martes, 1 de noviembre de 2016

PASOLINI: ANIVERSARIO 41 DE SU ASESINATO (1)








POSIBLE BALANCE DE PASOLINI:


Me digo una y otra vez que no hace falta opinar. Que el mejor homenaje es volver a sus poemas, incluso más que a su cine. Pero hay quienes no están a gusto con la poesía porque tienden más a la imagen plástica y hay otros para quienes el cine es secundario frente a la palabra. Para todos hay un Pasolini. También hay uno que es férreo militante comunista y otro que es indisciplinado e incómodo revisionista, finalmente expulsado del PC italiano. Hay un Pasolini que es católico ferviente y a ratos cristiano pagano pero nunca ateo. Hay un Pasolini que es moralista, contrario al aborto y a la prostitución, ditirámbico, tribunicio, incluso aburrido. Hay otro Pasolini audaz, amante de los jóvenes varoncitos marginales fáciles de deslumbrar con la posición social y el dinero, las más de las veces, buscadores de atención y afecto en las noches violentas de las urbes. Hay uno sutil, sublimador, surrealista, apenas insinuante y otro que es pornógrafo, prosaico, hiperrealista. Hay un Pasolini esteticista, intelectual y mesurado y hay otro pendenciero, futbolista de sitio eriazo. Incluso su imagen física es dual: esmirriado y de mejillas hundidas, ojos de poca vida en la vida civil, pero robusto y bien dotado al desnudo, literalmente: piernas gruesas de músculos resistentes y miembro viril irreprochable. 

Al propio Pasolini le habrían gustado estas comparaciones ambivalentes y un poco sardónicas. Las cultivó con paciencia de orfebre, casi planificando su imagen de posterioridad, así como intuía que su vida estaba asediada por riesgos potencialmente asesinos. 

Es difícil convivir con todos los Pasolini que hay en él. Es frecuente indisponerse con uno en favor del otro, coexistentes en él mismo, pero no es una rivalidad resuelta. Siempre se van complementando y renovando las preferencias en un juego de alternancias. Prevalece su poesía irreprochable como su verga o sus piernas. Una poesía absolutamente incólume, irreductible. Hasta un consumado ateo anticomunista como yo cae rendido ante esa poesía envidiable, de resolución técnicamente brillante, lúcida, de equilibrio preciso entre lo intelectual y lo emocional, de ritmo dialéctico, coloquial, con frases intercaladas y concordancias prosódicas que constituyen modelo. Quizás si reprocharle esa búsqueda de perfección sea otra manera de imitarle o admirarle. Y sin embargo es tan difícil, tan inconveniente de imitar. Se deduce tan fácilmente su influencia. Su identidad poética personal es tan innecesariamente duplicable sino es prevaleciendo en la vida propia, es decir, imposibilitando ser otro que uno mismo frente a ése que es únicamente Pasolini.

No hay nada más que decir y poco que descifrar. Hay que ir directo a su encuentro.



EL POEMA-TRIBUTO DE GENERACIÓN ESPONTÁNEA: 

Lo escribí en 2010 poco antes del aniversario n° 35 de su muerte. Durante la noche soñé las frases principales, que se iban repitiendo en una incesante especie de voz en off frente a la imagen de Pasolini vivo, sumamente fresco, al que esa voz advertía con ansiedad creciente: "te van a matar…. te van a matar…. te van a matar!". Cuando desperté se me olvidó el sueño, como suele suceder. Dentro del día y por azar recurrente, mientras veía noticias alusivas a su aniversario fúnebre, detonaron las frases del sueño como dictadas. Escribí el poema en pocos minutos, completo, tal cual a como lo he conservado. Con ese poema abrí el conjunto "Malas Costumbres", que se hizo acreedor del Premio Nacional de Poesía Eduardo Anguita el año siguiente. Cometí la impudencia de leerlo en público 2 veces y las dos veces me ha costado evitar el pánico y conservar el temple de voz al recordar esa frase ominosa del sueño original: "te van a matar…. te van a matar…. te van a matar!". Y recuerdo bien que en el sueño estábamos en tiempo presente y yo tenía sentimientos de culpa porque no había logrado que escuchara mi advertencia.


TE VAN A MATAR, PASOLINI


No hay plan de algún verdugo
que no sea sugerido por la mirada de la víctima.

