viernes, 3 de febrero de 2017

DEMOGRAFÍA DE CIUDAD INTRANSITIVA


ÍNDEX
Ediciones Etcétera; Concepción, 2015





ph: T. Eakins








ph: Konrad Helbig


Hay muchachos abiertos a la flor implosiva del ombligo,
vertidos en harina de domingo integral o del odioso lunes
que es pan de sábana batiente, plegada o nueva;
desmayados, musicales, evaporándose, semidesnudos
en jardines pisoteados, en riberas de calles o cunetas de río,
menores corruptores de adultez, vencidos, heroicos;
solitarios en parques o ruinas
de casas que nadie reclamó después del terremoto.
ídem, ant.
Van allí a fumar el perfume ácido de otra vida
y sus brazos son alas que perdieron,
floraciones de destinos que ganaron
con una pátina de humedad en las axilas
y un dibujo griego en la bragueta.
Hay muchachos huérfanos que tienen padres,
apátridas que tienen patria, padres que no tienen hijos,
más vírgenes después de cada encuentro,
más limpios después de cada mancha;
que se suenan las narices con el aura,
con la ley, con la bandera, con la historia
y dejan el chicle pegado bajo el apellido.
Hay muchachos que esplenden en paladas de grava sin harnear
ídem ant.
porque de noche todas las piedras son brillantes.
Los hay risueños con perlas quebradas,
herbáceos de flexibilidad sin camiseta,
fáciles de rastrear en las revistas
donde se suelen esconder los arquetipos.
Hay muchachos callados que interpelan,
rudos que rozan apenas, mansos que golpean para siempre.
Los hay en skate irresponsable,
en patines prometeicos, en triciclo compartido
recién caídos del asteroide B-612.
Bailan tropical o urbanamente celestes en la mecánica
de las esferas siempre buscadas en lugar equivocado
y los cisnes de Diaghilev se reúnen a mirarlos
mod: Justin Barnhill
sabiendo que sería más fácil aparearse
antes de migrar en otra falsa primavera
con una clara rutina no reproductiva.
Hay muchachos que piden algo diciendo lo contrario, niegan
afirmando con ojos dentro de los ojos,
besan sin soltar el pasamanos de emergencia,
a veces al final dicen su nombre, sofistas, lúdico-arcaicos,
con destreza marsupial distribuida en la moldura,
salidos de un cuadro de Thomas Eakins, sirénidos
con la geometría politizada de los delfines
que jamás olvidan una melodía mientras copulan.
Los hay para el lente de Konrad Hellbig o Herbert List
que anduvieron en islas donde siempre transita
el mismo niñato aburrido de ser eterno; y los hay para menos,
aunque las leyendas pagadas
mod: River Phoenix
se confunden mejor con el paisaje
y a la realidad le cuesta menos imitarlas.

Hay un muchacho que espera
                                   y otro que dejará esperando.
La ciudad limita con sus gestos.






ph: Gotthard Schuh; Minero,1937


mod: Matias Fano; ph: Pablo Pamucio
ph: Tariq Alvi (na. 1965)



mod: Justin Barnhil

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