domingo, 26 de marzo de 2017

DREAM OF THE RETURN



(Sueño del Retorno)
Texto: Pedro Aznar
Música: Pat Metheny



Al mar eché un poema 
que llevó con él mis preguntas y mi voz.
Como un lento barco se perdió en la espuma.
Le pedí que no diera la vuelta
sin haber visto el altamar
y en sueños hablar conmigo de lo que vio.
Aún si no volviera
yo sabría si llegó.

Viajar la vida entera
por la calma azul o en tormentas zozobrar.
Poco importa el modo si algún puerto espera.


Aguardé tanto tiempo el mensaje
que olvidé volver al mar
y así yo perdí aquel poema.
Grité a los cielos todo mi rencor.
Lo hallé por fin, pero escrito en la arena
como una oración.

El mar golpeó en mis venas
y libró mi corazón.




Es el track N° 8 del álbum "Letter from home" de Pat Metheny Group, lanzado en 1989. Este ensamble en realidad es la plasmación colectiva de la música de su líder Pat Metheny (1954), probablemente el guitarrista de jazz fusión que más lejos ha llevado este género en los últimos 50 años. Los méritos de Pat Metheny son innumerables. Su prolífera obra da cuenta de una inteligencia musical privilegiada, en perfecto balance con la inspiración, el virtuosismo técnico, la emotividad, el ingenio. También habría que mencionar el particular giro que da a la escena del jazz guitar fusión por el hecho de provenir de la cultura blanca, rompiendo en cierto modo la línea de filiación étnica que traía la historia de este género, especialmente confirmada por los guitarristas afro-americanos West Montgomery y George Benson. Esta exploración multicultural ya venía ocurriendo en el mundo de la guitarra con el magisterio de Joe Pass. Sin embargo es con Pat Metheny donde la fusión de jazz, el formato clásico y el pop alcanzan un clímax creativo. No puede omitirse, valga la aclaración, el aporte del tecladista Lyle Mays (1953) al ensamble de Pat Metheny, así como tampoco puede desmerecerse los aportes que han hecho a este género el guitarrista inglés John Mclaughlin (1942) y el español Paco de Lucía (1947-2014).






En referencia a la canción que seleccionamos hoy, cabe mencionar que es el resultado más emblemático de la colaboración entre Metheny y el también brillante músico argentino Pedro Aznar (1959), con quien el guitarrista grabó 2 álbumes de su "Trilogía brasileña": "First Circle" (1984) y "Letter from home" (1989). La trilogía alcanza su mejor momento a mi juicio con "Still Life" (1987), álbum en el cual Aznar no participa en estudio por encontrarse consolidando su carrera solista en Argentina en un período donde vuelve a sus orígenes en el rock latino. Sin embargo participó de la gira de conciertos de este álbum. En particular el año 1987 encontramos a Pedro Aznar trabajando en la banda sonora de la película "Hombre mirando al sudeste" de Eliseo Subiela. En este ciclo también se cruzan las las carreras de estos músicos, ya que en 1985 son Pat Metheny y Lyle Mays quienes colaboran en el segundo álbum solista de Aznar llamado "Contemplación". El mismo año esto ocurre a la inversa con Pedro Aznar como colaborador en dos piezas de la espléndida banda sonora de "The Falcon and the snowman" (El halcón y el muñeco de nieve) compuesta por Metheny y Mays con la intervención de David Bowie en la pieza más recordada: "This is not América".







En el álbum "Letter from home" Pedro Aznar además aparece como autor y compositor del track N° 10, "Vidala", basado en un ritmo tradicional del norte argentino. En esta línea se aprecia lo que el propio Aznar ha llamado posteriormente el "canto cósmico ancestral" como raíz de un tipo de vocalización y ritmo vinculado a pueblos originarios de inspiración panteísta (ver "Encuentro en el Estudio", TV Argentina, 2012). Esta forma de expresión que Aznar recoge de las músicas aborígenes toma matices de la vocalización desgarrada, siempre al límite de los registros vocales y la prevalencia de ritmos binarios o de acentuación sincopada en 3/4, como ocurre con la zamba argentina o los géneros afro-americanos, o variantes del ritmo binario como es el caso del 2/4 del tango. Estas formas rítmicas y vocales con contenidos líricos de profunda conexión emocional entre el texto y el intérprete llevan a Aznar a hacer un uso prominente del falsete y los cambios modales, alternando en su música los conceptos del folk, el rock, el pop y el jazz. En el álbum "First circle" también figura una canción de autoría compartida entre estos músicos: "Más Allá" (track 7) a la que nos referiremos en otro oportunidad.