P. P. P.

Te van a cubrir de estrellas la boca
para ahogarte contra el fango
que es donde brillan mejor;
te van a lapidar los ojos con tu propio reflejo
que es la piedra más dura;
te van a apalear las cuerdas del tórax
con un arco de chelo extraído de tu propio bosque.
Te va a matar por católico
otro más católico que tú;
por andar entre los símbolos como por tu casa
y hacer del cáliz y la cruz
un detalle de pintura realista,
un rito originario más absurdo e imponente 
que su propia fe ciega.
Te va a matar por comunista
otro más comunista que tú
que andabas prometiendo a los campesinos
un paraje sin ruido de motores
mientras dibujabas marcas de pies en la tierra
antes de que fueran marcadas.
Te va a matar por pederasta
otro más pederasta que tú
que arrebataste a los romanos su admiración por los efebos
y te hiciste partisano
por la intimidad homosexual de las trincheras.
Te van a matar por entrevistar a Pound
y entenderlo mejor que sus adeptos;
por retratar cuerpos perfectos
que acentúan la vejez y la impotencia de los censores.
Te va a matar por fascista
otro más fascista que tú
que tenías una luna para cada hora del día
y un sol para cada noche
y los querubes se quitaban las alas en tu presencia
a cambio de unas pocas monedas falsas
para probar el poder poético y político de los deseos satisfechos.
Pero tu don es contrariar, Pasolini,
hijo de soldado, tu don es desafectar
los colores allí donde nace el movimiento;
tu don es capturar la insinuación de los perfiles,
atrapar la seducción de la discordia
y asquearnos, asquearlos, asquearte
en plena obsesión consumada, parecida
al ilusionismo de un argumento.
Toda ilusión es subversiva: empieza en los sentidos
y termina en las necesidades.
Por eso te van a matar Pasolini
cuando sea 2 de noviembre de 1975, a las 11 de la noche
y nunca se sabrá si es ése u otro el mercenario
en un lugar al margen, en el borde de la hoja,
a la orilla del camino te van a arrojar
disponiendo el plan dictado por ti mismo.






Poemas de P. P. Pasolini
Versiones del blogeer 


REGLAS PARA UNA VIDA INVENTADA

Incluso en trance, viviéndola totalmente fuera de sus límites,
como un ratón que busca, salido de su agujero,
aun en ese caso, la vida se refleja en sí misma;
y es inútil ser santos; se vuelve a masticar el mismo bocado,
nos revolcamos en el mismo fango, si es cuestión de fango.
Continué adelante, mientras el universo se volcaba en mi vida.
No sucedía nada, en realidad,
porque yo estaba al mismo tiempo ANTES y DESPUÉS de esa historia
que hacía un pobre muchacho de aquel atento observador,
destinado como un perrito a precoces experiencias,
tiernamente sediento de ganancias.
El aire volvió a dominar con sus cosas de aquí
que eran los signos del universo: un vago olor de verano
en el agua; en las piedras antiguas. Luego fue la costumbre
la que condujo al animal a su madriguera: donde ahora se encuentra.
Querría decir a ese pequeño fantasma, lleno de la esperanza
con la que un caníbal observa a su víctima:
"Rebélate contra tus malditas normas, sobre las cuales
deberías saber mucho más cosas que yo"; y en cambio
pienso que aquella boca no sirve para otra cosa
que para besar. Castidad e incontinencia son la misma cosa
para quien se ha salido de la vida para después reencontrársela;
pero es bello estar en trance, aunque sea inútilmente.


FRAGMENTO EPISTOLAR, AL JOVEN CODIGNOLA


Querido muchacho: está bien, encontrémonos,
pero no esperes nada de este encuentro. 

Si acaso una nueva decepción, un nuevo
vacío: de esos que, como un dolor,
le hacen bien a la dignidad narcisista.
A mis cuarenta años soy como de diecisiete.
Frustrados, el cuarentón y el de diecisiete
por cierto pueden encontrarse, balbuceando
ideas convergentes acerca de problemas
entre los cuales se abren dos decenios, toda una vida,
y que aparentemente son los mismos.
Hasta que una palabra dicha por gargantas inciertas,
resecada por el llanto y las ganas de estar solo
les revele su incurable disparidad.
No obstante, asumiré el papel de poeta paternal
y me atrincheraré en la ironía
-que te incomodará: por ser el cuarentón
más alegre y joven que el de diecisiete,
el nuevo amo de la vida.
Además de esta apariencia, de esta semejanza,
no tengo nada más qué decirte.
Soy avaro, lo poco que poseo
lo contengo en el corazón diabólico.
Y los dos palmos de piel entre pómulo y mentón,
bajo la boca retorcida a fuerza de tímidas sonrisas,
y la mirada que ha perdido su dulzura,
como un higo avinagrado,
te parecerán el retrato justo
de esa madurez que te daña,
madurez poco fraterna. ¿De qué puede servirte
un contemporáneo simplemente entristecido
en la voracidad que le adelgaza la carne?
Dio lo que tenía que dar, lo demás
es árida piedad que viene sobrando.


