nat King Cole lo aparta sutil o talvez no tan sutilmente. El artista observa la escena a distancia y luego pregunta. Su mánager le dice que se trata de otro loco que quiere mostrarle una canción anotada en un pedazo de papel sucio. N. K. Cole tiene una corazonada y le pide volver donde el hombre a recoger el apunte. Su representante se resiste pero ante la insistencia del artista, accede. Vuelve en cosa de 5 minutos y le entrega a N .K. Cole un papel  firmado por Edén Ahbez (escrito con minúsculas) con los garabatos de un pentagrama y una letra titulada "Nature Boy". El músico lo mira, lo tararea y piensa para sí: "es una belleza". Un poco después en el piano confirma que la melodía está perfectamente anotada y empieza a intuir un arreglo de cuerdas. La melodía va pidiendo sus acordes y en un instante está armonizada para ser cantada, aun tímidamente. Es estrenada en un próximo concierto y el público la recibe con admiración. Luego el músico se propone registrarla en disco y consagrar el arreglo que está en su cabeza desde el primer día. Necesita una orquestación con matices de Debussy o talvez Dvorak, algo impresionista, para una atmósfera de semi-vigilia sobre un muchacho misterioso que aparece como por arte de magia, duerme en cualquier sitio, camina desde lejos con más eternidad de la que su edad le permite y tiene una temprana lección que mostrar: el amor correspondido es el único tesoro que se puede esperar de la vida.


N. K. Cole junto a E. Ahbez
Cuando Nat King Cole decide registrar "Nature boy" en disco surge un pequeño problema: encontrar al autor para acreditarle los derechos que le corresponden. La canción ya estaba registrada en la Sociedad de Autores y Compositores de los EEUU. Pero los datos del autor no facilitan un domicilio. Por momentos se vuelve una misión imposible, hasta que en una indagatoria callejera con indigentes logran dar con el paradero de Edén. Vive en la colina del Monte Lee, más o menos debajo del letrero gigante de Hollywood, específicamente bajo la primera letra L . Hasta allá llega un representante de N. K. Cole a decirle que deberá bañarse después de varios años para encontrarse con el músico y hacer un documento de registro. La canción fue grabada en 1948 con un arreglo de cuerdas que Cole inscribió con una cláusula modal, de manera que no podía replicarse. Esto obligó por décadas a los distintos intérpretes a utilizar arreglos de los más variados, desde el tristemente célebre arreglo coral de Frank Sinatra hasta la versión instrumental ácida de Miles Davis, el bolero de José Feliciano, el pop new age de Demis Roussos o la versión smooth de George Benson. Es este último artista quien en 2013, ya liberado los derechos del arreglo, le ha hecho el mayor honor a la canción, con una versión inmejorable en su disco "Inspiración", dedicado a Nat King Cole.

N. K. Cole



















Edén Ahbez




















¿De qué habla Nature Boy? Del punto de vista biográfico parece remitirse a las colonias de Wandervogel de la juventud alemana en las que participó el autor durante su juventud: grupos proto-hippie y proto boy scout, cultores del naturismo, la excursión y sobre todo el nudismo con variantes cercanas al yoga comunitario. La atmósfera de encantamiento de su melodía, consolidada en el arreglo orquestal modélico, evocan los conceptos del amor libre, la vida nómade y un sutil erotismo. Su letra intenta capturar una imagen mágica del muchacho protagónico, el cual aparece de la nada, como una especie de ángel o heraldo del amor. El origen del muchacho es intemporal, perteneciente al presente remoto propio de los cuentos de hados: "Hubo una vez…". Es descrito como un adolescente que no cuenta con la experiencia pero sí con la sabiduría. Su mensaje esencial es: nada en la vida tiene más importancia que el amor correspondido. Y la pieza se cierra en su propio secreto, con armonía misteriosa en intervalos audaces, casi transparentes.



NATURE BOY (1947)
Autor: Edén Ahbez
Intérprete y arreglista: Nat King Cole (1948)



There was a boy
a very strange enchanted boy.
They say he wandered very far, 
very far
over land and sea
A little shy
and sad of eye.
But very wise 

was he.

And then one day
A magic day he passed my way
And while we spoke 
of many things
fools and kings

this he said to me
"The greatest thing you'll ever learn
is just to love and be loved in return".

The greatest thing you'll ever learn
is just to love
and be loved in return.


Hubo una vez
un extraño muchacho encantado.
Dicen que caminó muy lejos, 
muy lejos
sobre tierra y mar.
Un poco tímido
y con tristeza en sus ojos.
Pero muy sabio 
era él.

Y luego un día,
un mágico día pasó por mi camino.
Y cuando hablábamos 
de muchas cosas
sobre locos y reyes (cosas bobas e importantes)
esto fue lo que me dijo:
"lo mejor que jamás aprenderás
es amar y que tu amor sea devuelto".

Lo mejor que jamás aprenderás
es amar
y que tu amor sea devuelto.




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