La canción DREAM OF THE RETURN está grabada en español y registrada con su título en inglés en el álbum ya mencionado. El crédito de su texto está consignado a Aznar y se infiere que su música pertenece a Pat Metheny aunque no es descartable que ambos hayan trabajado en el arreglo. Con posterioridad el argentino ha interpretado la pieza sujetándose en todo momento al concepto compositivo original en melodía, cambios modales y distribución instrumental, aunque ha hecho un transporte de tonalidad por razones de comodidad vocal.


Es una pieza lírica donde las líneas se distribuyen métricamente a partir de la música, con hemistiquios obligados dados por la melodía y los cambios modales de la composición. Hacia la segunda parte, después del interludio, luego de un aumento en medio tono, las líneas tienden a extenderse con variantes del motivo melódico A y B, al tiempo que la vocalización se hace más desgarrada con el uso del falsete.



Esta pieza lírico/musical destaca dentro del repertorio de música popular por lo ambicioso de su texto y perfecta construcción con economía de expresiones, es decir, sin abundar en figuras retóricas. Un texto en que belleza e inteligencia gozan de perfecto equilibrio. Se detectan algunas reminiscencias de "El barco ebrio" de Jean A. Rimbaud en la forma gradual del drama íntimo que se relata. Interpretando tanto la construcción musical, con sus cortes, cambios modales y acentos, como la progresión del micro-argumento de la pieza, podemos distinguir los siguientes grados:

1.- La ilusión, el tópico del mensaje sin destinatario, el oráculo, la ansiedad de conocer misterios del destino simbolizados en el altamar. Además se inserta desde el comienzo la idea metapoética del texto, es decir el concepto del objeto-poema como cosa de vida autónoma. Esto concuerda con el pasaje de Barco Ebrio de Rimbaud cuando dice aquél: "Y desde entonces pude bañarme en el Poema / del mar lactescente salpicado de astros…". Dice Aznar:

"Al mar eché un poema 
que llevó con él mis preguntas y mi voz.
Como un lento barco se perdió en la espuma.
Le pedí que no diera la vuelta 
sin haber visto el altamar 
y en sueños hablar conmigo de lo que vio.

Aún si no volviera 
yo sabría si llegó."

2.- La confianza, el tópico del viaje, la mesura del aprendizaje que cuenta con la ilusión del enunciado anterior del "aún si no volviera…". Esta sección coincide con la secuencia de estrofas de Barco Ebrio que comienzan con verbo, donde se enumeran los viajes: "Vi cielos estallando en fulguras, vi trombas…", "He visto el sol poniente teñido de horror místico…", "Soñé la verde noche de nieves cegadoras…", etc. Dice Aznar :

"Viajar la vida entera 
por la calma azul o en tormentas zozobrar.
Poco importa el modo si algún puerto espera."

3.- La decepción, el tópico de la rebelión y la queja ante lo divino representado por el cielo, a quien se atribuye el peso injusto del destino. Al final de este grado prevalece el aprendizaje, la lección insólita que equivale al dístico de Rimbaud: "En verdad he llorado demasiado / Toda luna es atroz y todo sol amargo" para luego ceder al destino fatal: "¡Que mi quilla estalle, que me hunda en el mar!". La canción dice:


"Aguardé tanto tiempo el mensaje 
que olvidé volver al mar 
y así yo perdí aquel poema. 
Grité a los cielos todo mi rencor.
Lo hallé por fin, pero escrito en la arena 
como una oración."


4.- La resignación, el tópico de la cadena rota, el nudo que se afloja cerrando el ciclo de la espera con la reconciliación del elemento agua-océano-infinito en el que fue puesta la confianza inicial. En este caso parece apartarse del Barco Ebrio, donde no existe consuelo final. En cambio el hablante de Aznar se recupera y cierra el ciclo con aparente plenitud:


"El mar golpeó en mis venas 
y libró mi corazón."

Cabe mencionar que además de su carrera musical, Pedro Aznar ha publicado dos libros de poesía: "Pruebas de fuego" (1992) y "Dos pasajes a la noche" (2009).