ANÁLISIS TARDÍO

Ya sé, ya sé que estoy en el fondo del foso,
que todo lo que toco ya lo he tocado;
que soy el prisionero de un interés indecente;
que cada convalecencia es una recaída;
que las aguas están estancadas y todo sabe a viejo;
que incluso el humorismo forma parte del bloque inamovible;
que no hago otra cosa que reducir lo nuevo a lo antiguo;
que no intento siquiera reconocer quién soy;
que he perdido incluso la antigua paciencia del orfebre;
que la vejez muestra, por impaciencia, solo las miserias;
que no saldré de aquí por más sonrisas que haga;
que voy de arriba abajo por la tierra como bestia enjaulada;
que de tantas sogas que tengo termino por tirar de una sola;
que me gusta embarrarme porque el barro es materia humilde y por lo tanto pura;
que adoro la luz solamente si no da esperanza.


LA MANO QUE TIEMBLA

Por naturaleza estoy dentro del combate,
por edad estoy fuera suyo
-la ambigüedad está ratificada por la relación
entre proximidad y semejanza -¡gracias, viejo Jakobson!,
que no por nada te fundas no sólo en Poe, sino en Valéry
-pongamos un poco de oscuridad, de hecho él decía-
y es lo que hago cuando sonrío como quien está fuera de combate,
Y VICEVERSA -y es lo que hago cuando diciendo cosas claras
"les meto oscuridad" y, naturalmente, VICEVERSA-
pero nadie olvida que, como las fábulas,
también las estructuras tienden a repetirse, a no cambiar
y si una corriente literaria ha sido reaccionaria,
ésa ha sido el simbolismo, sin embargo...
l'excitation prolongée entre le sens e le son...*
quien está fuera de combate es, se entiende, un poco reaccionario,
pero también quien está dentro lo es; un poco reaccionario es
quien es nítido, con todas sus comas, y quien ayuda a la natural ambigüedad
creando adrede los obstáculos. ¿Por qué no decirlo?


* "La excitación prolongada entre el sentido y el sonido" (En francés en el original. Mayúsculas en el texto, sic. Nota del blogger)



UN AFECTO Y LA VIDA


Tengo un afecto más grande que cualquier amor
sobre el cual exponer inutilizables deducciones.
Todas las experiencias del amor
son de hecho restituciones misteriosas de aquel afecto
en el cual se repiten idénticas.
Estoy ligado a él
porque me impide otros.
Pero soy libre porque soy un poco más ajeno a mí mismo.
La vida pierde interés porque se ha reducido a un teatro
en el que se desarrollan las fases de ese afecto:
y así he perdido la embriaguez de tomar cada uno noche
caminos desconocidos
(al viejo viento que anuncia cambios de horas y de estaciones).
Pero qué embriaguez en el poder decir "no viajo más".
Todo es monótono porque en todo no hay otra cosa
que un cierto destello de ojos,
un cierto modo de correr un poco cómico,
un cierto modo de decir "Paolo", y un cierto modo
de atormentarse a causa de la resignación.
Pero todo queda en talvez por temor a que algo cambie.
En todo amor hay, y esto es natural,
una fusión entre la persona que se ama
y cualquier otro. En el afecto
eso parece en cambio tan innatural:
la fusión ocurre a tal profundidad
que no es posible explicarla, encontrarle motivos
por los cuales congratularse de la propia suerte, cualquiera sea.
La ternura que tal afecto impone
en lo profundo no conduce ni a fecundar
ni a ser fecundado, aunque sea un juego;
y sin embargo se sucumbe a él
con la misma sensación de precipitarse en el vacío
que se experimenta al arrojar el semen, cuando se muere
y uno se vuelve padre. En fin (¡pero cuántas cosas
se podrían decir todavía!),
aunque parezca absurdo, por un afecto así
se podría dar la vida. Es más, creo
que este afecto no es más que un pretexto
para saber que se tiene una posibilidad -la única-
de deshacerse sin dolor de uno mismo.




