miércoles, 2 de noviembre de 2016

PASOLINI: ANIVERSARIO 41 DE SU ASESINATO (2)





enlace recomendado:

La última entrevista, subtitulado español:
https://www.youtube.com/watch?v=M_6ZM54VCU4&t=102s






OTRO BALANCE PERSONAL:

En realidad aburre y asusta la idea de que Pasolini de verdad creía que existía una forma de ser "bueno" en el sentido de ser "honesto y consecuente". Es decir que en su ser provocador y su obsesión por escandalizar (un derecho y un placer) se esconde una especie de moralismo alternativo, contracultural pero igualmente normativo. En eso se basan sus iras. Es, mirado con perspectiva, como decimos en Chile, un predicador con la pichula afuera. De hecho es emblemática su imagen de idealizador de la infancia y la juventud proletaria en contraste con la anécdota ampliamente documentada e incluso judicializada, de haberle preguntado a unos efebos más o menos impúberes "de qué porte lo tienen" mientras conversaban en la calle. Esa doble moral tensa y patética nutre más su cine que su poesía pero sobre todo viene de su posición política. Su adhesión al catolicismo y al comunismo simultáneamente tendría que ser señalada como la más vomitiva de las mezclas y aunque se quedara con cada uno por separado, el más vomitivo de los ranchos. Quizá no tan incomprensible como se suele decir todavía con un dejo a asombro admirador sino ya más bien dicho como intragable, tan sospechoso como su paso de la preferencia por Franco Merli durante la producción de la Trilogía de la Vida a la preferencia por Ninetto Davoli con posterioridad y hasta el final de su vida, que sería algo así como cambiar un conejo por un puerco espín.

Hace falta sacarlo del código del maestro y ponerlo en la justa dimensión de su poética plástica y verbal. Reponer, releerlo y reverlo en reversa, desde sus principios de la madurez hasta sus arrogancias juveniles. Recuperarlo de la mezcla entre farándula y esnobismo que lo mastica y lo regurgita clasificado.

Y encontrar al culpable.



Pasolini y Franco Merli

Pasolini y Ninetto Davoli


ANOTACIONES PREVIAS A "TRASHUMANAR Y ORGANIZAR"

Quién es la persona que escribió este libro? No lo sé muy bien. En cualquier caso, se guió por una media docena de "principios", dictados quién sabe por qué instinto. 

El primero de estos principios fue el de resistir a literatura-acción o literatura-intervención: a través de la afirmación porfiada y casi solemne de la inutilidad de la poesía. 

El segundo principio de esta persona fue el de no temer la actualidad (en nombre de cualquier otra cosa que la hace vana y en la que, por otra parte, esa persona cree). 

El tercer principio fue el de concederse una cierta libertad lingüística que, a veces, roza la arbitrariedad y el juego (cosas que anteriormente nunca sucedieron, ya que sus mitificaciones siempre fueron ingenuas, apasionadas y solicitas).

El cuarto principio fue el de considerar fatal por su parte la resignación ante la persistencia del «oxymoron» o de la «sineciosis».

El quinto principio consistió en el descubrimiento, casi imprevisto, de que la libertad es «intolerable» para el hombre (especialmente si es joven), que se inventa mil obligaciones y deberes para no vivirla.

El sexto principio (mucho menos importante) consistió en no querer hacer de todos los principios anteriores de una forma de fidelidad a sí misma; necesaria para realizarse, una aportación a la restauración. 

Sobre todo siempre prevaleció la idea, desesperada pero resignada, de que su propia vida se había empequeñecido: pero, en cualquier caso, ha aumentado el placer de vivir, en razón de la material disminución del futuro. 

Franco Merli en 1001 Noches

DANZA DE NARCISO

I

Estoy negro de amor,
ni ruiseñor ni muchacho,
todo entero como una flor
deseando sin deseo.

Me he levantado entre las violetas
mientras aclaraba
cantando un canto olvidado
en la noche serena.
Me dije: ¡Narciso!,
y un espíritu
con mi rostro
oscurecía la hierba
al claro de sus rizos.


II

Soy una violeta y un aliso,
lo oscuro y lo pálido en la carne.

Espío con mi ojo alegre
el aliso de mi pecho amargo
y de mis rizos que brillan negligentes
en el sol de la orilla.

Soy una violeta y un aliso,
el negro y el rosa en la carne.

Y miro la violeta que resplandece
grave y tierna en el claro
de mi cara de terciopelo
bajo la sombra de una morera. 

Soy una violeta y un aliso,
lo seco y lo mórbido en la carne. 

La violeta retuerce su luz
sobre los flancos duros del aliso,
y se reflejan en el humo azul
del agua de mi corazón avaro.

Soy una violeta y un aliso,
lo frío y lo tibio en la carne.


DAVID

Apoyado en el pozo, pobre joven,
vuelves hacia mí tu cabeza gentil,
con una risa grave en los ojos

Tú eres, David, como un toro en un día de abril,
que de la mano de un muchacho que ríe
va dulce a la muerte.


LADRONES

Una vez regresado a tu madre
¿sentirás todavía
sobre los labios
los besos que te he dado como un ladrón?

¡Ah, ladrones los dos!
¿No estaba oscuro en el prado?
¿No robábamos a los chopos
la sombra en tu bolsa?

Los conejos se han quedado
sin hierba esta tarde,
y tus labios robados
besan la primera estrella...


MUERTE

Vuelvo a ti, como vuelve
un emigrado a su país y lo redescubre:
he hecho fortuna (en el intelecto)
y soy feliz, tanto
como hace tiempo lo era, destituido por norma.
Una rabia negra de poesía en el pecho.
Una loca vejez de muchachito.
Antes tu alegría se confundía
con el terror, es verdad, y ahora
casi con otra alegría
lívida, árida: mi pasión decepcionada.
Ahora me das miedo de verdad,
porque estás de verdad cerca, incluido
en mi estado de rabia, de oscura
hambre, de ansia casi de criatura nueva.


Funeral de Pasolini


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