******************
enlaces recomendados:

"Dream of the return" (original 1989):

"Dream of the return" (versión solista, Aznar, live, 2005):

Poemas de Pedro Aznar:

"Slip away" (Pat Metheny Group con P. Aznar, clip oficial, 1989):

Pat Metheny Group con P. Aznar, live 1992:

jueves, 23 de marzo de 2017

MISA EN ESCENA

ÍNDEX
Ediciones Etcétera
Concepción, Chile
2015
"Misa en escena"



















…el acercamiento en escena de dos manifestaciones pasionales, de dos fuegos vivientes, de dos magnetismos nerviosos, es algo tan íntegro y verdadero, tan determinante como es, en la vida, el contacto de dos epidermis en una cópula sin mañana.



A. Artaud




OFRENDA
  

Amado, cada vez que te hablo
desafino las ideas, me disperso,
me ataca el pánico escénico. Tú sabes,
te pasa lo mismo cuando eres sorprendido babeando
en plena trayectoria gamma
por la vía láctea crucis
o tropiezas con un túnel dimensional
y apareces del otro lado, movido -como mis deseos-
por el principio de incertidumbre.
En fin, no soy afecto a las palabras -las uso por desprecio-,
me expreso mejor haciendo dibujos obscenos.
No quisiera malgastar tu tiempo
en especial ahora que no es infinito según se creía
y a ambos nos apremia
-de hecho mi esperanza de vida
es una infinitésima parte de tu esperanza de eones.
Ocurre que lo nuestro se salió de padre y madre,
-de Tu padre y del mío, de Mi madre y de la tuya
que jamás nos merecieron.
Hay preguntas de reojo, requisiciones, cuchicheos,
han metido (mala) fe en nuestros asuntos.
Por el bien de ambos cruzaré cuanto era
y cuanto es, contaré todo. Mi verdad es tu historia
y la tuya es mi mal comportamiento.
                                                           Es lo mejor de nosotros:
la mancha radioactiva de una polución nocturna.




1
REX TREMENDAE




No tengo la cordura
ni la inocencia suficiente
para conciliar bien el sueño.
En noches de vigilia como ésta,
agitado en un batir de alas negras o visillos,
tantas veces escarbando tres deseos
me hice la triple pregunta
de los sucios montes consagrados.

Asido por un dedo 
en la inercia de días y polvo de visiones,
en el rincón donde las redes filtran la penitencia diaria
de un nombre sin presencia 
he tenido con cada recuerdo mi calvario
y en cada muerte breve
                                   un impulso, a ciegas,
                                   que empuja siempre a otro impulso.




2
ADMONITUS EUCARÍSTICA




Auto-felación, lo vi hacerse auto-felación,
rasurado de otra fe que no ofrezca evidencias,
sin entorno sino red, trasquilado de lo diario,
contorsionado de premuras, tan lejos afuera
que se diría derramado de un después
                                                           lento como inicio.
De pie el mundo y yo de cabeza
con un antes tan veloz como de fin. Y Él
aureolado de su propia boca, en espiral tenacidad,
tan bendito el lecho de su apoyo
que fue gesto apenas pre-sentido,
hecho un ato de entendimiento y yo tan poco,
de tanto ver fui gota, médula o poros suyos,
recuperado en Él por su acción auto sacramentada,
de silencio transustanciado,
cromado en soma.

Me aproximé para más ver, le busqué el rostro
entre sus nudos, muslos de atarse.
Busqué la coincidencia de miradas sin vértice.
Rocé sus marcas de espina autoinfligidas
para seguir la línea de sus representaciones
de cuerpo a cuerpo, entre su drama y mi drama.
Ya convulso, con los labios en ebullición de sí mismo,
sólo así diferenciado y disuelto en sus metales
con la emulsión de su alma aún en comisuras
entornó los ojos
y buscándome la vista me dijo:

haced esto en conmemoración mía...



propiedad del blogger



3
IN EXELCIS



Por ti me repuse de un mal sueño.
Vengo de la inmundicia igual que tu inventor San Pablo,
ese mitómano prostibulario. La sirena del mediodía
fue un lanzazo en mi costado. Tenía náuseas y vértigo, en suma,
estaba listo para inventar una asquerosa profecía.
En otros días te pedí una señal; me devolviste mi eco
-y conocí cuán impostada era mi voz.
Me diste el parpadeo de una vela. Algo es algo.

Amado, la escarcha vuelve sobre esta ciudad
de hueso carcomido. Los ojos vidriosos
sin puente entre cada dolor
no guardan lugar para el hijo de la fiebre.
Se van helando así en carrera salvaje
los días de atar y desatar pañuelos,
envolver tercos talismanes, acuñar monedas falsas
que sólo servirán tras la última tragedia
si es que continuamos en el arte de arruinar las cosas
para amarlas en secreto.