EL PROBLEMA DE LOS VIEJOS


Tú, que vienes a visitar distraído las catacumbas, con la mente
allá, en la ciudad cercana, que puede ser tan lejana,
con tu chica al lado, cualquier chica,
de las que llevan grandes bufandas de nenas en el cuello,
tú que vienes a visitar los lugares oscuros, con el pensamiento allá,
no te preocupes del que encuentras viviendo aquí en la sombra,
no tengas comprensión por sus viejas manías,
ni siquiera te sonrías: en suma, ahórrate cualquier reacción.
El que vive lejos de los nuevos lugares ricos de experiencias
para sus consumidores -enterrado, sí, pero con los debidos honores-
no quiere en modo alguno recordarte que él también es fuerte, a su modo:
"Hay que dejarlo hacer": estas son las gentiles palabras
de quien lleva la bufanda en torno al cuello, el chico o la chica
por quien se encienden las luces eternamente efímeras en la ciudad lejana.
Vayan, vayan, déjenme solo: estoy muy ocupado.
En las catacumbas la oscuridad desciende sobre la oscuridad.
Los jóvenes regresaron allá: acá uno se empeña
en un trabajo viejo, comenzado cuando éramos niños.
Hace falta tener o poca vida detrás o poca vida por delante:
la edad de los artesanos, querido Bernardo Bertolucci,
que el adulto roza con su mirada protectora
sobre las crenchas mal peinadas o sobre las nucas blancas.



PEDIDO DE TRABAJO


Poesía por encargo es artefacto.
El constructor de artefactos puede producir muchos
(sin procurarse más cansancio que el del trabajo a mano).
El objeto puede resultar, a veces, irónico:
el artefacto siempre lo es.
Han pasado los tiempos en que, voraz ahorrista,
derrochaba todo, invirtiendo mi dinero (mucho,
porque era mi semen y yo siempre estaba en erección)
en la compra de áreas de bajísimo valor
que se valorizarían de aquí a dos o tres siglos.
Era ptolemaico (era un muchacho)
y contaba la eternidad justamente en siglos.
Consideraba la tierra el centro del mundo;
la poesía, el centro de la tierra.
Todo era bello y lógico.
Por lo demás, ¿qué razón tenía para no creer
que fueran como yo todos los hombres?
Luego, en cambio, todos revelaron ser mucho mejores;
y yo resulté ser, más bien, un hombre de raza inferior.
Intercambié puntos de vista
y entendí que no quería escribir más poesía. Ahora, sin embargo,
ahora que está vacante la vocación
-pero no la vida, no la vida-
ahora que la inspiración, si viene, no produce versos,
por favor sepan que estoy pronto a proveer
poesía por encargo: artefactos, incluso explosivos.



DIARIO

"No tengo más ganas", me digo -casi en voz alta-
a las nueve de la noche, por la Tuscolana, la noche de Santo Stefano,
con el cielo de nuevo sereno tras la lluvia -delante del Mandrione-
los "otros" inocentes sobre autos terroríficos, o a pie, que vuelven
de paseos familiares - en la noche enemiga - o van en busca de amor,
más allá de la fuente del Seiscientos, y los arcos sobre la vía
-en el fragor pasajero de las littorinas o los vagones de carga, entre
chaparrones de lluvia seca -de dolor- y estrellas furiosas como agujas en el cielo,
al que las nubes blancas confieren un celeste oscuro aterrador
-"no tengo más ganas... -me digo,
con los zapatos pesados por el barro- de ese amor..."
Sonrío, pienso en un verso de la mañana, en Asís:
"Sustituirme por otro en el amor de sí mismo", ese era el verso.
"No tengo más ganas de amor".
Entre los abrigos de los transeúntes, agitados por el viento,
bajo estrellas espantosas,
nace por sí misma la pregunta: "Entonces...
¿en qué invertir mi libertad?".
Y la rápida respuesta: "¡En la muerte!". Y el sentido
de verdad de todo esto. Camino, aun
sabiendo que se debe morir... de una muerte
¡"como inversión de la libertad"! Pienso
en otra cosa, en otra cosa. Comienza una vida desconocida.