Si es verdad que otros fracasaron
y han tenido para nada sus treinta y tres desprecios
ha de ser que entre copa y copa se regresa al primer sorbo
y se bate el primer arma
tras el eco aterrador que devuelve los disparos.

Magdalena, Judas, Lázaro, Longino, Tú y yo:
¿recuerdas cuando jugábamos al cúmulo
y decían los demás que parecíamos aristas de un poliedro?

Mecanismo de clavel,
paloma de raíz al aire,
corazón cromado en soma, estás perdido
y más perdido quién te busca.

¡Hijo del Estupro Santo!





4
AGNUS DEI


He cometido el peor de los pecados
que un hombre puede cometer. No he sido feliz.

(Borges)


α

Ser feliz
                        fluye
como estado de coma,
                        se expande
igual que humedad
eviscerada en un paño.



β

Ser infeliz es pecar de lucidez
y virtuosa es su crueldad
apremiante en las entrañas
semejante a efusión violenta      
de alma líquida y viscosa.




5
VADE RETRO



Nuestro amor de-mente era obsceno
y fue puro en la forma de sus manchas.
Luego la espera lo volvió vil sacramento.
Demasiados días caminando
esperando un claro en el bosque, esperando
años faraónicos de plaga sin tregua.
Demasiadas auroras de manadas grises,
demasiadas muertes en la misma urna,
cauterizando madres,
entendiendo formas en garabatos de tinta.

No lo juro por mí
porque no creo en mí
y sería una blasfemia.  
Tanto mal ha sido
que ya casi todo tiene sentido antes que vida.

No sirve un Amor que use intermediarios.
No sirve la belleza
                                   si no induce embotamiento.

Nuestro amor en los templos era sucio
pero lo purificó el cuarto secreto.
El cuerpo era puro
y el alma engendró la pestilencia. Confieso
que no te buscaba más que en sazón de retozo
igual que son las visitas conyugales para un preso
o el fingido tropezón para acercarme a tu costado
herido por los celos de Longino,
como púberes flirteando a la salida del colegio.

Pero después de esa tarde
                                   de fe mala y ciega
todo quiso ser eterno.


propiedad del blogger


6
BENEDICTUS KYRIE



Dices que es mejor imaginarse.
Dices que somos muy distintos,
que cambiamos de estatus.
Un arco con otro en el compás, un bronce y otro bronce
¿son distintos instrumentos?
En esas tardes fugitivas de templarios compartiendo la montura,
los dos niños, las dos ruedas,
mis pies en el pedal y tus manos al volante,
¿eran dos musculaturas?

Solíamos apostar nombres que confundían cosas y lugares,
                        comparándonos,
                        dándonos pasto en la boca.
Ahora no me oyes ni me hablas
                        ni cabemos en la concavidad de las manos
                        con que nos dábamos el agua.

¿Y crees que sacrificándote en una cruz
                                                           se arregla este desastre?




7
QUI TOLLIS


Me confieso:
no quiero pasar de largo por una barrera magnética
o ser un positrón
que perfora una placa y deja su ánima en pena.
No quiero franquear un detector de metales.
No quiero ser el núcleo de un átomo en fuga
como un fotón cualquiera.

Toda conciencia tranquila, está sucia.



© blogger


8
SICUT ERAT

  
Más solo estaba que un camino de regreso
y me senté a una mesa larga hasta lo desconocido.
Entonces llegó Dios, mi suegro celestial, el convidado de piedra,
y se sentó a comer. Me quedé patidifuso.
El Anciano de los Días masticaba con la boca abierta,
eructaba y farfullaba, hacía buches y gárgaras de sopa,
chorreaba vino y se limpiaba con la manga.
Engulló su rancho sin contemplaciones.
Al terminar puso los ojos en blanco, en trance
y emitió un sonoro pedo; en suma: un místico en estado salvaje.
Esto siguió ocurriendo por varios días, digamos,
se cebó en mi casa sin mediar explicaciones.
Pensé ¿por qué no es más ortodoxo
y me enrostra lo que hago con su Hijo?
No a la manera de Job exactamente, sino más bien
con ansias sinceras de deicidio.
Un día quiso más vituallas y viendo que no había
me espetó: ¿Eso es todo lo que ofreces?
Yo tengo un hijo que multiplica los peces, ¡te lo juro por Mí mismo!
También convirtió el agua en vino
en un casorio donde anduvo de parranda.
¿Es que nadie puede ser como Él?
Y agregó con malicia secular: ¿Te suena conocido?
No blasfemes, maldito -le dije para evadir el quid
inventando un evangelio. Respondió: soy el Archi-Tekton.
Puedo poner en duda mi propia existencia.
Escupió en el suelo y se fue sorbiendo mocos.

Dios se sentó a mi mesa
y sólo me dejó un mantel sucio.
Como un perro rabioso
me quedó de su paso el estropicio.
Un utensilio doblado con los dientes
es la única prueba de su visita.
¿Por qué se regocija avasallándome?



9
ECCE HOMO

  
Qué diría tu Señor si te viera llegar así
chocando con campos gravitacionales,
buscando dinteles para sortear sismos.
Parece que perdiste algún concurso de poesía.
Te convencieron de que no eras bueno para eso.
Buscas materia oscura en los vertederos empíricos
para poder desayunar. Te metiste en la cabeza
que todo es causa y efecto, penando como uranio enriquecido
por el azogue de los espejos, apoyado en un gabán,
orillando orina en los puentes, con actitud de aerolito
escapado de un bostezo astronómico, rebotando
entre dos papas de una gran cacerola servida para nadie,
caminando por los pasamanos, tú,
que eres el epónimo de esta Era hoy te niegas a ti mismo,
apóstata de ti, piojoso que te dejas adorar en los templos
ocupado en menesteres superfluos como redimir a los Hombres
de su insignificancia, pavoneando andrajos,
atribuyendo accidentes a los hados
cual si fuera falible la desgracia,
soltando la batuta en cualquier parte.

¿Qué me dices ahora, después de ver la glotis
de Elzbieta Towarnicka atravesada por una Lacrimosa?
¿Qué me dices después de ver a un gato
cazar moscas en penumbras?
¿Qué me dices después de oír un arpa dando un giro constelar
al cenit de la desdicha con un acorde no resuelto
(oíste bien: no resuelto, igual que tu mayestático regreso)?
¿Qué me dices, mecánico celeste que deja caer herramientas
en la cabeza de cualquier inocente, qué me dices
después de ver el cultivo de tu Padre putativo
convirtiendo la belleza en un punto inflacionario
que sopla donde quiere, mejorando cada vez más
Tu inmerecida imagen, mejorando Su semejanza
a costa de la pequeñez de cada día?         
   



10
AVE VERUM CORPUS


Extraño es tu corazón.
Más extraño aún
quien lo ama.

(L. Hernández)
  
Nos aliábamos desde niños
igual a colores para teñido de vitrales.
Andábamos siempre con la cuerda, atados
para no perdernos en el templo.
Yo representaba más edad: tipo 33 años.
Entre los 12 y los 30
nos asomamos a horizontes de sucesos
que sólo conciernen a sus expansiones.
Me enseñó a pasar por el ojo de una aguja:
túneles de gusano para deshollinadores siderales
como quién somatiza un corazón cromado.

Buena, pajero, le decía. Y Él: miren quién habla,
y se tragaba su anfetamina con forma de palomo
y pejerrey (piscis rex) con licor de cripto-orquídea.
Siempre vencía en las competencias de orina.
Nos reunimos a inventar desastres benditos
y espiar lo que hay bajo el perizoma.
Sabíamos cómo y cuándo pero nunca el por qué.
Quedaban en los muros nuestras manchas sagradas.

"El que se sienta sobre una flor de loto", murmuraban a su paso
y yo devolvía la jactancia con cara asesina. 
Ahí va el "Más allá de la bóveda estrellada".
No hagas caso -me aplacaba- porque era mi decreto:
que se pudran como el inútil de Lázaro.
Pero Él me reveló: tú eres Lázaro!

Nos embotaba el olor a carroña
que queda de la esperma -per fumare piscis.
Yo era su escriba porque Él era analfabeto.
Esto es de la Era Antigua, explicaba: de antes de mí.
Nos hacíamos los muertos desde el Viernes
sobre un catre salpicado de ceniza hasta caernos el Domingo.
­­­­­­­­­Intercambiábamos sudario
                                               sin fijarnos en las manchas pasionarias.
Él salía seguido por miríadas de aves, pichón alfa
en varios cuadrantes a la redonda.
Yo le decía "cuidado niño psi, caído del quásar".
Llorábamos al escuchar la palabra self.