MANIFESTAR (APUNTES)
Fragmento


Puesto que la libertad es incompatible con el hombre
y el hombre en realidad no la quiere, intuyendo que no es para él,
¡cuántas obligaciones me he inventado al envejecer
para no ser libre!
Está bien, pero los más ingenuos, los más inexpertos, los más simples,
los más jóvenes, se inventan todavía más,
y peor aún, al llegar al mundo lo primero que hacen es adaptarse;
triunfalmente;
haciéndose creer a ellos mismos y a los otros
que se trata de obligaciones necesarias para una nueva libertad.
La realidad es que un muchacho caído de la nada, y del todo nuevo aquí, él,
se defiende rápidamente de la verdadera libertad.
Es sobre todo un muchacho que conoce y acepta los deberes;
y manifiesta la fuerza de su aceptación,
maravillosa adulación del mundo.

Es un valor que destruye todos los otros valores
porque todo valor no es sino una defensa
levantada contra ella;
y los valores, precisamente, son sentidos, desde siempre,
por los jóvenes
(sólo en ellos, precisamente, la obediencia es gracia);
es con sus filas que cuentan los Jefes para seguir adelante,
con sus limpias, inocentes filas.

Simplicidad y juventud, formas de la naturaleza:
es sobre ustedes que se abjura de la libertad
a través de una serie infinita de deberes,
limpios, inocentes deberes, a los que, manifestando,
se les grita con aire amenazante, obediencia;
porque los simples y los jóvenes son fuertes
y no saben todavía que la libertad es intolerable.



A BERTOLUCCI



Sobrevivencia: también ella. Ella, la vieja campaña
reencontrada, aquí en el norte, donde, para nosotros, es más eterna.
Son los últimos días, o, es igual, los últimos años,
de los campos arados con las hileras de troncos sobre las zanjas,
del fango blanco alrededor de las moreras recién podadas,
de los terraplenes aún verdes sobre los embalses secos.
También aquí, donde el pagano fue cristiano, y con él
su tierra, su campo cultivado.
Un nuevo tiempo reducirá todo esto a no ser;
y por eso podemos llorarlo: con sus oscuros
años bárbaros, sus románicos abriles.
Quien no conozca esta tierra sobreviviente,
¿cómo nos podrá entender? ¿Decir quiénes hemos sido?
Pero somos nosotros quienes debemos entender el sentido,
para que nazca, sea, aun perdido en estos claros días,
en esta estupenda suspensión de invierno,
en el sur dulce y tempestuoso, en el norte cubierto de sombra.


COMUNICADO A LA ANSA (PROPÓSITOS)



He bebido un vaso de agua a las tres de la mañana
mientras Arezzo tenía el aire de ser absolutamente independiente.
Una vez resuelta la omisión de los principales deberes
(de poeta, de ciudadano)
mis versos serán completamente prácticos
(a pesar de que sé bien que sin Dios la práctica es surrealista)
Como dice Eurípides: "La democracia consiste
en estas simples palabras:
¿quién tiene un consejo útil para darle a su patria?"
Así, mis consejos serán los de un loco moderado.
Después de mi muerte, por lo tanto, no se sentirá mi falta:
la ambigüedad importa mientras está vivo el Ambiguo.

Fotograma de las 1001 noches.

portada de libro póstumo

Representando a G. Chaucer en Cuentos de Canterbury.


PASOLINI (2014) de Abel Ferrara con Willem Dafoe en el rol protagónico y un inescrutable ragazzo ("idéntico" al original) en el papel del asesino Giuseppe Pelosi: Es una película al que el personaje parece haberle quedado grande. Se sustenta demasiado en información paralela, es decir, no prescinde de la historia real, no es autónoma. Es difícil verla si se ignora sobre la trayectoria biográfica y la obra de Pasolini, y si se le ignora, es poco probable que la película pueda sostenerse. La recreación del asesinato es casi documental, brutalmente realista. El actor principal tiene un manejo gestual y vocal perfecto de Pasolini. Si bien no brilla, no informa demasiado, no impresiona, es una película que se deja ver con atención por los admiradores del poeta y director. Es sombría, deprimente, lenta y poco arriesgada, con interesantes pasajes oníricos y recreativos de la imaginación plástica de Pasolini. Podría ser un buen complemento a su cine, pero no tanto a su literatura. Sólo prueba lo difícil que es hacerle justicia al ingobernable italiano.

ph: Herbert List, 1949


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