Y si lo amé
                        fue porque era mi viva semejanza.



 
W. Blake

 11
JURAVIT JUDICABIT


Muy bien, Padre azul-agua, seamos francos,
yo no te agrado y tú no me agradas
pero al menos lleguemos a un acuerdo.
Devuélveme las pertenencias que usurpaste:
ciertos amaneceres de Concepción;
bastante pan, algún vino derramado;
un amor que era de cualquiera menos mío;
la voz de un amigo que maté
y resucité hasta el cansancio
en defensa propia y suya;
la risa de alguien que me amó y yo desprecié
(aunque su cuerpo era justo y necesario)
para saber qué se siente ser odiado para siempre;
un gallo blanco que mi nostalgia de castidad reclama;
un humedal al fondo de un duelo en un reino de adobes;
el sonido del agua corriente
sólo comparable a la respiración
de alguien durmiendo en la misma cabecera
(casi puedo oír sus sueños); en fin, tú sabes,
-no necesito repetirlo para ti, sino para mí-
esas cosas aún tienen mi nombre.
A cambio mantendrás tu puesto
en el Directorio de Occidente; talvez vote por ti
cuando haya que elegir dioses; talvez encubra tu estupro
con la quinceañera nazarena; talvez
le tire migas al Espíritu Santo en alguna plaza.
Pero una cosa haré que será mi venganza:
guardaré el secreto de tu Hijo atado con el mío.
Si me delatas será Su vergüenza, Tu vergüenza,
mi vergüenza. Ese es el precio de ser en todo semejantes.




12
KYRIE LACRIMOSA


Y supe que al interior del canto hay otra voz, hinchada,
que rebasa la vasija del rostro con gestos sedimentarios.
La he visto escurrir, la he asperjado con apósitos para olerla:
sabe a suero de alma. La he visto filtrar
por los párpados apretados de los locos, los muertos, los infelices;
yo mismo la he destilado
mientras transcurre la migración de pianos
con su manada envuelta en mantos rojos
al ocaso de reinos que fueron mi fe un día;
me ha empapado esa delicuescencia salobre
en la antífona de los deseosos que vocalizan el silencio
anunciando la palabra perfecta que devuelva
si no la presencia, al menos la figura.
                                                           Cuando no escurre pica el ojo,
la máscara se contrae, arde el fuelle en la garganta,
desvarían círculos de idioma en ulular parecido a llanto
o a ramazón de nervio en la tensión máxima que concede la clavija.
Pero aquello no es cosa gobernable como llanto, no Señor,
aquello no es asunto de acentuar más o menos comisura
entre vida y muerte, ser o nada,
sino en los labios extenuados del que ama sin correspondencia,
porque así como un cuerpo a veces se desangra
                                                           un alma siempre se desagua
en un deseo que es voz líquida
deshilachada en infrasonido.
Y para esa melodía, no Señor, no existe compresa.

Ese coro no aquietado es mi liturgia.




13
DOMINE FILI



El Suegro Celestial llegó hasta mí ofreciéndome excusas.
Me envió a su hijo como mediador
provisto de un sugerente perizoma.
Le dije: vamos Führer, al menos conserva tu dignidad;
compórtate como buen Pantocrátor.
Porque sé que por el centro de la tela me mira de reojo.
Sepa Dios si en el borde de la red lo tendré entre cejas.
Y convinimos nuestro pacto rerum novarum.
Así son, según se dice, las reconciliaciones que hacen historia:
nuevas fórmulas para viejos deseos.

Dios se arrepintió de haberme humillado
pero ya soy ducho en manejar mi monociclo.

Por toda respuesta
cromaré mis marcas en las sábanas
con manchas de semen radioactivo
                                               en forma de Mesías.


© Christian Rodríguez
© Propiedad del blogger

14
CONSOLAMENTUM

  

Hay un modo de saber qué dijo el cuerpo
al oído de su edad, qué se dicen
entre sí la herida y el dolor, esos niños caprichosos.

Porque nada es más lúbrico que decir
misterio gozoso / misterio doloroso.
Nada más amoroso que decir
mea culpa en sordina.
Nada más seductor que decir
no soy digno de que entres en mi casa
pero una palabra tuya bastará para sanarme.
Nada más voluptuoso que cerrar los ojos,
abrir los labios y recibir
el cuerpo santo.
Nada más sicalíptico que decir
así sea.

Así aguantaban, Amado, esos dos que tú conoces
las madrugadas en desvarío,
los ladridos bajo la cama,
los ruidos de engranaje oxidado del viento sur 
en la hinchazón del ventrículo
y esos dos que tú conoces pudieron levantarse
a las tabletas blancas que pusiste en su vino,
a las babosas del lavabo,
a las ladillas de otros que también se merecían
y todas esas oportunidades que otros despreciaban
fueron tomadas en provecho
de ese vicio infame que inspiras a tus elegidos.

Para ver claro hay que volver de lejos,
de esa distancia que resulta en milagros
a esa inmediatez que se detiene en el asombro.
Y vi que el placer es un delirio místico
y la fe una enfermedad venérea.

Y deserté de ti para no detestarte,
entré con melodía rezagada y terceros apellidos
a un coral de carrusel vertiginoso,
formas retomadas tras el asalto del instinto
y el aprendizaje instantáneo de la segunda sangre.

Vi que sólo en el clímax se puede reconocer
la resistencia a toda prueba:
en los ojos blancos, por pocos segundos,
en la mirada vidriosa de la cara del cordero.




15
SINT LUMBI VESTRI PRECINTI

  
Todo comenzó en algún momento
entre la gestación y el parto.

No sé muy bien. Ese tiempo se me nubla.
Mis recuerdos nítidos son de antes.

Todos pasan sin ver.
Así es como funciona.

A toda la humanidad salva lo que hacemos a solas
aunque nadie lo merezca.

Soy un gen recesivo de la especie.
Todo gen es homogéneo y heterodoxo.
La prédica es un acto de cortejo.
La conversión es un evento pre-seminal.

El crimen pasional
es un dogma radicado en el instinto.

No me interesa la salvación de nadie.
La piedad me asquea.
Las conciencias limpias apestan.

No es aprendizaje: es recuerdo.
Mis palabras son mis hostias.
No existe vicio sin amor.
El amor es líquido.
El oro es un estado de ánimo.
Una flor ídem.
Una espina ibídem.

La cruz es un juguete erótico duro,
misma cosa látigos y clavos.

Algo empezó a ir mal entre nosotros
desde que nos entendimos demasiado.

El becerro da mejor abasto
aunque el pescado es más nutricio.
La era del agua es la única salida.

Y éste, pues, es todo mi contagio.
(Demos gracias al Señor)


J. Boullet



16
EXITUS REDITUS
  
Una fatiga de comienzo de mundo...

(Artaud)

Después de aquellos escarceos
me estuve haciendo el muerto por varios días,
con la consola clavada en los efectos más pesados,
con la sien apretada por un sonar de rodamientos
como si me hubieran puesto un torniquete.
Un tiempo largo llevaba cumpliendo 33
sin haber hecho nada bueno con mi vida
además de caminar sobre el mar siguiendo a un lunático:
nos embotaba el olor de proteína muerta
que queda en la resaca de las olas,
digno de la era de Piscis.

Varios días en letargo, qué digo, varias muertes iban ya
cuando llegaron a la puerta las mujeres gimoteando,
azotaron la aldaba en el portón clamando mi nombre.
Dijeron que talvez el Sanedrín me había secuestrado,
dijeron que fui objeto de vendetta,
dijeron que estaba desaparecido por terrorismo de Estado
y querían cobrar unas cuantas bolsas de metálico,
dijeron que era mal hijo, mal padre y mal hermano,
dijeron que era una vergüenza, un perdedor, un semi hombre,
que querían sepultarme para descansar de una vez por todas,
que querían castrarme porque en el fondo me amaban.

En estado de catalepsia la estática del llanto abotagado
era una polifonía densa, un réquiem compuesto
por mí para mí mismo con sonidos de desecho.
Entonces escuché a mi custodio responder a las matronas:
¿y si lo dan por muerto
por qué lo buscan entre los vivos, aturdidas?
Su murmullo me llegaba como una estación SW
o una especie de arameo mal sintonizado. Aconteció un portazo
digno de los discos de Roger Waters
y mujeres gritando desde lejos
perro bastardo, maldito homosexual,
judío de mierda, ojala te crucifiquen y te claven las costillas.
Juro que quería incorporarme
pero mi pecho era una cripta
con el peso de mis obras incompletas
y un silbido de niño que sueña ser feliz
disolvía mis fuerzas en memoria líquida
y mi rostro de cinco años
se me aparecía manchado por necrosis.

Entonces el Psi vino y me dijo:
                                                           levántate, anda...




17
MAGNIFICAT
  

Hasta que un día la belleza se aburrió de mí
y me escupió en la cara.
Las putas tarde o temprano se acuestan con profetas
y yo no daba el porte.
A poco andar ya se hablaba del asunto en todo el vecindario.
Entonces me fui a mi cuarto a buscar inspiración
para algunos ejercicios decadentes que Claudel aborreciera.
Desde ahí he tratado de escribir parecido
a ciertas sábanas de ciertas morgues
durante ciertos días sábado por la noche.
Algo del estilo carroña atómica.
Y decidí actuar como lo haría un sujeto crucificado
rodeado de psiquiatras.
Esa historia me dará muchos fanáticos -pensé-,
y tarde o temprano llegará a oídos de los traidores.
Será igual que regalar una oreja cortada.
Y esa sería mi venganza.

Pero sólo un granuja prestó atención a mis dislates.
Le llamamos Niño Psi, aunque le decían Carmelita,
porque vivía en un monte y andaba descalzo.
También le decían María Virgo, porque lo habían abusado a los 14.
Nos escondimos contando hasta 33. Cuando estuvimos de vuelta
había tres actores pornográficos en sendas cruces sobre una colina
-el del medio tenía la verga más grande, lo escupían de puro deseo.
Estaban rodeados de plebe y escribanos con delantales blancos.
Reconocimos a varios del santuario que habían envejecido.
Nosotros en cambio no crecimos nunca,
como Peter Pan, un fauno adicto a los sueños ajenos.
Luego mi amigo apuntó a un niño
que lloraba con hipo a los pies del cara de cordero.
Fuimos a hablarle, lo pusimos de pie
y lo invitamos a travesear entre las ruinas de religiones agonizantes.
Mi amigo propuso: prediquemos cualquier cosa hasta que alguien crea.
Y yo: ¡Sacro iliaco! ¡Sacro iliaco! ¡Vuélvete, palomo!
Y él: hazte el ciervo herido, haz como si no te vieran...

El viernes en la noche, cansados, ya sin perizoma
nos tiramos sobre un síndone
con los brazos extendidos en cruz
aleteando de espalda como mariposas epilépticas.
El Nuevo, el No Visto se hizo espacio al medio.
Me abandonó mi padre, nos dijo.
Y supimos la Santísima Trinidad de nuestro rito.

Cuando nos pusimos de pie, recién el domingo,
las sábanas tenían nuestras manchas sagradas.




18
EXULTATE JUBILATE



Y nos levantamos de ese espejo cada uno,
yo por un puente de corcheas,
                                                           Él
a encontrarme en intervalos no resueltos,
por un escupitajo de estrellas como vómito de leche en plena vía,
de puro apetito sin hambre, de puro placer sin deseo,
nos levantamos de la siesta de alma cada uno monologando,
equilibrando su precario monociclo cada uno,
porque no son ya los tiempos del estío
en que invadíamos las pozas con la primera alquimia
para atrapar gusarapos y gestar ángeles de la guarda
dispuestos a matar por un secreto.
Porque el piano de mi noche se cubre con la sábana de mi sangre
y ese campo rojo sólo cabe en ese campo negro
para expulsar un cuerpo humillado por la inmensidad
-como espulgándose-
y hacerlo polvo y ceniza iguales a partículas de orquesta.
La herida es el silencio entre las arpas,
el campo armónico en que destila el plasma de fe,
el amnios que envuelve a un psi imprevisto,
el preludio que antecede al aria para niño-tiple y ecuación inexacta,
el éxtasis octavado de reino en reino,
de dimensión en dimensión, de estado en estado del ser,
de materia en materia, en desnudo cromático:
de cromo en cromo cada vez más gris, de soma en soma.

Y subí al tendedero
una sábana mal blanqueada:
olía mejor que el amor,
mejor que la felicidad,
mejor             que la esperanza,
aunque era el fin de nuestro rito.



19
Coda


Mi (mala) fe es mi costumbre,
apostasía de mí,
conversión para mi nuevo fanatismo,
herejía de mi flor
canonizada por un día insoluble,
mi espejo desnudo,
admiración de mi sombra
o de algún otro que respira cerca
con maña de contraluz patibularia.

Mi negativo:
orquídea encriptada,
semilla estéril
que viene siempre de regreso.

Mi templo
y una flor pulverizada
al centro de la sábana santa.